"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

martes, 23 de diciembre de 2008

las trampas de la memoria

Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla.
George Santayana (filósofo hispano-americano, 1863-1952)

Gracias a que la manipulación de la memoria histórica está en boga, tanto en nuestro país como en la madre patria, debo reconocer que esta remanida, gastada y abusiva frase me produce un profundo rechazo y una indisimulable aversión.

Paradigmática bandera de aquellos que usan y abusan del pasado, frase preferida de la corrección política por antonomasia (PPC) está, sin embargo, cargada de falsedad, malicia y engaño. Podemos también encuadrarla dentro de una concepción "moralmente" correcta.

Según el critico literario, filósofo e historiador búlgaro Tzvetan Todorov, el pensamiento moralmente correcto involucra todo aquello que las buenas conciencias determinan como valorable, creando una especie de hipócrita división entre justos y pecadores, entre "pseudo-progresistas" y "símil-reaccionarios".

"Como reconocer a un moralizador? Designo con esta palabra a quien se enorgullece de identificar públicamente las manifestaciones del bien y del mal. Ser moralizador no significa en absoluto, ser moral. El individuo moral somete su propia vida a los criterios del bien y del mal, nociones situadas más allá de sus satisfacciones o sus placeres. El moralizador, en cambio, quiere someter a esos mismos criterios la vida de quienes le rodean, y obtiene beneficios de ello: el de encontrarse del lado bueno de la barrera. (...) Lo que define al moralizador no es el contenido de sus convicciones, sino la estrategia de su acción. (...) Convoca a la memoria, y especial a la memoria del mal, para aleccionar mejor a sus contemporáneos". 1

Si somos "un pueblo que no olvida el pasado "estamos condenados al éxito", si no lo recordamos de acuerdo a los cánones hegemónicos del presente seremos arrojados al leprosario de los reaccionarios, los indiferentes, los inmorales.

Es correcto pensar que la obligatoriedad del recuerdo histórico nos hace inmune a la repetición de las tragedias del pasado?
Cual es la condena a pagar por el olvido?

Vayamos por parte.

La memoria como fenómeno individual
Empecemos por desentrañar el fenómeno personalísimo de la memoria. Justo es plantearlo crudamente: Los humanos somos más propensos al olvido que a la memoria.
No es un capricho indigno ni un planteamiento amoral, es una condición indispensable para transitar nuestro tiempo con dignidad, alegría y coraje.


Einstein decía que "la única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez". Al reconocer que el tiempo es un poderoso remedio contra los dolores del alma, estamos aceptando la magia curativa del olvido.


Existen dolores intensos e insoportables, ocultos en los pliegues de nuestra vida, que gracias a alguna metodología terapéutica o religiosa, merecen volver al olvido una vez cargados de sentido, liberados ya del traumático encierro.

Pensemos que ambos sentidos, tanto el de olvidar como el de recordar, no están trazados en la misma dirección, no forman parte de ninguna autovía de doble mano, ni están gobernados por alguna directriz volitiva. La voluntad es un comando estéril para dominar las pulsiones del olvido o del recuerdo.

La memoria viene adjuntada con el poderoso don de la selectividad y la imprevisibilidad. No somos nosotros quienes recordamos, es nuestra memoria quien nos recuerda.

Afortunadamente, el olvido resulta ser una indispensable panacea para soportar los múltiples presentes y los cautivantes e inciertos futuros que nos acechan. Como contrapartida el regreso inesperado de lo recordado puede transformarse tanto en un potente retardo de nuestro crecimiento como en una piadosa oportunidad para resignificar nuestra existencia.

Cual es la parte más positiva de la memoria personal?
Pues aquella que no podemos controlar, la que nos sorprende y nos invita a reflexionar y emocionarnos, la que nos ayuda a fortalecer nuestro porvenir, la memoria que nos recuerda que debemos poblar de sentidos nuestras vidas, sin abandonarnos melancólicamente sobre la falsa añoranza por tiempos pasados que distorsionen amargamente el presente.

El meollo no se encuentra en el sustantivo ni en el verbo, sino en los adverbios.
No vivir de, ni para los recuerdos, sino con los recuerdos, siempre que ellos quieran acompañarnos. Imposición y memoria no son compatibles.

La memoria como fenómeno colectivo
Empecemos por comprender que la memoria colectiva como tal, no tiene una entidad precisa, unívoca ni definitiva. Obviamente que existen grandes o pequeños acontecimientos históricos que involucran a cientos, miles o millones de personas. Personas que pueden tener componentes comunes de pertenencia social, política, religiosa o nacional.

Pero eso no construye taxativamente "una" sola memoria colectiva, ya que dependiendo del lugar y el tiempo de cada uno, esa rica combinación de lo vivido individual y colectivamente determina "muchas" memorias históricas, en planos múltiples y diferenciados que nos acercan al relato común y nos invitan al análisis de los hechos, sus circunstancias y sus lecciones.

La historia es una ciencia que intenta develar el pasado, pero no está inmóvil, ni ha sido ya predeterminada y fijada. Avanza lentamente gracias al aporte de nuevos documentos, algunos descubiertos, otros desclasificados, otros tantos aportados por nuevos y valientes testimonios. No actúa mágicamente para comprender el presente, ni siquiera permite predecir el futuro. Está llena de signos e interrogantes que nos invitan a la reflexión constante.

Todorov, señala que "...el pasado histórico, al igual que el orden de la naturaleza, no tiene sentido en sí mismo, no secreta por sí solo valor alguno; sentido y valor proceden de los seres humanos que los examinan y los juzgan. El mismo hecho, como hemos visto, puede recibir interpretaciones opuestas y servir de justificación a políticas que se combaten mutuamente". 2

La historia es siempre versional, subjetiva y va transformándose junto con las circunstancias y mandatos del presente.
Acercarse a la historia implica una voluntad de comprensión y conocimiento, pero no puede imponerse arbitrariamente, con un único sentido. Si la visión sesgada y tendenciosa del pasado es impuesta por el poder, es un deber ciudadano resistir y cuestionar, ampliando la visión comprehensiva de los hechos por sobre la tendenciosa y limitada definición del manipulador.

La memoria como herramienta
Puede el pasado repetirse banal e iterativamente como cruel castigo a nuestra ignorancia histórica?
Que es lo que debemos recordar para evitar el maleficio?

Sabiamente Todorov, nos remite a los tres actores necesarios para reconstruir las huellas del pasado: los testigos, los historiadores y los conmemoradores, poniendo el acento en la peligrosidad del tercero. En esta última categoría entran la escuela, los medios de (in) comunicación, los discursos políticos y parlamentarios, el poder.

"La conmemoración se alimenta, claro está, de elementos aportados por los testigos y los historiadores, pero no se somete a las pruebas de verdad que se imponen a unos y otros. (...) Por eso, mientras que testigos e historiadores pueden complementarse fácilmente unos a otros, hay entre el historiador y el conmemorador una diferencia tanto de objetivos como de métodos, que hace que sus andaduras sean difícilmente compatibles. Esta oposición merece ser subrayada, tanto más cuanto el conmemorador quisiera aprovechar la impersonalidad de su discurso (en efecto, no habla de sí mismo) para darle una apariencia de objetividad, de verdad. Pero no es en absoluto así. La historia complica nuestro conocimiento del pasado: la conmemoración lo simplifica, puesto que su objetivo más frecuente es procurarnos ídolos para venerar y enemigos para aborrecer. La primera es sacrílega, la segunda, sacralizante. 3

Y esto nos da pie para pensar que la historia no debe ser ni banalizada ni sacralizada. 4

El riesgo de banalizarla es asimilarla acríticamente al presente, borrando texturas y diferencias, debilitando el impacto del presente y sus inherentes causalidades, sugiriendo que lo pasado puede repetirse mágicamente. A su vez al sacralizar una circunstancia excepcional de la historia, la alejamos radicalmente de la actualidad, aislándola cual acontecimiento único e irrepetible, desalentando las lecciones que la trascienden y valorizan.

Construir sentidos desde la historia es un derecho de ciudadanía, no un deber impuesto por alguna esterilizante frase, como la que intencionadamente utilice en el acápite de este texto.

Los riesgos de repetir las tragedias del pasado (guerras mundiales, matanzas colectivas, terrorismos de estado, genocidios ) no se reducen por el mero recuerdo o la cíclica conmemoración. El genocidio armenio de 1915 (Hitler lo recordaba muy bien antes de instigar el suyo) no evitó el Holodomor 5 de 1932-33, ni impidió el Holocausto, ni éste el de Ruanda en 1994.
No hay fórmula mágica que evite la reiteración de la crueldad sistematizada.

Extender las fronteras de la libertad y el compromiso, esclarecer los variados signos del pasado, construir sentido y desarrollar valores comunes son algunas de las pequeñas e inmensas tareas que nos comprometen si queremos edificar ciudadanía en lugar de pertenecer a la impersonal y cómoda categoría de "pueblo".

Siendo una categoría tan difusa y vaga, (merecerá algún análisis para otra oportunidad) definirlo como único gerenciador de la memoria histórica es, cuanto menos, una irreverencia. Ninguna obligatoria interpretación de la historia, basada en el sujeto "pueblo", por más bien intencionada que sea, construye herramientas aptas y útiles tanto para comprender lo actual como para anticipar el porvenir.

En Argentina, la imposición sesgada y abusiva de la doctrina de los derechos humanos, sólo como repudio parcializado de uno de los períodos más trágicos de nuestra historia, se ha transformado en un revulsivo, incluso para quienes hemos batallado contra la infamia y la barbarie de esos años, gracias a una grácil manipulación ejecutada junto a un banal bastardeo de valores, sentimientos y sentidos. Mal que les pese a los aún bienintencionados, la metralla sistemática y repetida de hechos y circunstancias, alienta en personas poco o levemente esclarecidas reacciones inversamente proporcionales a las buscadas.

Conclusiones finales
Terminemos con Todorov:
" El pasado podrá contribuir a la constitución de la identidad, individual o colectiva, como a la formación de nuestros valores, ideales, principios, siempre que aceptemos que éstos estén sometidos al examen de la razón y a la prueba del debate, en lugar de desear imponerlos sencillamente porque son los nuestros. Este vinculo con los valores es esencial; es, al mismo tiempo, limitado. El pasado puede alimentar nuestros principios de acción en el presente; no por ello nos ofrece el sentido de este presente. El racismo, la xenofobia, la exclusión que afectan, hoy, a los demás, no son idénticos a los de hace cincuenta, cien o doscientos años, no tienen las mismas formas ni las mismas víctimas. La sacralización del pasado le priva de cualquier eficacia en el presente; pero la asimilación pura y simple del presente al pasado nos ciega sobre ambos y provoca, a su vez, la injusticia. El camino entre sacralización y banalización del pasado, entre servir al propio interés y dar lección de moral a los demás puede parecer estrecho, y sin embargo existe." 6

Si descontamos que no hay una única y excluyente interpretación de los hechos del pasado, ni tampoco agente exclusivo de ese recuerdo, no hay condena anticipatoria alguna para reiterar idénticas e inexistentes circunstancias por venir.

Se recomienda el pasado en sabias dosis, que no intoxiquen ni contaminen el presente, para hacer más viable y esperanzador el futuro.



Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto)...

Jorge Luis Borges (Funes el memorioso)


NOTAS AL PIE
1 Todorov, Tzvetan, Memoria del mal, tentación del bien. Indagación sobre el siglo XX, Península HCS. 2002, pg.229.
Cualquier maliciosa semejanza con la oscura realidad política argentina, léase monarquía matrimonial reinante, es pura y tendenciosa casualidad.
2 Ibidem pg. 211
3 Ibidem pg. 159
4. "La tesis que quisiera desarrollar aquí es la siguiente: en sí misma, y sin ninguna otra restricción, la "memoria" no es buena ni mala. Los beneficios que se espera obtener de ella pueden ser neutralizados, desviados incluso. De que modo? En primer lugar, por la forma que adoptan nuestras reminiscencias, navegando constantemente entre dos escollos complementarios: la sacralización, aislamiento radical del recuerdo y la banalización, o asimilación abusiva del presente al pasado". Ibidem pgs. 194, 195.
5 Holodomor o Genocidio Ucraniano de 1932-1933, fue una masacre colectiva de agricultores ucranianos opuestos a los objetivos de la colectivización forzosa impuesta por Stalin. Los estudios históricos calculan una cantidad de entre 5 a 7 millones de personas muertas por inanición dentro de límites geográficos cerrados, siendo hambreados intencionadamente de acuerdo a directivas del Politburó.
6
Todorov, Tzvetan, Memoria del mal, tentación del bien. Indagación sobre el siglo XX, Península HCS. 2002, pg. 211.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

juventud o la pérdida de un tesoro mal buscado

El legado imprevisto de la década exultante
Al analizar la exuberante y contradictoria década de los 60, emblema de la avanzada modernista del pasado siglo, podríamos decir que legó a los decenios venideros, dos hechos destacados, uno de orden positivo y otro de rango negativo.

El primero de ellos ha sido la reivindicación de lo juvenil como estado de ánimo y de la juventud como actor excluyente de tal demanda.

Influyeron a tal fin varios factores, a saber: la resistencia a la opresión, (no ya de una clase social, sino de una franja etaria senil sobre las otras) la irrupción del rock & roll como vehículo de expresión, las protestas sociales a lo largo del mundo, (París y Praga 68, el movimiento por los derechos civiles) la repulsa a las intervenciones neocolonialistas, la consolidación de la moda juvenil, contestataria y emblemática.
Detectar y describir al resto de los factores decisivos del acontecimiento, será la próxima y excitante tarea que los cronistas de costumbres irán agregando a medida que progrese la historiografía de época.

No hace falta ser excesivamente ilustrado para apreciar lo positivo de la independencia de la franja etaria más juvenil respecto a antiguas imposiciones, patrones, valores y modas que le eran ajenas. Impulsó una corriente de vitalidad y dinamismo tanto dentro de las concepciones más humanistas como al interior de las más retrógradas.

Cual ha sido sin embargo la estela más negativa que dejaron los 60's, que se derramó y estagnó desde entonces hasta la actualidad?

A mi humilde entender, ha sido la reivindicación de lo juvenil como estado de ánimo y de la juventud como actor excluyente de tal demanda.

En una primera reacción la civilización repudió el impacto de tan brutal rebelión contra sus valores eternos y lentamente fue asimilando el revulsivo hasta transformarlo en una de sus más publicitadas banderas.

El consumismo depredador detectó rápidamente sus inmensos beneficios y aceleró el cambio. La sociología de masas, la teocracia psicoanalítica junto con las nuevas praxis comunicacionales fueron potentes canales que desvirtuaron el torrente positivo en un anegamiento absolutista y conservador. La cosmovisión juvenil pasó de revolucionaria a reaccionaria.

Los nuevos mandatos
Muchos hemos luchado por resistir a lo largo de nuestras vidas, aquellos mandatos ancestrales, que reprimían el placer, abortaban la libertad, asfixiaban la belleza y sofocaban la creatividad.

Pero han aparecido nuevos y letales dictados, con consecuencias no deseadas, pero no menos dañinas. A uno de ellos lo hemos elevado a la categoría de lo divino: el mito de la eterna juventud.

Por supuesto que no estoy rechazando la enorme contribución al vitalismo y a la frescura, ni tan siquiera estoy negando la independencia de criterio y los valores implícitos y explícitos de toda razón juvenil. Sería una mala lectura de mis dichos e impropio de un incorrecto político y social como el que suscribe.

El problema no es la "juventud" como tal, sino su imposición como estandarte de poder, como valor excluyente y dominante. El problema no radica en ser jóvenes sino en "deber" ser jóvenes a toda costa y a cualquier precio.

Ese "deber ser" se ha transformado en un destino ineludible, en un objetivo supremo a alcanzar y una meta a mantener hasta nuestra propia muerte. Muerte que sobrevendrá primero cuando nos rindamos ante lo inevitable, cuando abandonemos la lucha por sostener el artificio. Dejar de ser jóvenes equivaldrá a nuestra anticipada muerte social, prolongando lánguidamente todo resabio vital hasta el fin.

El mandato de la hora es convertir el ideal juvenil en un presente continuo, en una adolescencia perpetua refractaria a todo sufrimiento, carente de esfuerzo, goce y compromiso.

El eterno retorno de un tal Wilde
La humanidad no ha ahorrado esfuerzos por alcanzar el mito de la juventud eternizada. Y aquí nosotros, generación sesentista mediante y con el impulso irresistible del milenio, lo hemos logrado.

Dorian Gray no dejaría rastros de su juventud malhabida en lienzo alguno. Jamás habrá transmutación material entre arte y realidad pues sus espejos reflejarían su lozanía e identidad, repetidas ad-infinitum.

DG, hoy se vería bello y radiante, botoxdependiente, sutilmente lipoaspirado, con un rostro nuevo clonado y siliconado. Gozaría de sus recién estrenados 117 años en forma, rozagante, brillantemente dentado, con un par de pupilas coloreadas por lentes multicolores. Y si todo eso no resultara suficiente, bastarían unos clics photoshopeados para atraer o seducir toda atenta mirada ajena.

Pues básicamente de eso se trata ser jóvenes hoy. La eternidad por una mirada. La vista del otro, que es la única que reconforta, imprime sobre nuestras existencias una obsesión dura y asfixiante: ser siempre joven, bello y adolescente.

La visión dominante que ilumina y encandila el presente, se convierte en vengativa ceguera sobre toda vejez, senectud y fealdad que ose enfrentar su justa supremacía. La propia vida atada al yugo del aprecio o el desprecio visual. Rotas las viejas cadenas del consejo de ancianos, que vivan pues los nuevos lazos del absolutismo juvenil disciplinador.

Todos sabemos que hemos dejado de ser, hace poco tiempo, una civilización lecto-escribiente para convertirnos en una cultura imagen-absorbente. Obviamente esta acelerada travesía va dejando huellas, imponiendo costas, desparramando residuos y toxinas.

Acompañan este hermoso viaje muchos padres gustosos por abandonar el duro oficio de la paternidad para convertirse en figuras calcadas de sus hijos, borrando las diferencias de edad, invirtiendo y delegando el mando en la juventud de ellos. Mando paternal que debiera estructurar limites, comprensión y afecto, convertido en lazo equitativo de una vida sin destino.

El mito de la eterna juventud convierte a hombres y mujeres en corpóreas carcasas carentes de amor, inteligencia y coraje. Jóvenes eternos dispuestos al sacrificio oscuro de la mutilación programada, a la inyección intracutánea de panaceas y elixires sintéticos, al agotamiento deportivo glorificado por el martirio sufriente e idealista.

Y si no nos dedicamos a estos dramáticos menesteres, pues nos queda el mandato cruel y decisivo de la cultura y sus sutiles imposiciones, cargadas de emociones equivocamente adheridas a nuestra vida.

Y añoramos "nuestra época", aquella de nuestra "perdida e idílica juventud", de cuando fuimos felices y bailábamos de tal modo o escuchábamos a aquel otro, o luchábamos por "ese glorioso ideal". Única etapa vital capaz de ser recordada, estimada y valorada. Como si algún perverso malviviente supraestelar hubiera decidido limitar la validez de nuestras vidas a "aquellos dorados años".

Con el riesgo de trocar el desafío de vivir, por un relato anegado de melancolía y nostalgia, no nos quedan más que dos opciones. Seguir siendo "jóvenes", evitando así el anticipado retiro de nuestra existencia o languidecer en un largo lamento por una época perdida que nunca supimos cuando ni porque terminó.

Ser eternamente jóvenes es construir un pasado ficticio e ideal, abandonados en un presente estéril y perpetuo a la vista indolente de un futuro vaciado de porvenir.

Juventud o vitalidad
Cumpliendo con el mandato subversivo de rechazar toda alternativa binaria, siempre podemos echar a mano algún tercer camino.

Recapitulemos, la vida no terminó. La juventud no es un estado emocional, no es meta ni objetivo. No es ideología, ni cosmovisión alguna. Tampoco es un valor. Tan errado resulta confundir juventud con vitalidad, como endilgarle sabiduría exclusiva a la vejez.

El tercer camino es la reivindicación de la "vitalidad".

La vitalidad no es un don, ni un regalo divino, ni una condición asociada a etapa vital alguna. No se adquiere con el crédito de un plástico, ni está disponible en alguna góndola repleta de novedades y chucherías.

Es simplemente una actitud, una postura ante el mundo, que implica nada menos que desplegar la majestuosa y emocionante tarea de darle "sentidos" a nuestra vida. Sentidos personalísimos e indelegables, listos para ser descubiertos, subidos a esa humilde barcaza llamada vitalidad, dispuesta para atravesar hostiles mareas y delicadas tempestades.

Vitalidad para acompañar la corta o extensa vida que se nos ofrezca, para crecer y madurar, para disolver caminos y atravesar fronteras, para llenar de dicha el esfuerzo y emoción el compromiso. Vitalidad compuesta de sensualidades y asperezas, de derrotas y batallas, de sufrimientos y placeres, de amores y resiliencias .

Sé que no faltaran voces de desdén y repudio, argumentando que próximo a cumplir la mitad de un siglo en este XXI, he dejado de ser un joven, que me inunda el resentimiento combinado con la envidia y que mis dichos nacen obnubilados por la nostalgia de lo irremediablemente perdido.

Sin embargo si me dieran a elegir en volver a mis 18 o cumplir dentro de seis meses mis primeros 50 y ante lo imprevisible del futuro, no dudaría en preferir la flecha audaz del devenir, a la catapulta oxidada hacia un pasado añorado, pero nunca vivido. Y si no tuviera más que dos opciones a elegir, pues elegiría siempre la tercera.

Sé que envejecer es obligatorio pero crecer es decididamente optativo.



"Un rostro sin arrugas es como un pliego de papel en el que no hay nada escrito."
Jean Paul Richter (1763-1825)



AL PIE
Agradezco a el Caballero Negro en su post por ser el disparador de esta nota. "Aquel que desee ser eternamente joven podría tener la desgracia de que su deseo se cumpla..."

domingo, 9 de noviembre de 2008

proclama contra la tolerancia

Discriminación y tolerancia
En una de mis primeras entradas traté de desmenuzar el sentido de la discriminación.
Mascarón de proa del despreciable pensamiento político correcto (PPC), aquel que anega con su infamia las buenas conciencias y abarata la calidad interpretativa del presente.

Al maltratar y anular los "otros sentidos" inherentes en el concepto "discriminación", el lenguaje de la cultura embrutece toda construcción amplia de sentido, amén de aumentar el peso abrumador de la confusión general.

En la nota reivindicaba la necesidad de que "...volvamos, pues a discriminar, o sea a diferenciar lo oscuro de lo luminoso, a distinguir entre sabiduría y barbarie, a discernir entre pasión y fanatismo, a distanciarse de las verdades absolutas y maniqueas y a no dejarse mezclar con las ideas predominantes de esta época que imponen su visión sobre el pasado y el futuro, sin valorar la libertad, la diversidad y el compromiso. Si perdemos estos sentidos implícitos en toda buena discriminación, también dejamos de usar sus beneficios.

Para darle palabras más precisas al sentido más infame de discriminar, invitaba a que "... optemos por (el verbo) “segregar” y sus sinónimos: dividir, apartar, desmembrar, arrinconar, expulsar, repudiar."

Utilice esta breve introducción para abordar al otro hijo dilecto del PPC, aquel que cualquiera de nosotros, incluyéndome, no dudaría en señalar y enaltecer como valor de compromiso, respeto, progresismo y probidad.
La Tolerancia.

Etimología de la tolerancia
Indagando en sus raíces lingüísticas aparecen algunos datos interesantes. Veamos.
Del latín sus significantes “tolerans” “tolerantis”, significan “soportar, cargar, tolerar”, emparentados con el verbo “tollere” (levantar).

Compárese con el griego “tálanton” (balanza) o el verbo "tlénai” (soportar, tolerar) de donde proviene el nombre del titán de la mitología griega “Atlas”, quien luego de perder la lucha en la titanomaquía, 1 fue castigado para “cargar” o “soportar” (tlénai) el cielo sobre sus hombros.

Es notable destacar las intimas relaciones que mantiene el término cuestionado con cuestiones propias de pesos y cargas, de soportes y balanzas.

Veamos al verbo tolerar con el ropaje de la Real Academia Española:
1. Sufrir, llevar con paciencia.
2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.
4. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Deberíamos admitir que "para respetar las ideas ajenas, contrarias a las nuestras, deberíamos resistir y soportarlas, permitiendo su ilicitud, sin aprobarlas, lo que nos lleva a pensar que ese sufrimiento deberíamos llevarlo con infinita paciencia".

Más allá de la ironía, descubrimos que no hay nada en la etimología que hable del respeto por las ideas, creencias y practicas del otro, sino más bien un profundo desagrado que debemos "tolerar", soportar y permitir, por el bien de la civilización.

Repasemos las máscaras que se vienen imponiendo como idearios de la modernidad victoriosa, (algunos la llaman equívocamente posmodernidad) y veremos que el maquillaje ha resultado ser de excelente calidad.

El problema de la corrección política, no son sus nobles y bellos ideales declarativos, sino sus ausencias, sus ocultamientos, sus enmascaramientos.

Viejos y nuevos bárbaros
Proclamar la intolerancia abiertamente, propio de sus brutales exegetas (KKK. nazismo, fascismo, incluso el estalinismo) resultaría hoy en día una postura revulsiva e insultante. El PPC, no la combate, ni la rechaza, ni siquiera la detesta, simplemente la oculta y la apaña en la profundidad de su estimable y presentable superficie.

Los ominosos medios masivos de comunicación, plagados de periodistas y comentaristas, que abusan de toda materia expuesta a su "inteligencia y corrección", son los vigías disciplinadores de lo que debe ser considerado una "buena conciencia", aquella que se resume en valores de nobleza, apertura, comprensión y "tolerancia".

Medios donde se descalifica ferozmente al "discriminador", al "intolerante", al "reaccionario", pero que desesperan por mostrar el conflicto escatológico, la miserias irredentas, los crímenes más aberrantes, el exhibicionismo sexista, la vulgaridad teñida de falsa liberación sexual.

Aquellos que se ufanan de su "tolerancia" presentan diferentes opiniones en profundos y esclarecedores debates, donde nadie es escuchado, donde predomina la injuria y la descalificación, donde la exaltación acompaña la vociferación de ideas. Debates donde al final sedimenta la confusión, la distorsión, la extraña sensación de no haber aprendido nada, de haber tolerado todo.

Es recomendable indagar un poco por los resquicios que nos ofrece la tecnología y echar un vistazo por el sórdido mundo de los comentarios de los "lectores" y detectar el enorme contraste entre la tolerancia de superficie y el barbarismo de las profundidades.
Posteos anónimos, más tóxicos que las hipotecas americanas, cargados de irracionalidad, racismo, sexismo, pseudo-progresismo reaccionario, junto con una ignorancia investida de sabiduría son expresiones de lo que Alessandro Baricco ha llamado los "nuevos barbaros". 2

Tolerancia o apreciación
Me pregunto, si junto a la reivindicación de la discriminación, por sus maravillosos significados denegados, no deberíamos subvertir el tan aclamado valor de la tolerancia.

Para ello propongo humildemente su abolición lisa y llana, una libertad irrestricta a sus equívocos sentidos apresados, cárcel y castigo a su dictadura implícita, exilio forzoso a toda corrección política.
La tarea ciclópea a generar es dejar de tolerar al otro, de soportar sus ideas ajenas y extrañas, de permitir su "existencia ílicita".

La hora nos llama a reemplazar la tolerancia por la apreciación.

Apreciar, valorar, reconocer y estimar al otro. Sentir afecto es más que amplificar nuestros sentimientos, es ser afectado por su existencia, es superar la indiferencia, es reconocer nuestra propia y permanente alteridad, es halagar la diversidad.
Es dejar de cargar sobre nuestras espaldas el peso tolerante de la infamia, investida de soberbia y falaz sensibilidad.

Descubrir la humanidad inherente al otro es máxima garantía y aval de la propia. Requiere profundos esfuerzos y grandes compromisos para reconocer las propias debilidades y ajenas aptitudes.

Apreciar a los otros no busca generar coincidencias, ni equivalencias automáticas, sino más bien disfrutar y deleitarse con las diferencias, admitir sus contradicciones, ambigüedades y miserias a semejanza de las nuestras.
Involucrarse con lo extraño, lo ajeno, lo diverso nos permite acortar distancias, ayuda a disolver la dictadura de nuestro ego, incluir su humanidad dentro de la nuestra.

Sería justo alentar el fin de la tolerancia, dejándole un pequeñisimo margen de acción y utilizarla para los extremistas, los xénofobos, los racistas, los fundamentalistas, los manipuladores, los cínicos implacables, los nuevos bárbaros.
Para todos ellos propongo el residuo de la tolerancia, marcando nuestras diferencias, distinguiendo su derecho a expresarse y vivir, soportarlos sin negarlos, combatirlos con más pluralidad, forzarlos a la visibilidad, desarmar la clandestinidad de sus ideas, debilitar su dañina fortaleza.

Marcarles limites para impedir su expansión y evitar su hegemonía, necesita de la paradoja de
estar atentos y ser tolerantes con ellos.

Apreciando la ajenidad, tolerando la intolerancia.

NOTAS AL PIE:
1 Atlas fue el jefe de los Titanes en la Titanomaquía, guerra que según la mitología griega ocurrió antes de la existencia de la humanidad. Fue la lucha de los Titanes contra los Olímpicos, que llegarían a reinar sobre el Monte Olimpo. Cuando los Titanes fueron derrotados, Zeus castigó a Atlas a cargar con el peso de llevar los cielos sobre sus hombros. Se contaba que Atlas, a pesar de su superior fuerza, gemía al sujetar la bóveda celeste.
2 El nuevo bárbaro "sería el que piensa que es cierto que el "asado al barolo" es más bueno que la hamburguesa de McDonalds, pero tiene hambre y poco espíritu de sacrificio para llegar hasta el lugar en que hacen el asado, se queda en la "hamburguesería" y se come una mierda de esas escuchando en su iPod Las Estaciones de Vivaldi en versión rock, leyendo al mismo tiempo un manga japonés y, sobre todo, invirtiendo en todo ello diez minutos. Así sale a la calle, ya no tiene hambre y el mundo está ahí dispuesto a ser atravesado. "La relación con el pasado (del bárbaro) no es un principio estético, no es una forma de elegancia: es la respuesta a un hambre." Baricco Alessandro, Los Bárbaros, Editorial Anagrama, 2008, pg. 172

RAREZAS:



graffiti escrito en alguna ciudad española
.
(nótese lo notable del "fallido" de la E bajo el IN)




En su confusión
el "escritor" propuso inicialmente propinar
sus aleccionadoras golpizas primero a los "emigrantes"
antes que a los invasores de tierras lejanas.

Palizas a ustedes por venir, palizas a nosotros por huir...
de nuestra humanidad amenazada.


miércoles, 22 de octubre de 2008

el libro, interpretación o literalidad?

Podemos acercarnos a "El Libro" siendo agnósticos?

Es licito sostener una postura abierta al mundo, apoyar la diversidad y el multiculturalismo, pero rechazar y repudiar a todos los fieles de la Biblia?
Ser progresistas, laicos y seculares nos hace acreedores privilegiados de la verdad, explicita garantía que nos obliga a transitar por veredas opuestas al mundo religioso?
Pueden los creyentes modernos y abiertos basarse en sus escritos sagrados, cuando la ciencia ha socavado implacablemente muchas de las verdades bíblicas?

Es la sagrada escritura un exclusivo espacio de culto para fundamentalistas e integristas, fuente basal de su intolerancia?
O las manipulaciones de sus textos, hechas a imagen y semejanza de sus oscuras intenciones, son asimilables a las tergiversaciones del Corán realizadas por minorías extremistas islámicas?
Las interpretaciones literales de los nuevos y antiguos testamentos han sido una constante a lo largo del tiempo o más bien son construcciones simbólicas propias de la modernidad, mal que nos pese?

Podemos compartir valores de sensibilidad, compromiso, cooperación y tolerancia, 1 con muchísimas personas vitales, sensibles, luminosas y cultas pertenecientes a las tres religiones del libro, sin resignar nuestras dudas y certezas?

Sutiles respuestas a algunas de estas cautivantes preguntas, podemos apreciar en el último (y maravilloso) libro de Karen Armstrong.2

Historia de La Biblia no es un tratado de teología, ni siquiera es una exégesis de la misma, es una biografía, una historia atrapante sobre sus diferentes escrituras, sus diversas interpretaciones, sus amplias contradicciones, sus feroces manipulaciones, sus bellísimas lecciones, su ambigüedad, sus fracasos, miserias y logros.

Fragmento de los manuscritos del Mar Muerto hallados en 1940. 3

El Libro en principio no es Uno, sino un compendio de entre 39 y 77 libros según el canon judío, católico, protestante u ortodoxo, que lo adopte. La compilación no sigue un orden cronológico, presentando sus hechos desde infinitas perspectivas.
Su escritura implicó a una enorme cantidad de escribas, anónimos en su mayoría, que se fue adaptando a las circunstancias históricas y a las necesidades sociales y políticas de su tiempo.

Sus libros describen acontecimientos a menudo cargados de excesiva crueldad y violencia, (mayor a la existente en el Coran, que los occidentales erróneamente le adjudicamos) otros llenos de espiritualidad, poesía y compasión.
Armstrong reseña el complejo transcurrir de su "creación", desde las tempranas transmisiones orales pasando por las transcripciones escritas, hasta su constitución definitiva como tratados sagrados.

Aparecen sus múltiples y disimiles exégesis, sus brillantes comentarios, los debates y refutaciones que generó en su extenso devenir. Es enriquecedor observar como su escritura y lectura han ido variando respecto a las condiciones históricas imperantes, cómo han sido complementarias tanto del racionalismo como del misticismo, utilizadas indistintamente como estandarte de explotadores o bálsamo para oprimidos .

Las primeras exégesis fueron llamadas midras (derivado del verbo darash: investigar, buscar) por los rabinos encargados de su interpretación, que consideraban no evidente ni unívoco a todo sentido nacido de un texto sagrado, ya que "mientras los acontecimientos se revelasen en la Tierra, incluso Dios tenía que continuar estudiando su propia Torá, 4 para descubrir su significado pleno". 5

Filón (70 ac - 45 dc) filosofo judío alejandrino, sostenía que "es absurdo leer el primer capitulo del Génesis de forma literal e imaginar que el mundo fue creado en seis días". 6
Fiel a su tradición platónica, prefería interpretar la narración del mismo, como la creación del Logos (verdad, sentido, razón), elevada alegoría del plan maestro de la creación debida al "...artesano divino del Timeo de Platón, que había modelado la materia prima del universo para así establecer un cosmos ordenado". 7

Resulta esclarecedor para un lector acostumbrado al discurso único y ensordecedor de la actualidad, comprobar que en sus primeros siglos los hombres contemporáneos a su escritura no creían en la literalidad, ni en verdades absolutas, ni siquiera en sus exactitudes históricas.

Seremos invitados a recorrer sus paginas a través de las diferentes exégesis de los padres de la iglesia, las discusiones sobre la divinidad de Jesús, el racionalismo religioso, la lectio divina, el misticismo, la kaballah (con sus misterios, su sexualidad implícita, su cautivante poesía), las sefiroth (los nombres secretos de Dios, las diez dimensiones de la psique divina), la sola scriptura (la lectura individual alentada por Lutero), la cabala luriana (con sus profundas reflexiones sobre el infinito, el vacío y la fragmentación de la divinidad).

Con el fin de la alta edad media, aparecen los primeros cuestionamientos científicos a la lectio divina, combatidos por la Inquisición, modelo por excelencia del fanatismo religioso, paradojicamente un instrumento de la modernidad incipiente, destinado a imponer conformidad y disciplina ideológica bajo la demanda de los nuevos estados nacionales.
La autora describe el previsible enfrentamiento de la Biblia con la edad de la razón, el pensamiento científico, la indiferencia religiosa y los nuevos paradigmas del ateísmo.

Valora el indiscutible aporte del moderno criticismo histórico, que nos permite hoy en día descubrir las diferentes versiones de la Biblia, sus complejas articulaciones, sus fallos históricos y sus variadas texturas ideológicas.
"El criticismo histórico de la Biblia hace que ya no sea posible leer las Sagradas Escrituras sincronicamente, uniendo pasajes muy distantes en el tiempo. Pero el criticismo literario moderno considera que nuestro mundo interior está creado por fragmentos de muchos textos diferentes, que viven unidos en nuestras mentes, el uno modificando al otro. Nuestro mundo moral está determinado por El Rey Lear, Moby Dick y Madame Bovary, así como por La Biblia." 8

En los capítulos finales, resulta inquietante comprobar que las ideologías ultra-defensoras de la lectura literal de las Sagradas Escrituras, como el creacionismo, el integrismo católico, el arrebatamiento, 9 el fundamentalismo protestante de raíz americana, el extremismo sionista religioso (enemigo del secular) son construcciones ideológicas de la modernidad, activas o reactivas a ella. Todas estas desnaturalizaciones que han absorbido la violencia intrínseca de la ratio moderna (guerras nacionales, colonialismo, imperialismo, genocidios, limpiezas étnicas) nacieron en los siglos XIX y XX.

Fanatismos religiosos que no ocultan la existencia de un fundamentalismo secular tan corrosivo y letal como sus opuestos, "que es tan intolerante, parcial e inexacto acerca de la religión como cualquier fundamentalismo basado en la Biblia lo es acerca del secularismo". 10
La pregunta a hacernos es si podremos enfrentarnos eficazmente a los modernos barbarismos religiosos o seculares, aquellos que siguen proyectando sus sombras siniestras sobre nuestro confundido siglo XXI.
Oscurantismo moderno que necesita la aparición de un nuevo iluminismo que se le oponga, no aquél de la razón enceguecedora, del cientificismo absolutista, del progreso a cualquier precio, sino uno bañado por luces más tenues, por poderes más débiles, donde el ego abandone el pedestal de su tiranía, donde las verdades del otro puedan ser escuchadas, apreciadas y valoradas.

Donde los otros seamos nosotros.




En cuanto a las obras humanas, por las palabras de tus labios,
yo me he guardado de las sendas de los violentos.
Salmos 17:4



Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción


1 Dejo para otra oportunidad discutir sobre el sentido de la tolerancia, su racismo implícito, su barbarie encubierta, para contraponerla con el valor más enriquecedor de la apreciación. Apreciar, aprender y escuchar al otro, más que "tolerarlo" o "soportarlo". Pero bueno, veo que el PPC (pensamiento político correcto) vuelve a acecharme y hostigarme.
2 Karen Armstrong, ex monja católica, de origen inglés, es autora de numerosos trabajos sobre religiones comparadas. Ha escrito una historia de Dios, sobre los fundamentalismos judíos, islámicos y cristianos, el islam, el budismo, sobre las mujeres y el sacerdocio, las guerras sagradas como las cruzadas y muchísimos temas en los que no cesa de bregar por un verdadero encuentro y compromiso interreligioso.
3 Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 textos escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.

4 Torá son los primeros cinco libros del Antiguo Testamento Hebreo (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).
5 Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción, pg. 85.
6 Ibidem, pg. 57.
7 Ibidem, pg. 57.
8 Ibidem, pg. 212.
9 El arrebatamiento es una variante del fundamentalismo protestante desarrollada por un inglés llamado John N. Darby (1800-1882). Plantea como condición al regreso de Jesús, el establecimiento de todos los judíos en Tierra Santa. De esa manera Jesús volvería a la Tierra y se enfrentaría al Anticristo en la llanura del Armagedón, a las afueras de Jerusalém, en una furiosa batalla donde deberían morir las dos terceras partes del pueblo judío. Los "verdaderos creyentes cristianos" serían perdonados y "arrebatados en nubes" para reunirse con Jesús, que a partir de ese momento gobernaría en el mundo durante mil años hasta el Juicio Final. Lo inquietante de tan absurda teoría es que la misma ha influido en las doctrinas político - militares de George W. Bush gracias al respaldo de líderes de la Coalición Cristiana como Pat Robertson, el fallecido Jerry Falwell, Gary North, Rouss Rushdoony y Tim LaHaye que junto a sus influyentes novelas ha sido un soporte fundamental de la campaña presidencial del futuro ex-presidente americano.10 Ibidem, pg. 217 y 218.

martes, 14 de octubre de 2008

oda a los traductores 2

Torre de Babel por Pierre Bruegel el viejo
1563, Kunsthistorisches Museum, Viena

Una delicia.
Es la mejor síntesis para definir el último libro de Umberto Eco.
Decir casi lo mismo, con la estupenda traducción de Helena Lozano Miralles.

No es un libro exclusivo para eruditos. No es necesario ser semiólogo, ni filólogo, ni lingüista.
Es un libro para "lectores", está escrito en un modo amable y claro, lleno de referencias, múltiples traducciones y "amenities".

Recorrer una palabra, un párrafo o un texto en varios idiomas (inglés, italiano, francés, alemán, español, incluso catalán) lo hace agradable y atractivo, aún para lectores que desconocemos la mayoría de ellos. Ser lector de habla latina (italiano, español o francés) nos habilita para leer y releer esos textos sin ninguna dificultad y conociendo alguno de los dos idiomas sajones (alemán o inglés) uno puede sacar más brillo a la lectura.

Comprender el arte sublime de la traducción es jugar permanentemente con ese "casi" lo mismo.
Es un aporte a la eterna discusión sobre las "traiciones" de los traductores.
Es preguntar por las pérdidas o las ganancias que se producen al trasladar un texto de una lengua a otra. Es decir de una cultura a otra. Incluso de una época pasada a la presente. O viceversa.

Es comprender y comprobar la necesidad de "negociación" que todo traductor debe hacer con el texto para llevar los sentidos sugeridos por el autor en la lengua fuente, a la comprensión del lector en su lengua de destino.

Eco nos lleva por un mundo fascinante para aprehender las ideas de reversibilidad, fidelidad, compensación e interpretación, para conocer las decisiones de familiarizar o extranjerizar, de modernizar o arcaizar, o las operaciones más complejas de refundición parcial o radical de un texto.

Hay vistosos ejemplos de licencias interpretativas o sea refundiciones parciales o radicales, donde "...los traductores para permanecer fieles al sentido profundo o al efecto que el texto quería producir en el plano de la expresión, se concedían o tenían que concederse algunas licencias, a veces infringiendo la referencia". 1 Algunos ejemplos Eco los describe como casos de frontera entre ambas licencias. 2

Según Eco, no toda interpretación es una traducción, pero toda traducción obligatoriamente debe ser una interpretación, siendo el deber básico de todo traductor interpretar previamente un texto para intentar volcarlo en la desembocadura o el delta de la lengua de llegada. 3

"Primero interpretar, luego traducir", 4 bella paráfrasis descartiana, que Eco le da un valor sustantivo dentro del arte de la traducción. Interpretar es valorar el contexto, la geografía, la época, es interpelar al personaje, su lógica, su temperamento, sus relaciones sociales.

Muy divertido resultan los primeros capítulos dedicados a Babel Fish (el sistema de traducción de Altavista, aquel buscador de Internet que Google destronó), donde naufragan las equivalencias descontextualizadas y las sinonimias puras y automáticas.

Eco nos lleva de viaje por la intertextualidad, las remisiones explícitas o implícitas, la hipotiposis, la écfrasis, la ostensión, la parasinonimia, la ejecución (de una partitura en sonidos musicales), los cambios de sustancia o de materia lingüística, y las diferentes interpretaciones, sean intralingüisticas o reformulación (rewording), o interlingïsticas o transmutación (como el paso de un sistema semiótico a otro, de una novela al cine, de una poesía al cómic, de la música a la danza).

Nos permite descubrir también, las "derrotas" del traductor, cuando al no encontrar en la lengua de destino, palabras, o ideas que reflejen la cosmovisión propia del universo cultural y lingüístico de la lengua de origen, planta bandera blanca con sus explicaciones al pie de pagina, "N. del T.: ...".

Apasionante el capítulo dedicado a la poesía. Quizás el lugar donde fracasa irremediablemente el "casi lo mismo". Donde mantener el sentido o la forma (su métrica, su ritmo, su sustancia) resulta a menudo una tarea ardua, complicada y selectiva. Elegir entre ambos, reconocer la infidelidad a alguno de ellos o reformular la sustancia dentro del idioma receptor para inferir sus "formas" sin tergiversar sus ideas es a menudo una tarea "casi imposible".

El libro lo encontré casualmente luego de escribir mi primera oda a los traductores. Coincidente con su primera publicación en lengua española.
Las casualidades y coincidencias, siempre misteriosas, cuando ocurren dejan de serlo.



Atrapante, sugerente, ameno, delicado y bello.
Recomendado para personas inquietas que deseen recorrer los encantos de una de las más bellas artes. Aunque poco reconocidas.



Eco, Umberto, Decir casi lo mismo, Experiencias de Traducción, 2003, Editorial Lumen, 2008, Helena Lozano Miralles por la traducción.

1 Ibidem, pg 388.
2 "Pero, qué diríamos de una ejecución de la Marcha fúnebre de Chopin tocada por una New Orleans Jazz Band?. Quizás se mantendría la línea melódica, pero las sensibles alteraciones rítmicas y tímbricas excluirían que se tratase de simple transcripción como sucede con las Suites de Bach cuando pasan del violoncelo a la flauta contralto."
Ibidem, pg 408.
3 "...Montanari propone traducir source/target como testo fonte/testo foce (texto fuente/texto desembocadura. Puede parecer una sugerencia como cualquier otra, donde quizás foce es mejor que el inglés target , demasiado business-like, y que evoca una idea, a menudo o casi imposible, de victoria, de resultado con el máximo de los puntos. Ahora bien, el término foce nos introduce en un interesante retículo semántico, y abre una reflexión sobre la distinción entre delta y estuario. Quizá hay textos fuente que en la traducción se ensanchan como un embudo (y donde el texto de llegada enriquece el texto venero haciéndolo entrar en el mar de la intertextualidad) y textos delta, que se ramifican en muchas traducciones cada una de las cuales empobrece su caudal, pero todas juntas crean un nuevo territorio, un jardín de senderos que se bifurcan."
Ibidem, pg. 253.
4 Ibidem, pg 317.

martes, 7 de octubre de 2008

tormentas y mareas globales


Mucho se ha hablado durante meses, sobre todo en medios especializados, sobre la existencia de una onda larga de la economía mundial, de signo positiva, referida al alza de los commodities, 1 gracias a la extraordinaria demanda de alimentos y bienes de las nuevas potencias, China e India. Y ello debido a un mejoramiento general de la economía en esos países, impulsada por la aparición de nuevas clases medias urbanas más sofisticadas y consumidoras.

Bonanza, crecimiento sostenido y sustentable, mayores niveles de empleo, grandes beneficios para países productores de alimentos y materias primas, eran las señales que difundían alegremente los medios de opinión y "conocimiento".

Nos encontrábamos ante un horizonte amplio, una ola larga y constante en que los beneficios se prolongarían y medirían en varias décadas, saltando por fin las contingencias de corto plazo.

Sin embargo, como si estuviéramos inmersos en una fenomenal nube de humo, el mundo asiste hoy a una colosal debacle financiera, de consecuencias aparentemente nefastas, donde toda anterior certeza se derrumba cual frágil castillo de naipes.

Recesión mundial, desocupación, stangflation (estancamiento con inflación) o deflación con contracción, parecen ser las nuevas tendencias económicas globales.

De pronto exegetas del liberalismo a ultranza defienden el intervencionismo estatal. Defensores de éste ultimo, festejan la "caída" de los países centrales y recuerdan sus "brillantes" pronósticos sobre las torpezas inherentes del capitalismo, sin aportar mejores soluciones que las limitadas por su apriorismo ideológico.

Pasamos sin solución de continuidad del optimismo más exagerado a un desesperante e impiadoso pesimismo.

Estamos ante el fin del capitalismo?
El fin de los EEUU?


O es que estamos viviendo uno de los más formidables ajustes en el universo de las relaciones internacionales, una transformación colosal del orden mundial, que la visión de corto plazo nos oculta y confunde?

En una entrada anterior hablé sobre las ondas largas de la historia.2 Indiscutiblemente los desarrollos históricos tienen la impronta de los micro-sucesos, estos es, acontecimientos extraordinarios que en apariencia, alteran las supuestas convenciones y los marcos de referencia.

Sin embargo, analizar imprudentemente el contexto, privilegiando la mirada corta y cómplice, obnubila la razón y desprecia la oportunidad de dimensionar de forma más profunda los hechos y sus circunstancias.
Pensar en ondas largas, es interpretar procesos de mayor duración, que permitan componer un panorama más amplio y complejo. Es tomar distancia, para aumentar la perspectiva y construir nuevas líneas de sentido, desclasificando la sobreabundancia de datos y cifras, liberándose de la maraña de opiniones oportunistas.

La gran crisis del mercado hipotecario americano, la caída de grandes bancos de inversión, el desplome de títulos y bonos, la inestabilidad cambiaria, el desequilibrio de la unidad europea, son síntomas y no causas de la gran transformación que estamos viviendo. La onda larga no se ha detenido, es sólo un pausa, que permite observar y determinar los nuevos paradigmas.

Pretender hacer futurología es una actividad tan tóxica como los créditos hipotecarios y tan futil que no resiste mayor análisis. Determinar si la crisis será pasajera o permanente es irrelevante. En nuestras cortas vidas, el impacto podrá ser mayor o menor, dependiendo de nuestra ubicación geográfica o social y de nuestras condiciones psicológicas.

En la vida larga de las naciones y sus interrelaciones, la crisis actual es sintomática y coyuntural. Sus causas son múltiples y sus consecuencias serán más profundas.

El fin del unilateralismo, el descenso del papel de los EEUU, más modesto, pero no irrelevante, la irrupción de una vieja gran potencia como China 3, el retorno de Rusia, la dudas de la Europa Unida, el ascenso a las grandes ligas de colosos como Brasil y la India, la consolidación de los "otros" bloques regionales, la incógnita de América Latina, son solo algunas de ellas.

Las nuevas restricciones al desplazamiento del capital financiero, la concentración bancaria en menos actores más poderosos, la revalorización de los estados como reguladores de la economía, la moderación del hiperconsumo, los reclamos por economías más sustentables y participativas, son algunas de las posibles circunstancias que se avecinan. Y todo en un nuevo marco global, no necesariamente más justo, pero sí más equilibrado.

Atravesando un mar tempestuoso, perdemos de vista la inmensidad del océano y sus grandes flujos y reflujos, donde la tormenta es sólo una pequeña parte de ellos. Tomar el catalejo para avistar el horizonte es una tarea más prometedora que saltar desesperadamente a los botes salvavidas.


1 Bienes que son "genéricos", es decir, bienes que no se pueden diferenciar entre si -generalmente: materias primas o bienes primarios. Ejemplo: el trigo que se siembra en Argentina es el mismo que se siembra en Estados Unidos. Ver www.econlink.com.ar/economia/balazadepagos/argentina/commodities.shtml.
2 En aquella entrada hablé del corto período de los EEUU como superpotencia unipolar (entre 1989 y 2008). Como análisis complementario se puede analizar la performance de las potencias en las Olimpiadas, que actúan como reflejo de la grandeza e importancia de los países en un determinado momento histórico. Las de Berlin (1936), anticipan la gran contienda que se avecina entre la Alemania nazi (33 medallas doradas) y USA (24). La participación de Francia (7) y Gran Bretaña (4) hablaba de la gran debilidad de ambos, en los años previos a la 2° Guerra Mundial.
Durante la guerra fría el medallero dorado se lo disputaban alternativamente los EEUU y la URSS. En las últimas de Beijing (2008) la posición de China (49 preseas doradas) supero a las de USA (34) y el subsiguiente desempeño de Rusia (23) marca su retorno al firmamento de las potencias.
3 China, de la que paradojicamente se habla poco como actor en esta crisis, tiene en estos momentos una extraordinaria liquidez y un enorme superavit comercial que la va a transformar en uno de los grandes "dueños" de la economía americana. Junto al motor extraordinario de su capital humano no es aventurado predecir que en pocas décadas dejara el actual lugar de potencia para subir otro escalón más.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

nuestras otras vidas




Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla"
Alejandra Pizarnik 1




Quien acompaña nuestra vida, quien tiembla junto a nosotros? Vivimos en la pura exterioridad, horizonte bárbaro del mundo moderno o en los frondosos misterios de nuestros mundos interiores?

Existen dos mundos para definir nuestra existencia, dualidad encarnada de Occidente, cuerpo y espíritu, alma y materia?

Cuantas vidas vivimos?
La visible o la invisible?

No hay dudas de la existencia de vida larga, visible, hiperrealista, expuesta a la mirada ajena, jalonada por acontecimientos imprevistos o indeterminados. Una vida necesitada de un tiempo extendido y espacios anchos para desarrollarse.
Un tiempo limitado por razones genéticas (nuestra existencia), psicológicas, (nuestros afectos o desafectos) económicas, (nuestra condición social) y sociológicas (nuestra civilización).
Un espacio limitado por la geografía de pertenencia, por elección o adopción.

Compartiendo una nacionalidad, una vida social, un universo afectivo, complejas relaciones de producción.

Nacimiento, escolaridad, amores, casamientos, viajes, paternidades, separaciones, trabajos, ancianidad, muerte.

Si uno tuviera la oportunidad de relatar la propia vida y siguiendo el ejemplo de antiguos cronistas o historiadores de eventos, podríamos estructurar una "línea del tiempo", un continuum completo y real, colocando uno tras otro los hechos vividos, como diapositivas en continuado. Muchas vidas compartirían de esta manera, el mismo "relato", aún con sus notorias diferencias.

Pero, alcanza esa historiografía de circunstancias, para definir nuestra vida?

O podemos descubrir otras vidas, que se desarrollan en la profundidad de nuestra superficie, océanos inmensos de espesores mínimos pero infinitos.

Vidas que tienen otras líneas de tiempo, superpuestas, intermitentes o continuas. Construidas con una compleja argamasa de dicha, emoción, espanto, asombro y algarabía.

Depósitos donde reposan sueños y pasiones, recipientes de anhelos y pesadillas, cámaras de locura y tormento.
Cantera inagotable de resurrecciones y milagros.

Vidas que se construyen en la intemporalidad de la lectura, en la contemplación del universo, en el éxtasis y ocaso del deseo, en la fascinante travesía por melodías y cálidas voces, en la corporeidad de nuestros afectos. Vidas escritas con la caligrafía sutil de destinos y devenires.

Relatos de nuestros sentimientos, pensamientos y emociones. Relatos ocultos que se develan a traves de las pequeñas fisuras del alma.

Vidas que se descomponen en otras nuevas y vieja vidas. Ecos de otras no vividas, anhelos de futuras. Infinitas vidas.

Invito a las almas sensibles a compartir historias de vida, de esas "otras vidas".

1 blog de ana. http://lindayfatal.blogspot.com/2008/08/pero-el-silencio-es-cierto.html
(gracias ana. por el poema, queriendo traducir en palabras las sugerentes ideas de la bellísima frase de Alejandra, luché con ideas que revolotearon sin destino durante semanas, tosca inspiración que chocaba entre mi racionalismo y mis emociones)

jueves, 18 de septiembre de 2008

Keith Jarrett Gary Peacock Jack DeJohnette


video
Momentos únicos.
Como esos instantes del bajo de Gary entre los 2:50 y los 4:08 donde Keith va cambiando la melodía, junto a unos aplausos que acarician el alma. Y un climax que va subiendo, dejandonos sin respiración.
Pocos temas puedo escuchar una y otra vez (por supuesto no lo hago seguido). Y disfrutarlos como si fuera la primera .

Keith Jarrett Gary Peacock Jack DeJohnette
My funny Valentine/Song
Tres grandes pianistas, uno en el piano, otro al contrabajo y el tercero con una pequeña batería.
Tokio 96, ECM 1666.
30 de marzo de 1996, Orchard Hall, Tokyo, Japan.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

izquierchas y deredas


Parece que en nuestro amado país, el mundo de las ideas se ha dividido en dos.

Hemos puesto uno o dos cambios para atrás, retrocedido la manecilla de nuestros relojes y con la liviandad con que a veces solemos caracterizarnos, asistir impávidos a la coronación de un maniqueísmo propio de décadas o siglos pasados.

Muy funcional al "gran hermanismo" teleadictivo, al analfabetismo genético de políticos y dirigentes, a nuestra parcial disfuncionalidad creativa.

Cofradía de sabihondos bienintencionados, opinólogos de noticieros matinales, dictadores del "buenismo", exegetas del "pobrismo" 1, mercaderes del "paco mediático" 2, junto a una conspiración de holgazanes del intelecto, trabajan en un caótico plan de amordazamiento del pensamiento, ya no por métodos coercitivos, propios de odiadas tiranías, sino por medio de la corrección política.

Aquella que dice: yo soy bueno pues soy de izquierdas y estoy con los oprimidos y el pueblo y los trabajadores y la "gente" y tú eres un hijoputas (españolísmo muy agradable al oído), porque eres un anti-nacional, porque nos has traicionado, porque eres un aliado de los neoliberales, porque eres un "facho" (todavía vive Mussolini?), porque eres un insensible con la causa popular, porque te vendiste al imperialismo, porque ya no eres como nosotros.

Para aquellos que padecimos la brutalidad del régimen militar, que consideraba de izquierdas todo pensamiento diferente, la bastardización de las ideas, aunque sean de signo contrario, nos repulsa de igual manera.

No sé si este debate es universal o sólo una chapucería de entrecasa. Seguir insistiendo con esta absurda entelequia bipolar abruma a los que detestamos las etiquetas, las simplificaciones y la anorexia intelectual.

La división entre derechas e izquierdas, hija natural de la Revolución Francesa, fue mutando a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, con una lógica implacable, que barrió con las vidas y las conciencias de millones de seres, entre las guerras calientes y frías de la pasada centuria.

Insistir con esa atrasada cosmovisión eurocentrista (que incluye a EEUU como potente Europa de ultramar) 3, cuando las múltiples realidades objetivas y subjetivas han destrozado todos los paradigmas conocidos (la presente crisis mundial es un mero ejemplo), es caer en una controversia futil, vulgar, reiterativa, simplificadora, aburrida y miserable.

El mundo de las ideas es tan amplio, rico, complejo, versátil, contradictorio o ambiguo, vital, variable, diverso, particular o universal (según el caso), que dividirlo tan arbitrariamente en dos partes hemisfericas, resulta un bárbaro anacronismo, un "non sense", un atentado contra la inteligencia, el coraje cívico y la sensibilidad social.

Me preguntó entonces, como humilde e incompleta declaración de principios.

Si estoy a favor de:
  • La libertad de mercado compensada con modernos instrumentos de regulación estatal.
  • De la inclusión social con políticas públicas concretas y no clientelares.
  • De los derechos sociales y económicos de los trabajadores.
  • De la libertad sindical.
  • Del estatismo indelegable en salud, seguridad y educación (premisa violada sistemáticamente en nuestro país).
  • Del estatismo no exclusivo y competitivo en algunos sectores de la economía. Transporte, energía, recursos naturales.
  • Del incentivo estatal a las pequeñas y medianas empresas como productoras de empleo.
  • De la visión multipolar del mundo como canalizador de exportaciones de bienes, servicios e intercambios culturales.
  • De las alianzas estratégicas entre los dos primeros sectores: el estado y los privados.
  • Del gran aporte del llamado tercer sector para construir y desarrollar valores de ciudadanía (sociedad civil, instituciones religiosas, organizaciones no gubernamentales)
  • De concebir a la globalización como una gran oportunidad con algunas amenazas, no como pura amenaza a combatir, negar o resistir.
  • Del crecimiento económico con equidad social y equilibrio territorial.
  • De los tratados "inteligentes" de libre comercio, que aboguen por la eliminación por parte de los países centrales de sus anacrónicos subsidios estatales, que cierran el acceso a sus mercados de nuestros productos y nuestro trabajo.
  • De una reforma impositiva progresiva, con mayor carga, vía impuesto de las ganancias, a los poseedores de "renta extraordinaria", junto con la reducción de los impuestos distorsivos (IVA, ingresos brutos, a las transacciones bancarias) para beneficio de sectores medios y bajos.
  • De la lucha contra la inflación, sin recesión ni estancamiento.
  • De la construcción efectiva de la Unión Sudamericana, bloque económico, cultural y social, como actor indispensable en el contexto mundial (sin desconocer ni negar las obvias relaciones de poder).
  • De la separación de iglesia y estado.
  • Del dialogo interreligioso, religioso-no religioso e intracultural.
  • Del casamiento entre personas del mismo sexo, con derecho a la adopción.
  • De la despenalización del aborto responsable, tutelado por el estado, sin imposiciones ni abusos a quienes defienden ideas contrarias a este principio.
  • Del derecho libre y personal (no coactivo) a la eutanasia para enfermos terminales o de imposible recuperación.
  • Del valor permanente de los derechos humanos como política de estado. Derechos frente al abuso estatal, para estatal o sectorial.
  • De la división efectiva de los poderes del estado (que en la Argentina es la más decimonónica de las deudas impagas).
  • Del rechazo a "todos" los autoritarismos.
  • De la descriminalización al consumidor de drogas, "combatiendo" las adicciones dentro de políticas sanitarias públicas y gratuitas.
  • De la lucha contra el tráfico ilegal de estupefacientes y al sofisticado lavado de dinero.
  • Del respeto a la diversidad racial, sexual, social, política y cultural.
  • Del rechazo a la pena de muerte, mero acto de venganza que de justicia
Que soy?
De derechas o de izquierdas?
De izquierchas o deredas?

Lo único cierto es que ante tamaña confusión de mi parte y para no pertenecer al mundo puro, noble y bello del progresismo vernáculo, he decidido autoexiliarme del mismo, desensillando hasta que aclare.

1 Rozitchner, Alejandro, filósofo, ver nota en http://www.bienvenidosami.com.ar/v2/articulos/2005_Noticias_UnaVisionPobrista.html
2 Abraham, Tomas, filósofo, en un reportaje del diario La Nación realizado por Paula María Martín el 27 de agosto de 2008. El paco, en la Argentina, es la denominación popular de la pasta base o "crack", droga de bajísima calidad, cortada con productos tóxicos, manufactura básica de la cocaína. Produce efectos irreversibles y/o mortales en muy poco tiempo, causando estragos en los sectores populares, debido a su bajo costo, con la complicidad y aquiescencia de sectores de la política y la policía.
3 Braudel, Fernand, Las Civilizaciones Actuales, Estudio de historia económica y social, Editorial Tecnos, 1986, pg. 400 a 441.

jueves, 11 de septiembre de 2008

11/9



Hoy se cumple un año más de la infamia.
Primero, mi solidaridad para con todas las víctimas, siempre inocentes, eternamente víctimas.
Es incomprensible el desprecio y/o alegría de muchas personas debido a sus posiciones ideológicas, próximas al fanatismo. Descargar el peso de un antiamericanismo furibundo sobre el cuerpo de los miles de trabajadores, bomberos y oficinistas salvadoreños, colombianos, nicaragüences, cubanos, mexicanos, europeos y por supuesto estadounidenses es un agravio a la inteligencia y a la sensibilidad.

Destaco que no soy "antiamericano", tengo muchas coincidencias (Woody Allen, Paul Auster, Benny Goodman, Miles Davis, Martin Scorsese, Martin Luther King, el jazz, la cultura negra, el D Day, cierta idea de "democracia", etc.) y muchisimas disidencias. (G.W. Bush, Henry Kissinger, Donald Rumsfeld, Sylvester Stallone, el Hollywood patriotero, el KKK, el componente imperial)

Pearl Harbour no fue una conspiración. La misión Apollo tampoco. El 11/9?

La teoría oficial es insostenible

Hay muchos argumentos a favor del "Inside Job", (trabajos internos de servicios de inteligencia americanos) que del "USA Under Attack".
Las dos teorías no oficiales siguen lineas no excluyentes entre sí.

1. LIHOP Let it happen on purpose
El gobierno sabía de la conspiración y dejo hacer.
2. MIHOP Make it happen on purpose
El gobierno (o sectores del mismo) la ejecutó.

Me interioricé mucho del tema y a pesar de ser poco afecto a las teorías conspirativas (propias del cine de ficción o los ensayos sospechosos), no tengo la menor duda que fue un autoatentado (lo del "auto" es un eufemismo, ya que siempre las victimas son otras).

Lo del Pentágono no resiste el menor análisis. No hubo avión alguno, al menos que se haya inventado alguno que no dejé restos o provoque agujeros en muros, de menor diámetro al de su fuselaje y alas. Además no se conocen casos en la historia de los accidentes aéreos que los motores (con componentes de titanio) se volatilicen a temperaturas menores a su punto de fusión, máximo producido por su propio combustible.

Respecto a las gemelas, como arquitecto y conociendo las teorías de la estabilidad de los materiales, la ingeniería y el concepto de demolición controlada, puedo decir que es IMPOSIBLE una caída libre provocada por incendios que afecten parcialmente la estructura de los edificios.

En este caso las evidencias son muy potentes y dejan poco margen para la duda. Las torres (que en sus hipótesis de cálculo tenían previsto impactos de avión) aún atacadas por un misil, no podrían caer nunca con la limpieza con que lo hicieron. La deformación estructural hubiera generado un desplome descontrolado, frenándose sistemáticamente por la resistencia mecánica de los pisos inferiores.

Además están las imágenes filmadas por la CNN, ABC, NBC y otras, que muestran las explosiones que se van sucediendo 15 o 20 pisos abajo del paulatino derrumbe. Más allá de los documentales "conspirativos", me tomé el trabajo de ver imágenes sin editar de las cadenas mencionadas y constate esas explosiones. Explosiones propias de una demolición controlada.

Hay centenares de testimonios de bomberos del NYPD que sobrevivieron a la hecatombe, que relatan la escucha de varias detonaciones ocurridas a posteriori de las producidas por el choque de las aeronaves.

En uno de los documentales que aconsejo ver 1, hay testimonios que revelan la existencia de unos 800 miembros de las agencias federales de seguridad, militares, policías y funcionarios de inteligencia de la administración americana que dudan y mucho sobre la teoría oficial.

Siguiendo una reducida línea del tiempo se puede decir que:

La WTC Norte es impactada a las 8:46 y cae a las 10:28 (29 minutos después de la caída de la WTC Sur)
La WTC Sur es impactada a las 9:02 y cae a las 9:59. (solo 57 minutos después del impacto)

Hay numerosos documentos fílmicos que muestran incendios de muchos pisos en torres de estructura de acero en diferentes países (similares al WTC) que resisten durante horas (hay uno que dura casi 24 horas) y no colapsan.
Luego del impacto en cada torre, el combustible de los aviones se extinguió rápidamente, pudiéndose observar el volumen de las llamas saliendo al exterior.
El WTC Sur soporta el incendio durante 57 minutos, siendo la segunda agredida es la primera en caer. Su gemela "resiste" 102 minutos.

Sin embargo el WTC 7 se "cayó" solito a las 17:25.
Las imágenes previas al derrumbe, que ocurrió casi 7 horas después de la caída de la WTC Sur, muestran focos aislados de incendio que nada hacían presumir un inminente derrumbe. El WTC 7 era un edifico bajo (solo 47 pisos) y muy largo. No recibió un misil, no sufrió un atentado con explosivos, no fue impactado por un avión.

Ninguna de las dos torres principales se desplomaron plenamente sobre el WTC 7 (se puede constatar en las imágenes) y su derrumbe se debió según "The 9/11 Comission Report" 2, a "algunos focos de incendio" y al haber recibido escombros que debilitaron su estabilidad.

Testimonios responsables opinan lo contrario. 3

Como dato auxiliar el WTC 7 albergaba, entre otras agencias a:
1. Securities & Exchange Commission (Comision Nacional de Valores)
2. Mayor's Office of Emergency (Búnker de emergencia de la alcaldía de NYC).
3. U.S. Secret Service (Servicio Secreto de los Estados Unidos)
4. IRS (Servicio de Impuestos Internos)

Respecto al vuelo 93 de United Airlines, resulta asombroso constatar, que ha sido el segundo avión (el primero es el de AA en el Pentágono) en caer sin dejar rastros evidentes, en un hoyo de una superficie y volumen ostensiblemente menor a las generadas por accidentes aereos de similar naturaleza.
Referente a los supuestos llamados telefónicos hechos desde todos los aviones, consta que a la fecha de los atentados, las comunicaciones celulares no tenían el alcance de transmisión desde la altura supuesta en la cual fueron realizados. Recién en 2004, American Airlines ofrece a sus clientes la posibilidad de comunicación de alta calidad, presentándolo como una innovación tecnológica.

Hay muchísimas más evidencias, pero da para largo. Invito a los interesados a descubrirlas.4

Valga una cita final:
“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.”
George Orwell (1903-1950)

1 Sobre el atentado, Loose Change 2nd Edition, Loose Change Final Cut, Zeitgeist.
Sobre las implicancias politicas , Los tres capítulos de The power of nightmares, The Rise of the Politics of Fear.
El poder de las pesadillas subtitulado (documentales de la BBC).
Sobre las victimas, Press for Truth
.
2 The 9/11 Comission Report. El informe oficial encargado por la administración G.W. Bush recibió escasos 4 millones de dolares para su investigación, cuando el impeachment (juicio político) a Bil Clinton contó con más de 60 millones para investigar sus deslices sexuales.
3 Andreas Von Bülow, miembro del gabinete de Helmut Schmidt, miembro del Parlamento Alemán y antiguo ministro de defensa, afirmó en entrevista radial con Alex Jones el 20 de abril de 2006, que los ataques fueron realizados por los más altos niveles del aparato de inteligencia de Estados Unidos y que usaron el WTC 7 como búnker de comando, la cual fue posteriormente demolida para destruir toda evidencia y la escena del crimen. Según Von Bülow, “los relatos oficiales son tan equivocados que debió haber sido un trabajo desde adentro”.
4 Estos y otros documentales más se pueden bajar de http://elproyectomatriz.wordpress.com/2008/05/29/fin-del-letargo-compilacion-dvd-2/

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