"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

domingo, 9 de noviembre de 2008

proclama contra la tolerancia

Discriminación y tolerancia
En una de mis primeras entradas traté de desmenuzar el sentido de la discriminación.
Mascarón de proa del despreciable pensamiento político correcto (PPC), aquel que anega con su infamia las buenas conciencias y abarata la calidad interpretativa del presente.

Al maltratar y anular los "otros sentidos" inherentes en el concepto "discriminación", el lenguaje de la cultura embrutece toda construcción amplia de sentido, amén de aumentar el peso abrumador de la confusión general.

En la nota reivindicaba la necesidad de que "...volvamos, pues a discriminar, o sea a diferenciar lo oscuro de lo luminoso, a distinguir entre sabiduría y barbarie, a discernir entre pasión y fanatismo, a distanciarse de las verdades absolutas y maniqueas y a no dejarse mezclar con las ideas predominantes de esta época que imponen su visión sobre el pasado y el futuro, sin valorar la libertad, la diversidad y el compromiso. Si perdemos estos sentidos implícitos en toda buena discriminación, también dejamos de usar sus beneficios.

Para darle palabras más precisas al sentido más infame de discriminar, invitaba a que "... optemos por (el verbo) “segregar” y sus sinónimos: dividir, apartar, desmembrar, arrinconar, expulsar, repudiar."

Utilice esta breve introducción para abordar al otro hijo dilecto del PPC, aquel que cualquiera de nosotros, incluyéndome, no dudaría en señalar y enaltecer como valor de compromiso, respeto, progresismo y probidad.
La Tolerancia.

Etimología de la tolerancia
Indagando en sus raíces lingüísticas aparecen algunos datos interesantes. Veamos.
Del latín sus significantes “tolerans” “tolerantis”, significan “soportar, cargar, tolerar”, emparentados con el verbo “tollere” (levantar).

Compárese con el griego “tálanton” (balanza) o el verbo "tlénai” (soportar, tolerar) de donde proviene el nombre del titán de la mitología griega “Atlas”, quien luego de perder la lucha en la titanomaquía, 1 fue castigado para “cargar” o “soportar” (tlénai) el cielo sobre sus hombros.

Es notable destacar las intimas relaciones que mantiene el término cuestionado con cuestiones propias de pesos y cargas, de soportes y balanzas.

Veamos al verbo tolerar con el ropaje de la Real Academia Española:
1. Sufrir, llevar con paciencia.
2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.
4. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Deberíamos admitir que "para respetar las ideas ajenas, contrarias a las nuestras, deberíamos resistir y soportarlas, permitiendo su ilicitud, sin aprobarlas, lo que nos lleva a pensar que ese sufrimiento deberíamos llevarlo con infinita paciencia".

Más allá de la ironía, descubrimos que no hay nada en la etimología que hable del respeto por las ideas, creencias y practicas del otro, sino más bien un profundo desagrado que debemos "tolerar", soportar y permitir, por el bien de la civilización.

Repasemos las máscaras que se vienen imponiendo como idearios de la modernidad victoriosa, (algunos la llaman equívocamente posmodernidad) y veremos que el maquillaje ha resultado ser de excelente calidad.

El problema de la corrección política, no son sus nobles y bellos ideales declarativos, sino sus ausencias, sus ocultamientos, sus enmascaramientos.

Viejos y nuevos bárbaros
Proclamar la intolerancia abiertamente, propio de sus brutales exegetas (KKK. nazismo, fascismo, incluso el estalinismo) resultaría hoy en día una postura revulsiva e insultante. El PPC, no la combate, ni la rechaza, ni siquiera la detesta, simplemente la oculta y la apaña en la profundidad de su estimable y presentable superficie.

Los ominosos medios masivos de comunicación, plagados de periodistas y comentaristas, que abusan de toda materia expuesta a su "inteligencia y corrección", son los vigías disciplinadores de lo que debe ser considerado una "buena conciencia", aquella que se resume en valores de nobleza, apertura, comprensión y "tolerancia".

Medios donde se descalifica ferozmente al "discriminador", al "intolerante", al "reaccionario", pero que desesperan por mostrar el conflicto escatológico, la miserias irredentas, los crímenes más aberrantes, el exhibicionismo sexista, la vulgaridad teñida de falsa liberación sexual.

Aquellos que se ufanan de su "tolerancia" presentan diferentes opiniones en profundos y esclarecedores debates, donde nadie es escuchado, donde predomina la injuria y la descalificación, donde la exaltación acompaña la vociferación de ideas. Debates donde al final sedimenta la confusión, la distorsión, la extraña sensación de no haber aprendido nada, de haber tolerado todo.

Es recomendable indagar un poco por los resquicios que nos ofrece la tecnología y echar un vistazo por el sórdido mundo de los comentarios de los "lectores" y detectar el enorme contraste entre la tolerancia de superficie y el barbarismo de las profundidades.
Posteos anónimos, más tóxicos que las hipotecas americanas, cargados de irracionalidad, racismo, sexismo, pseudo-progresismo reaccionario, junto con una ignorancia investida de sabiduría son expresiones de lo que Alessandro Baricco ha llamado los "nuevos barbaros". 2

Tolerancia o apreciación
Me pregunto, si junto a la reivindicación de la discriminación, por sus maravillosos significados denegados, no deberíamos subvertir el tan aclamado valor de la tolerancia.

Para ello propongo humildemente su abolición lisa y llana, una libertad irrestricta a sus equívocos sentidos apresados, cárcel y castigo a su dictadura implícita, exilio forzoso a toda corrección política.
La tarea ciclópea a generar es dejar de tolerar al otro, de soportar sus ideas ajenas y extrañas, de permitir su "existencia ílicita".

La hora nos llama a reemplazar la tolerancia por la apreciación.

Apreciar, valorar, reconocer y estimar al otro. Sentir afecto es más que amplificar nuestros sentimientos, es ser afectado por su existencia, es superar la indiferencia, es reconocer nuestra propia y permanente alteridad, es halagar la diversidad.
Es dejar de cargar sobre nuestras espaldas el peso tolerante de la infamia, investida de soberbia y falaz sensibilidad.

Descubrir la humanidad inherente al otro es máxima garantía y aval de la propia. Requiere profundos esfuerzos y grandes compromisos para reconocer las propias debilidades y ajenas aptitudes.

Apreciar a los otros no busca generar coincidencias, ni equivalencias automáticas, sino más bien disfrutar y deleitarse con las diferencias, admitir sus contradicciones, ambigüedades y miserias a semejanza de las nuestras.
Involucrarse con lo extraño, lo ajeno, lo diverso nos permite acortar distancias, ayuda a disolver la dictadura de nuestro ego, incluir su humanidad dentro de la nuestra.

Sería justo alentar el fin de la tolerancia, dejándole un pequeñisimo margen de acción y utilizarla para los extremistas, los xénofobos, los racistas, los fundamentalistas, los manipuladores, los cínicos implacables, los nuevos bárbaros.
Para todos ellos propongo el residuo de la tolerancia, marcando nuestras diferencias, distinguiendo su derecho a expresarse y vivir, soportarlos sin negarlos, combatirlos con más pluralidad, forzarlos a la visibilidad, desarmar la clandestinidad de sus ideas, debilitar su dañina fortaleza.

Marcarles limites para impedir su expansión y evitar su hegemonía, necesita de la paradoja de
estar atentos y ser tolerantes con ellos.

Apreciando la ajenidad, tolerando la intolerancia.

NOTAS AL PIE:
1 Atlas fue el jefe de los Titanes en la Titanomaquía, guerra que según la mitología griega ocurrió antes de la existencia de la humanidad. Fue la lucha de los Titanes contra los Olímpicos, que llegarían a reinar sobre el Monte Olimpo. Cuando los Titanes fueron derrotados, Zeus castigó a Atlas a cargar con el peso de llevar los cielos sobre sus hombros. Se contaba que Atlas, a pesar de su superior fuerza, gemía al sujetar la bóveda celeste.
2 El nuevo bárbaro "sería el que piensa que es cierto que el "asado al barolo" es más bueno que la hamburguesa de McDonalds, pero tiene hambre y poco espíritu de sacrificio para llegar hasta el lugar en que hacen el asado, se queda en la "hamburguesería" y se come una mierda de esas escuchando en su iPod Las Estaciones de Vivaldi en versión rock, leyendo al mismo tiempo un manga japonés y, sobre todo, invirtiendo en todo ello diez minutos. Así sale a la calle, ya no tiene hambre y el mundo está ahí dispuesto a ser atravesado. "La relación con el pasado (del bárbaro) no es un principio estético, no es una forma de elegancia: es la respuesta a un hambre." Baricco Alessandro, Los Bárbaros, Editorial Anagrama, 2008, pg. 172

RAREZAS:



graffiti escrito en alguna ciudad española
.
(nótese lo notable del "fallido" de la E bajo el IN)




En su confusión
el "escritor" propuso inicialmente propinar
sus aleccionadoras golpizas primero a los "emigrantes"
antes que a los invasores de tierras lejanas.

Palizas a ustedes por venir, palizas a nosotros por huir...
de nuestra humanidad amenazada.


13 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Me siento feliz de encontrar a alguien con el que comparto un buen montón de cosas.

Vivimos tiempos en que se nos quiere imponer un nuevo despotismo ilustrado, quizás mejor llamarlo un despotismo ético, donde de matute se nos quiere hacer tragar con ideas absurdas pero que tienen el marchamo de haber pasado todos los controles de higiene que requiere el Estado protector.
En este trágala absurdo, no se nos permite a los ciudadanos analizar el contenido real de los mensajes, debemos llevarlos encima como un traje, como un disfraz, como un aderezo que nos permita identificarnos con aquellos que comparten nuestra visión del mundo. Antes quizás, uno asumia unos determinados valores que inevitablemente llevaban aparejados una determinada etiqueta. Hoy en día, uno elige una etiqueta y debe asumir, sin cuestionarlos, los valores que lleva aparejados.

ana. dijo...

Es verdad...tolerar es sinónimo de soportar, pero lo advierto ahora... tenía otra connotación para mí, antes de leer tu post. Adopto "apreciar", me gusta me va bien, me humaniza y humaniza al que piensa distinto, al que ve el mundo de otro modo. Apreciar me permite reconocer al otro, descubrirlo, intentar entender y aceptar su punto de vista aunque no coincida con el mío. Gracias, Miguel por ayudarme a mirar de otra manera...ah!!! y tambien gracias porque hoy trabajé escuchando tu música esencial¡muy buena!. Besos.

Soportándome dijo...

Jazzmen, resulta que el otro día me tagearon, y ahora yo... te tageo a ti, lo siento, sé que es un coñazo... perdona... por supuesto no hay obligación, en mi blog las instrucciones...

Un beso y muchas gracias

lisebe dijo...

Jazzmen:

Interesante tu descripción exacta de lo que significa tolerancia, es cierto que vivimos en una sociedad que dicta patrones a seguir y si no los sigues te ponen la etiqueta para el resto de tu vida aquí hay un refrán que lo describe perfectamente, " Por una vez que maté a un gato matagatos me llamaron".

Y es eso exactamente lo que ocurre, en cualquiera de los ámbitos sectores, sociedades coexisten las mismas personas con las mismas ideas. Los que les apoyan consienten esa idea y por tanto la adquieren y toleran muchas veces no porque les convenga sino porque es donde "va la gente".

Por otro lado es cierto que hay que aprender a tolerar la intolerancia, porque no siempre puedes estar de acuerdo en todo, somos humanos que no humanoides o por lo menos aún de momento.

Sencillamente exquisito tu post.

Besos

jazzmen dijo...

Dr Krapp: esta muy buena la idea dominante del "despotismo ético" que se intenta imponer. Desde ya al ser un oximorón, la ética es la gran ausente y el despotismo brilla en su presencia.
ana: también mantuve esa connotación de la tolerancia como un valor positivo por mucho tiempo y gracias a algunas personas pude comprender la falacia. Investigando un poco, sobre todo etimologicamente, vi que la mentira era más flagrante.
Desde ya muy halagado y emocionado que puedas trabajar con parte de la música que amo. Es una flecha de bienestar que me alegra compartir contigo.
soportandome: gracias por la invitación, pero me da un poco de pereza desarrollar 7 características personales y taggear amigos. Si la venzo tal vez lo haga.
lisebe: es una paradoja tolerar la intolerancia, pero si no lo hacemos, en que nos diferenciamos de los bárbaros? Por ahora nuestra condición humana la podemos mantener gracias a la sensibilidad y al amor por los otros.

besos y gracias a todos por acompañarme

Soportándome dijo...

No le recomiendo que lo haga. Lo de tagear, lo de la tolereancia y lo PLC me ha encantado. Me pasa como Krapp, compartimos muchas cosas. Yo tmabién tuve una época de tolerantitis.

Félix dijo...

Me he levantado pronto, es un día especial, “Día Internacional para la Tolerancia”, qué mejor lugar para celebrarlo que en el artículo de Jazzmen, a él seguramente le faltan todavía unas horas para empezar la fiesta, champagne, amigos, juerga, de todo.
Además, hay que aprovechar, en semejante festividad seguro que aunque el comentario sea un poco tóxico, me lo tiene que publicar.
He leído el artículo muchas veces y llego a la conclusión de que nos faltan las palabras o su contenido, para muchos de nosotros seguro que todo, y lo más grave, muchos no sienten que les falta algo.
Pero no voy a hablar del tema, ni a decir mil veces que estoy de acuerdo con Jazzmen, podría terminar convirtiéndome en otra nueva especie de bárbaro, aún desconocida, que está por catalogar. Me quedaré agradeciéndole que siga incitándonos a “buscar” y si los comentarios llegan tarde o no llegan, eso será lo de menos.
A veces Jazzmen no es de este siglo y sus palabras vienen de lejos y yo las busco y las encuentro en personas como Montaigne:
“Nuestros maestros -dice en sus últimos años- deberían juzgar sólo el proceso que un alumno ha hecho de acuerdo con el testimonio de su vida, no mediante la simple memoria. Dejad que el joven examine y pase por el tamiz todo lo que lee y no acepte nada por la simple confianza, fe o autoridad. Deben presentársele las más diversas opiniones. Si es capaz, sabrá escoger; si no permanecerá en la duda. Quien sigue a otro, no sigue nada, no encuentra nada, ni siquiera busca algo”.

jazzmen dijo...

No pertenecer a este siglo.
Gracias Felix por el más maravilloso elogio que he recibido.
A que siglo pertenecemos?
Al XXI de la vacuidad?
Al XX de la barbarie industrializada?
Al XIX de la gran esperanza gracias al inicio de los "temps moderns"?

Creo que ambos preferiríamos el tiempo y el espacio de aquella hermosa Escuela de Traductores de Toledo de los españolísimos y universales XII y XIII irradiando luz por una Europa oscura y atribulada.

Una senderista. dijo...

Cuanto más opresiba se vuelve la sociedad más intransigente e intolerante, por desgracia es así

Elvira dijo...

Hola otra vez:

Te dejo otra cita que apunté hace unos meses, muy en la línea de tu entrada:

"Hay que acabar con la tolerancia para convertirla en aprecio... ¡Qué deplorable concepto: tolerancia!... Implica verme en una posición de superioridad sobre otro al que considero “malo”..., ¡pero “yo soy tan bueno” que... le tolero!" Luis Suárez

Saludos

jazzmen dijo...

Elvira: gracias por tu comentario. Es una frase muy oportuna, trastocar tolerancia por apreciación es clave para embellecer nuestro oscuro mundo.
Y respecto a la división maniquea de buenos y malos, algo opino de ello en mi ultima entrada-
besos
miguel

la stessa ma altra dijo...

y me sacude con lo de la escuela de traductores de toledo!!!voy a usar su artículo para mi clase de historia de la música, cuando me toque hablar de alfonso el sabio...

jazzmen dijo...

myriam: un gusto que te pasees por esta casa. Como veras las ideas que aquí compartimos no tienen ningun sello de exclusividad, por lo que tenés toda la libertad del mundo para hacerlas circular.

besos
miguel

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