"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

miércoles, 24 de septiembre de 2008

nuestras otras vidas




Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla"
Alejandra Pizarnik 1




Quien acompaña nuestra vida, quien tiembla junto a nosotros? Vivimos en la pura exterioridad, horizonte bárbaro del mundo moderno o en los frondosos misterios de nuestros mundos interiores?

Existen dos mundos para definir nuestra existencia, dualidad encarnada de Occidente, cuerpo y espíritu, alma y materia?

Cuantas vidas vivimos?
La visible o la invisible?

No hay dudas de la existencia de vida larga, visible, hiperrealista, expuesta a la mirada ajena, jalonada por acontecimientos imprevistos o indeterminados. Una vida necesitada de un tiempo extendido y espacios anchos para desarrollarse.
Un tiempo limitado por razones genéticas (nuestra existencia), psicológicas, (nuestros afectos o desafectos) económicas, (nuestra condición social) y sociológicas (nuestra civilización).
Un espacio limitado por la geografía de pertenencia, por elección o adopción.

Compartiendo una nacionalidad, una vida social, un universo afectivo, complejas relaciones de producción.

Nacimiento, escolaridad, amores, casamientos, viajes, paternidades, separaciones, trabajos, ancianidad, muerte.

Si uno tuviera la oportunidad de relatar la propia vida y siguiendo el ejemplo de antiguos cronistas o historiadores de eventos, podríamos estructurar una "línea del tiempo", un continuum completo y real, colocando uno tras otro los hechos vividos, como diapositivas en continuado. Muchas vidas compartirían de esta manera, el mismo "relato", aún con sus notorias diferencias.

Pero, alcanza esa historiografía de circunstancias, para definir nuestra vida?

O podemos descubrir otras vidas, que se desarrollan en la profundidad de nuestra superficie, océanos inmensos de espesores mínimos pero infinitos.

Vidas que tienen otras líneas de tiempo, superpuestas, intermitentes o continuas. Construidas con una compleja argamasa de dicha, emoción, espanto, asombro y algarabía.

Depósitos donde reposan sueños y pasiones, recipientes de anhelos y pesadillas, cámaras de locura y tormento.
Cantera inagotable de resurrecciones y milagros.

Vidas que se construyen en la intemporalidad de la lectura, en la contemplación del universo, en el éxtasis y ocaso del deseo, en la fascinante travesía por melodías y cálidas voces, en la corporeidad de nuestros afectos. Vidas escritas con la caligrafía sutil de destinos y devenires.

Relatos de nuestros sentimientos, pensamientos y emociones. Relatos ocultos que se develan a traves de las pequeñas fisuras del alma.

Vidas que se descomponen en otras nuevas y vieja vidas. Ecos de otras no vividas, anhelos de futuras. Infinitas vidas.

Invito a las almas sensibles a compartir historias de vida, de esas "otras vidas".

1 blog de ana. http://lindayfatal.blogspot.com/2008/08/pero-el-silencio-es-cierto.html
(gracias ana. por el poema, queriendo traducir en palabras las sugerentes ideas de la bellísima frase de Alejandra, luché con ideas que revolotearon sin destino durante semanas, tosca inspiración que chocaba entre mi racionalismo y mis emociones)

7 comentarios:

ana. dijo...

Que hermosa manera de entrelazar vidas: Miguel y tus sensaciones siempre lúcidas, Alejandra su intensidad y su pasión, yo con mi alma inquieta y todos los demás, los que se atrevan, los que quieran...(escribir provoca este milagro, algunas veces)

Faroni dijo...

Ya que invitas a compartir una de esas “otras historias”, pues aceptaremos gustosamente la invitación. Es la historia de un hombre que perdió la Lengua y, con el tiempo, encontró las palabras.
Durante mucho tiempo, unos dieciocho años, yo fui entrenador de baloncesto. Siempre tenía la manía, al terminar de trabajar con un equipo, de dirigirme al último de la clasificación y ofrecer mis servicios. Lo consideraba más interesante, como un reto.
Hice, como en muchas ocasiones, la clasificación, el último, una dirección, “AS…” (Asociación de Sordos de …).
Un traductor me ayudó en los primeros contactos.
Todo un “negocio”, tenía que entrenar a un equipo de mujeres, la mayoría de ellas de más de treinta años que nunca habían ganado un partido en competición oficial.
No imaginaba “el partido” que tenía que jugar. Lo primero que me dijeron es que, sin conocer el lenguaje de signos, no duraría más de tres días.
Me quedé solo en medio de una sala de unos trescientos metros cuadrados, al fondo, la barra del bar atestada de gente que gesticulaba de una forma incomprensible para mí. No estaba rodeado de minusválidos que no podían oír, el minusválido era yo, que no podía hablar, había perdido la Lengua.
Los sordos son personas muy desconfiadas, tienen razones para ello, siempre terminan dándoles de lado. ¿Cómo ganarme su confianza?
¿Cómo se siente alguien que ha perdido los determinantes, los verbos, los sustantivos, la gracia y profundidad de las palabras, sus significados? ¿Cómo se siente alguien que no puede pedir ni una cerveza?.
Me adoptaron, como a un pobre minusválido que tiene que aprender a hablar. Los días de la semana, perdón, primero, cómo se pide una cerveza, las acciones básicas, los meses del año, la hora. Dolores de cabeza, memoria, ganas de abandonar todo, pero cada día a las cuatro y media tenía la necesidad de acudir a aquella sala y no abandonarla hasta la una de la madrugada.
El lenguaje y la comunicación. Tenía que volver a descubrir las palabras, moldearlas con mis manos, mi expresión, los ojos, tocarlas. ¿Se pueden tocar las palabras? Aprendí que sí y también su significado y su utilidad.
Con el tiempo tuve que enseñar “paciencia”, “humildad”, “coraje”, “decisión”, “estrategia”, “engaño”, “defensa” para poder ganar los partidos.
Y los tres días se convirtieron en semanas, en meses y en años. Y la soberbia se convirtió en humildad, ya nada, nunca más, fue igual.
Cuatro años después tuve que decir a las tres jugadoras más veteranas que lo tenían que dejar y no tenía palabras y no sabía cómo. Una pregunta: ¿Por qué no lo dejamos los cuatro…?. Nunca más volví a tocar un balón.
¿Y se ganó el partido? Uno no, muchos, pero esa es otra historia…

lisebe dijo...

Quería darte las gracias Miguel,personalmente por pasarte por mi blog, y escribirme esa poésia tan emotiva, cuando me reponga un poquito,te prometo que me pasaré y leeré con detenimiento tus posts.

Gracias de nuevo.

Saludos

lisebe dijo...

Yo no voy a contar una historia tan solo aportar un apunte.

Yo creo que cada etapa de la vida en sí "es yá otra vida".

Cerramos puertas y abrimos otras, eso conlleva unos cambios que hacen de nosotros personas diferentes cada vez, como bien dices, ya sea por casamientos, viajes, cambios de trabajo, y un largo etcétera... que hace de cualquiera de nosotros personas diferentes y por lo tanto vidas que empiezan.

Etapas que comienzan y que quizás te hagan ver la vida desde otro espejo diferente a mí me gusta llamarlo ventana a la vida.

¿Y quién no ha abierto ventanas en esta vida?

Posiblemente los que tengamos una edad más de una ventana o hasta puertas.

Saludos

jazzmen dijo...

Abrir un espacio para pensar nuestras otras vidas permiten jugar con múltiples interpretaciones, algunas de las que se exponen en v/comentarios (comentarios que como bien dice nuestro amigo faroni en su blog, mejoran y enriquecen la entrada original).

Enlaces de vidas múltiples, según ana.Intensidad, pasión y atrevimiento.

Encuentro de nuevos mundos a través de lenguajes no acostumbrados,otras lógicas, otras sensibilidades, otras miradas, otras "escuchas", según faroni. Palabras vueltas a resignificar, moldeables, mutables, eternas. Paciencia, humildad, coraje, decisión, estrategia, engaño, defensa.

O renaceres de vidas que se acaban y al morir abren ventanas a otras nuevas, según lisebe. Ventanas, puertas, ventanillas, mirillas y espejos para atravesar.

O vidas superpuestas entre las mareas tumultuosas de la superficie y las iluminables oscuridades de nuestra interioridad.

gracias a todos
miguel

Soportándome dijo...

La angustia de la soledad nos hace escribir. Si es angustia es muy negra.. pues no nos deja ni escribir entradas. Pero una copita y una buena música y palante. Besos

cristal00k dijo...

Pues sí, una, es la vida que tenemos y otra, la que que quisiéramos tener.
No sé como llegué aquí, pero intentaré volver.

Saludos!

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