"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo
Mostrando entradas con la etiqueta testimonio personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta testimonio personal. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2013

parar esta infamia


Reproduzco a continuación la carta de lectores que me publicó el diario La Nacion en el día de la fecha 12-04-13:



La República está en grave peligro. Su concepción iluminista concebida por los constituyentes del 53 y 94, defensora de los derechos de minorías y personas frente al histórico atropello de los estados absolutistas, gracias a un garantismo moderno y libertario, utilizada poco e intermitentemente, va a ser tergiversada a favor de un centralismo faccioso, autoritario y avasallador.

Ante la gravedad expuesta, propongo humildemente a todas las Oposiciones que por única vez y al solo efecto de parar esta infamia, conformen un Frente Electoral 2013-2015, transitorio y limitado por un programa práctico, sencillo y contundente de 5 puntos:

1) Derogación lisa y llana de las tres leyes inconstitucionales: limitación de cautelares, voto "popular" del Consejo de la Magistratura, creación de nuevas Cámaras de Casación.
2) Derogación de la emergencia económica.
3) Derogación de todas las leyes delegativas de atribuciones legislativas al Poder Ejecutivo.
4) Cierre del INDEC y creación de un nueva Agencia Nacional de Estadísticas, autárquica del PEN y gerenciada por un directorio elegido por concursos públicos.
5) Bloqueo total y absoluto a todo intento de reforma constitucional.

Una vez terminado el bienio y cumplido el mandato popular con tan sencillos puntos de acuerdo, todas las oposiciones podrán romper el frente y retornar a sus viejas miserias, egos y pequeñeces o escuchar re-significando esta frase del viejo Churchill: "Os dieron a elegir entre la deshonor o la guerra. Elegisteis el deshonor y tendréis la guerra".


miércoles, 8 de septiembre de 2010

adios a la tana


Publico este pequeño texto que envié a mis alumnos en el día de ayer como homenaje por el fallecimiento de la Arq. María del Carmen Bourel, adjunta de la cátedra de Materialización de Proyectos de la FADU-UBA.

Estimados:

Lamento tener que informarles el fallecimiento de la Arq María del Carmen Bourel, profesora adjunta de la cátedra. La Tana, como la conocíamos sus compañeros, fue una docente ejemplar y una gran persona. Dio muestras de una entereza admirable para afrontar  circunstancias muy duras, producto de una larga y dolorosa enfermedad. Supo transmitirnos un amor por la vida, una sonrisa constante frente a la adversidad, una fortaleza y una entereza, que muchos de nosotros seguramente no hubiéramos tenido, enfrentados al mismo dilema que le tocó vivir.

La muerte, sobre todo la de una persona joven y vital es siempre una injusticia que nos interpela y nos subleva. Pero La Tana fue mucho más allá, compartió esa verdad sin ceder, ni abandonarse, sin derrotarse.

Esos valores son los que les queremos  transmitir a todos ustedes a pesar de que por obvias razones no han tenido la suerte de conocerla.

La titular de MP,  la Arq Viviana Miglioli ha decidido en homenaje y recuerdo a La Tana-  que además fue su gran amiga - suspender las clases de este miércoles, duelo que todos los docentes, sus compañeros de muchos o pocos años, compartimos.

En mi caso personal, la conocí un sólo año, suficiente para llevarme el mejor recuerdo de ella. Por eso como humilde homenaje a La Tana Bourel, que como docente jamás abandonaría a sus alumnos, dejo abierto mi mail, disponible para que nosotros podamos mantener abierta esta maravillosa relación de sueños y aprendizaje.

miguel sznajderman

jueves, 3 de junio de 2010

comme juif, je t'accuse, israel

Muro en Cisjordania

Soy argentino de origen judío, claramente ex-sionista, que ya no comulgo con la propia razón de ser del llamado "Estado Judío", que rechazo que hable en mi nombre, que como dicen muchos judíos piadosos debería ser llamado Estado Sionista y no judío, que como argentino-judío-laico, aprecio la notable integración de culturas, nacionalidades y religiones que con sus luces y sombras, es marca registrada de la Argentina.

En otros tiempos, a medida que Israel iba dinamitando todos los puentes afectivos que me unían a ella, bomba a bomba, en Líbano, Deir Yassin o Gaza, fui aprendiendo lo que significaba la NAKBA, la tragedia palestina, descubriendo también el sentido colonial del sionismo, tan vecino y próximo a su hermano mayor, el bolchevismo con su modernidad forzosa y su superioridad moral auto-adjudicada.

En aquellos años - tengo 51- creí también, en que a pesar de todo, Israel era garantía para la supervivencia de las comunidades judías en el mundo. Hoy estoy convencido que Israel es la principal responsable del conflicto mediooriental y el mayor factor de riesgo extremo tanto para la vida de árabes palestinos que "cobija" en su tierra y anexos, como para la existencia de millones de nosotros, judíos cosmopolitas. Incluso tampoco les garantiza la vida a sus millones de sufridos conciudadanos. El ideal del hogar nacional judío ha fracasado.

Esto no libera del escarnio, al que amenaza y desprecia a toda la judeidad asociándonos implacablemente con el sionismo o Israel, y a todos nosotros con el nazismo, Hitler o el siniestro (pero muy superficialmente conocido) Tercer Reich. Como si fuéramos lo mismo, como si todos los católicos sólo hablaran o pensaran por el Vaticano o fueran culpables por la inquisición, o como si todos los musulmanes fuesen terroristas y/o fundamentalistas.

Los que acusan al judaísmo en su totalidad de ser como la Alemania nazi, lo hacen de mala fe, buscando dañar el corazón del dolor judío, humano y universal. Sin embargo se pierden de interpretar más correctamente las similitudes del Estado Sionista con la Sudáfrica del Apharteid, ya que ahí podrían estar también las soluciones al conflicto. Muchos apoyamos la inevitable idea del estado binacional israelo-palestino, democrático y respetuoso de ambas identidades. Nadie en su sano juicio hubiera vaticinado hace años, que los sudafricanos "blancos y superiores" pudieran aceptar presidentes negros, ni menos integrándose con notable éxito a la mayoría de su población de color (negro).

A pesar de ser un agnóstico débil, les debo a los judíos religiosos antisionistas, esos que el sionismo siempre despreció, la claridad política de su cosmovisión religiosa. Siempre tuvieron razón en vaticinar el desastre que iba a generar el Israel moderno y colonial en Palestina.

J'accuse...!

NOTA INSPIRADORA
Piratas de Somalía por Jorge Asis

LIBROS RECOMENDADOS
Contra el Estado de Israel 
Historia de la oposición judía al sionismo Yakov Rabkin.
La Historia de la Palestina Moderna  
Un territorio, dos pueblos  Ilan Papé.
Seis días de guerra
El conflicto de 1967 y la configuración de Oriente  Medio Jeremy Bowen
La Limpieza Étnica de Palestina
Ilan Papé  (es un desafío que me espera próximamente)
Como y cuando se inventó el pueblo judío 
Shlomo Sand (aún no editado en la Argentina)

OTROS POSTEOS MIOS SOBRE EL CONFLICTO
A favor de un estado binacional Palestina-Israel
El sionismo y yo
Sobre "La guerra de las palabras" de Tomás Abraham
Guerra en Gaza
A setenta años de la 2GM


Este post tiene 3477 caracteres. 
Si no pudo leerlo, es que no tiene los 140 caracteres twitteables.

domingo, 8 de noviembre de 2009

razones de mi autoexilio


“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”.

Existen mejores palabras que las del gran Winston Churchill para definir la corriente dominante que nos gobierna hoy?
Obsesionados con la épica lucha contra los interesados, parciales, monopólicos y “nada neutrales” medios, hacen alarde de un fanatismo propio de obtusos cruzados, principistas y extremos, en nombre de un progresismo, que no le hace ascos a la acción directa, a la ocupación indiscriminada del espacio público, a la descalificación abusiva del pensamiento diferente, a la manipulación sistemática de la verdad, al abuso clientelar de la pobreza, a la bastardización de los derechos humanos, a la corrupción solapada, al espionaje interior y al autoritarismo descarnado.
Progresismo del cual absorbí sus más nobles principios: igualdad, fraternidad, libertad, sensibilidad social, derechos humanos, democracia representativa y republicana, pero que, visto la aplastante omnipotencia de su variante actual, reaccionaria, vulgar y fanática, he decidido voluntaria y tal vez definitivamente autoexiliarme.

viernes, 30 de octubre de 2009

otra mirada sobre las víctimas y la justicia

Pensar no es saber cosas, sino aprender a compararlas… No es esocoger entre dos cosas, sino descubrir todos los matices que las separan. Por eso el desarrollo de la inteligencia va acompañado del aumento del vocabulario. Conocer más palabras no significa que seamos más cultos, sino más capaces de comparar sus significados.
Enrique de Hériz, escritor y novelista catalán (1964-) 1

La Argentina ha decidido direccionar sus esfuerzos, proyectos, energías y estrategias vitales hacia el pasado. No hablo de un pasado para rememorar, homenajear, conmemorar, despreciar o revisitar. Hablo del pasado como obstáculo obsesivo, como fijación indolente, como ancla retrasante, maniquea, voraz, desesperanzadora. Pasado como negación de futuro y asfixia del presente. Pasado como matriz reaccionaria para confundir y manipular.

Y estamos hablando del pasado que nos barrió impiadosamente ente el 76 al 83. La última dictadura militar. Hace 33 años y tan absurdamente vigente.
De un pasado intencional y sesgadamente limitado a esos pocos años. Como si el maleficio no tuviera antecedentes ni consecuencias. Pero también como si fuera único. Patente exclusivísima de la historia. Como si otros pueblos y latitudes y momentos no hubieran sufrido circunstancias iguales o peores a las nuestras.

Uno y sus circunstancias
Tengo 50 años. Empecé con 16 aquel 76, terminé los dos últimos de mi secundaria, hice el servicio militar a los 18 e inicié mi carrera universitaria a los 20. Voté por primera vez aquel memorable octubre del 83 con mis primeros 24.
Jamás milité en agrupación política alguna, descontando mi paso por el sionismo juvenil de mi primer adolescencia. Sobre este último tema ya me he explayado en dos anteriores posteos. Sin embargo mi corazón y la marea de mis pensamientos siempre se volcaron hacia la centroizquierda democrática, socialista, o socialdemócrata para ser más precisos. Más allá de algún fugaz coqueteo intelectual y universitario con alguna faceta más propiamente marxista. Mareas de la época.

Años despúes supe que una muy amiga y compañera de banco de la escuela secundaria, a la que yo creía meramente "militante comunista" había formado parte de cuadros juveniles del ERP 2. Se exilió a tiempo. Por lo que su agenda con mi nombre y otros compañeritos jamás llegó a torturador alguno. No era tonto, pero sí decididamente ingenuo.
Se salvó, nos salvamos. Miles no.

Siempre tuve un mayor rechazo al anticomunismo que a su oponente, tal vez por la fragmentada, juvenil y equivocada conciencia de que el mal sólo se anidaba en "las derechas" y en todo lo que se interpretara como reaccionario o conservador. Con los años aprendí que la miseria, la maldad, la brutalidad, el totalitarismo, la opresión y la barbarie ocupa de ancho a ancho, de frontera a frontera, de extremo a extremo toda nuestra débil humanidad sin compromiso ideológico alguno.

Estuve presente, veloz y a las carreras en aquella humeante jornada convocada por la CGT 3 del 30 de marzo del 82, memorable, bella y épica, donde gritabamos por vez primera aquellas "sevacabar sevacabar la dictadura militar.... sevacabar, sevacabar .....", entre pequeñas muchedumbres que se abroquelaban en una esquina y se desparramaban hacia otras, enfrentando arrogantes y temerosos la carga de la infantería policial, confundida, vengativa, enojada con nuestra insolencia irreverente. Eran gritos de hastío, desafiantes, llenos de pánico y alegría, ofuscados, enojados, esperanzados.
Fuí sólo. Volví sólo. No fuí detenido ni aporreado como otros. Me salvé, muchos nos salvamos.

Tres días después el alcohol de un general extraviado llenaba de humo, frío, balas y horror la vida de centenares de soldaditos correntinos en unos desolados y hostiles parajes malvineros. Cuatro años antes estuve con otros miles de niños-jóvenes uniformados a punto de combatir en una absurda guerra con otros niños-jovenes trasandinos, por unos malditos peñascos perdidos al sur del estrecho de Magallanes, en un canal llamado Beagle.
Me salvé, cuatro años después, otros ... no se salvaron.

Desde el 80 al 83, fuí conociendo los crímenes estatales y paraestatales, gracias a aquel viaje profundo por Israel y leve por los Paises Bajos, donde pude cruzar mi ignorancia con la denuncia de jóvenes europeos mejor informados. Desaparecido era una palabra oscura y novedosamente aparecida.

Tomé conciencia de la infamia y participé de cuanta marcha, manifestación y reclamo en defensa de la punición de los responsables del terrorismo estatal. Apoye el reclamo de las víctimas, me solidaricé íntimamente con ellas. Su compromiso fue el mío.

Circunstancias pendulares
Vinieron los años de la construcción y refundación democrática, años de esperanza y decepción, de juicios pero también de perdones, obediencias debidas e indultos prematuros e injustificados. Años de desazón para esas víctimas, de negaciones, rechazos, insultos, maltratos y humillaciones. Años donde los criminales, torturadores y rufianes negaban una y otra vez lo ocurrido. Años donde la corrección política de la época señalaba falsos desaparecidos viviendo en paradisíacas playas caribeñas.

Sin embargo la violencia, la crueldad, la ignorancia y la brutalidad no empezaron banalmente un malicioso 24 de marzo de 1976. 4 Porque hubo otras víctimas y otros victimarios desde mucho antes. La historia oficial mutante y dañosa ocultaba y oculta sus otras propias historias.
No hubo una guerra convencional entre estados, ni civil entre hermanos. Más bien, una espiral diabólica de inicios confusos, oscuros y tendenciosos. Insurgencia y represión, cadenciosos golpes de estados, violaciones de derechos civiles y luego humanos, atentados discriminados e indiscriminados, atisbos de guerra revolucionaria y asonadas militares, bastiones de venganza reciclable, guerrilla pseudo-romántica degenerada en tosco terrorismo y finalmente terrorismo estatal. Años de descreer en la democracia, en promover la inexistencia física y simbólica del otro, en imponer la verdad única por ser simplemente propia.

Muchos de los actores de aquellos años justifican hoy su accionar en las condiciones objetivas y subjetivas de la época:
- Hay que haber vivido en aquellos años para entender que el plomo era la única respuesta posible a la injusticia reinante.
Cualquier bando, facción o grupo de poder opuesto suscribe descarada y automáticamente tal falacia. Cero reflexión, cero autocrítica, cero compromiso. Cero búsqueda de verdad, cero reconocimiento del otro. Suma Cero.

Durante la cruel dictadura vivimos años en los que para el poder y las buenas conciencias las palabras "izquierda, socialismo, comunismo" significaba oprobio, rechazo, condena y censura.
Sin embargo, el cruel péndulo nacional ha vuelto a las andandas. Ahora vivimos años en los que para el poder y las buenas conciencias las palabras "derecha, neoliberal, conservador" significa oprobio, rechazo, condena y censura. Lenta, casi silenciosamente, sin advertir la sinrazón del cambio hemos sido embarcados en un no tan apacible viaje neo-maniqueísta. A imagen y semejanza de la corrección política nuevamente travestida. Donde el otro no cuenta, sólo se lo niega o desprecia.

Brutal manipulación del poder de turno, de aquellos que fueron indiferentes, vulgares colaboracionistas o especuladores inmobiliarios en los llamados años de plomo, que ahora reclaman para sí la corona de la gloria reivindicadora y justiciera. Como aquellos falsos resistentes franceses, petainistas ocultos en los pliegues del poder invasor alemán de los cuarenta, que salían a cortar cabelleras de mujeres acusadas de "collaboration horizontale o sentimentale" sólo para ocultar su propia infamia, acomodo y traición. 5

Muchos de nosostros, sin dejar de agradecer a la providencia de que no fuimos ni victimas ni familiares de ellas, empezamos a revisitar la historia y su pasado, tal vez por cansancio de escuchar verdades reveladas y repetitivas, quizás por nuestra obsesiva busqueda de la verdad incorrecta o por un simple anhelo superador.
Y a tratar de agregar al bello discurso oficial un poco de vocabulario discriminatorio para confundir en primera instancia lo absoluto, para intrepretar luego todas las circunstancias, para descubrir nuevos o viejos matices y también para comparar significados, como nos lega hoy don Enrique de Heriz en el acápite del presente.

Limpieza étnica, terrorismo de Estado, genocidio, masacres, secuestros, crímenes, atentados, asesinatos políticos, guerrilla urbana, terrorismo faccioso. No son lo mismo, no significan lo mismo. El discurso oficial se inflama de insolvencia, indiscrimina, iguala, abusa de las palabras, agrava, agravia, confunde, sesga, violenta sutilmente.
En la Argentina de los 70, hubo terrorismo de Estado? Si. Genocidio? No. Limpieza Étnica? No. Guerrilla urbana y terrorismo faccioso? Sí. Masacres, secuestros, crímenes, atentados, asesinatos políticos? Sí.

Y víctimas? Muchas, muchas, muchas.

Victimas y justicia
No me interesa la justicia de facciones. Es más, muchas veces la justicia a secas resulta ser una arbitrariedad consentida socialmente, amén de temporal y tendenciosa. Nüremberg con sus ocultamientos y cortes sesgados lo prueba. La justicia nunca es inocente ni ingenua. Siempre es parcial e incompleta. Alivia temporalmente a las víctimas, pero no les facilita ni permite su necesaria y personalísima liberación.
Sólo me interesa la verdad y la reconciliación profunda, honesta, leal y silenciosa. No entre víctimas y victimarios, sino entre víctimas de barricadas opuestas. Por más dolorosas, incorrectas e injustas que sean. Anhelo íntimamente la flecha reparadora que viaja hacia el futuro. Deseo perturbar la implacabilidad de ese péndulo inflamado, cargado de un resentimiento agobiante, con su vaivén maliciosamente oculto y agazapado, preparando su vindicta, para aprovecharse nuevamente del destino, gracias a nuestra odiosa y patética soberbia.

No quiero caer en la bastardización maliciosa de la historia. No hace falta explicar que los crímenes estatales son múltiples por su criminalidad, por la traición a la confianza ciudadana, por la desproporcionalidad en el recurso de la fuerza, por la ilegalidad jurídica y por el abuso de poder dominante.
Pero un crimen o miles de crímenes atenuados o agravados por circunstancias sociales o políticas siguen siendo crímenes. Y las víctimas, más allá de su culpabilidad o inocencia explícita o implicita se hermanan en su condición. No hay víctima más moral o noble que otra.

Son víctimas. Simplemente víctimas. Punto.

Víctimas del destino?
Dejemos la discusión sobre las cantidades y su magnitud para otra oportunidad, por ser todavía materia irritativa y compleja. Entre la propaganda y la negación no vamos a encontar la verdad si es que deseamos recostarnos alguna vez en su áspera superficie.
Fijemos la mirada simplemente en ellas. En las víctimas. En lo diversa de sus condiciones y circunstancias.

Bebes robados, niña acribillada con su padre militar, jóvenes conscriptos desaparecidos, otros asesinados en un cuartel de frontera, familias secuestradas de sus hogares, policias despanzurrados por bombas, sindicalistas detenidos o asesinados en la vía pública, embarazadas sofocadas por corrientes eléctricas, militares fusilados en oscuros sótanos, jóvenes adormecidos para ser arrojados al mar.
Víctimas que fueron dejando decenas de familiares victimizados por las injustas pérdidas. Y un tendal infinito de acusaciones mutuas, anhelos de revancha, odio y venganza.

Hace treinta años unas víctimas les negaban a las otras sus derechos y reivindicaciones.
- Fuimos las primeras agraviadas por ustedes. Ustedes son culpables. Se lo merecen.
Hoy, las víctimas negadas ayer, investidas por la actual corrección política de superioridad moral, le niegan visibilidad, reparación y reconocimiento a aquellas víctimas negadoras del pasado. Justicia y penas para unos criminales, ninguna justicia ni pena alguna para otros.

Más allá de buscar exclusivamente castigos ejemplares, reivindicación política o reconocimiento ideológico sólo se podrá evitar la reiteración pendular cuando las víctimas puedan reconocer la humanidad del otro ultrajada del mismo modo. Eso no significa confundir víctimas con victimarios, sino igualar víctimas con víctimas.

Podemos aceptar el destino irredento u optar por un largo y árido camino que vaya cicatrizando mismas heridas, aceptando la marca sufrida en el alma y el cuerpo de toda otredad, aligerando la carga de sufrimiento común, optando por resiliencia en lugar de resistencia, hermanando intimidades y angustias y alivianando el peso común de la injuria recibida.
Victimas que atraviesen su destino, que comprendan sin justificar, que se reconcilien sin olvidar, que olviden sin negar. Víctimas que abandonen su condición victimizante, que trasciendan su dolor, que se permitan liberar de abusivos manipuladores y de anhelos falazmente justicieros.

Es lo que hacen las naciones, los pueblos y las personas humilladas por catastrofes sociales para superar la barbarie humanizada, la tragedia infligida, el fatalismo maniqueo, el pasado congelante, la asfixia del resentimiento, el círculo reiterado de la venganza y el desprecio.

Es una elección. Enterrar el pasado en la historia o permitir que el pasado nos ahogue en su perpetuo presente.

NOTAS AL PIE
1 De Heriz,
Enrique, Mentira, Editorial Edhasa, 2005, pag. 529-530
2 Ejercito Revolucionario del Pueblo, organización guerrillera de origen trotskista, brazo armado del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) muy activa en los años 70 junto a la organización de izquierda perónista Montoneros, con el objetivo de la lucha revolucionaria y la toma del poder.
3 CGT Confederación General del Trabajo. Central única de los trabajadores de la República Argentina.
4 Golpe de estado iniciado el 24 de marzo de 1976 y concluido el 10 de diciembre de 1983, llamado Proceso de Reorganización Nacional.
5 "Tras la humillación que suponía que les afeitaran la cabeza en público, las tondues - las "rapadas" o "pelonas" - solían ser obligadas a desfilar por las calles, a veces al son de un tambor, como si Francia reviviera la revolución de 1789. Algunas eran untadas de alquitrán, otras iban medio desnudas y a algunas les pintaban la cruz gamada por todo el cuerpo.(...) En Villedieu, una de las víctimas fue una mujer que simplemente había trabajado como limpiadora en la Kommandantur. Sólo en el departamento de Manche, 621 mujeres fueron arrestadas bajo la acusación de collaboration sentimentalle. En otros lugares, a algunos hombres que habían trabajado voluntariamente en fábricas alemanas, también les afeitaron la cabeza, pero aquello solía ser una excepción. Las mujeres eran casi siempre el primer objetivo. Era envidia disfrazada de ofensa moral. La envidia la provocaba la comida que habían recibido como consecuencia de su actuación. Sencillamente, aquellas jóvenes eran el chivo expiatorio más fácil y vulnerable, en particular para los hombres que deseaban ocultar su falta de credenciales en la Resistencia".
Beevor, Anthony, El día D, La batalla de Normandia, Editorial Crítica, 2009, pgs. 564, 565.

martes, 12 de mayo de 2009

un 12 de mayo de 1959


Dicen las malas lenguas que al cumplir 50 años, estaríamos entrando en la mitad de la vida. Todos sabemos que esta es otra de las tantas mentiras piadosas que desde la cuna intentan en vano inculcarnos. Es una flagrante utopía llegar vivos a los 100 años, y aún en condiciones medianamente aceptables, dificilmente aceptaríamos el desafío sin elevar nuestra voz de protesta por lo injusto e indeseable del caso. Es cierto que nuestras madres, y la mía particularmente nos auguraron unos pletóricos 120, pero prefiero dejar esos vaticinios en el arcón de los deseos inconfesables.

Sin embargo, y a pesar de lo absurdo, no podemos dejar de sentir esa ancestral fascinación por los números. Y si son redondos, enteros y terminan en cero, más aún. Obviamente no es lo mismo cumplir 19, 29 o 49 que 20, 30 o 50.

Según el gran historiador francés Fernand Braudel la historia puede ser muy bien graficada como grandes olas que con sus flujos y reflujos van delimitando los llamados tiempos largos que nos permiten apreciar la gran extensión espacio-temporal de las civilizaciones. Y esas grandes olas tienen patrones numéricos: los siglos. Ellos son los grandes metrónomos de la humanidad que nos permiten visualizar las grandes transformaciones, los inmensos escenarios, las rupturas y continuidades de tal o cual cultura, la prevalencia de lo estructural por sobre lo coyuntural y la notable influencia de la geografía en los procesos históricos.

Ocurre que a imagen y semejanza de Braudel, las décadas son para el hombre, lo que los siglos para la humanidad. Y es que los siglos como las décadas nos remiten a ciclos largos y los ciclos naturalmente imponen sus pausas.
Y las pausas son como esos recodos del camino que nos invitan a reflexionar, remansos para volver por un instante la vista atrás, pero también para otear la lontananza del futuro, siempre tan enigmático y cautivante. Por eso, celebramos cada década de nuestras vidas, porque a pesar de su ostensible arbitrariedad matemática sentimos inconscientemente que hemos cumplido un ciclo, que renovaremos en el próximo, aquel al que nos enfrentaremos sin solución de continuidad.

Cumplir 50 años, para algunos es síntoma de que lo mejor si fue pasado mejor aún. Son los que añoran el retorno a aquellos perdidos años de la juventud. Algunos se abandonan melancólicos en un limbo de añoranzas y lamentos. Pero otros deciden rejuvenecerse a cualquier precio. No confundir, por favor, con los maravillosos cambios de la modernidad. Todos hoy sómos aparente y realmente muchísimos más jóvenes y vitales que nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos a la misma edad.

Me refiero en cambio, a esos que encarnan la absurda pasión por frenar el tiempo y su ausencia, como diría el querido catalán, esos personajes rídiculos y tiernos, que acompañan nuestras vidas, los "pendeviejos".
Y uno los ve por ahí esforzandose día a día, compitiendo con sus hijos, haciendose cuanta cirugía y tratamiento capilar se ofrezca, planchando molestas y reiterativas arrugas, exponiendose a agotadoras maratones metagimnasticas y luchando denodada aunque inútilmente contra los tenaces molinos del tiempo.

Y así silenciosamente vuelve a mis 50, la vigente pregunta del millón: Volver a la juventud: para que? Si tuviera que optar entre mis pasados años dorados y mis futuros oxidados, entre el retorno a lo idealizado pero nunca vivido, opto por el lanzamiento de la flecha de mi destino hacia el blanco misterioso y fascinante del porvenir.

La pausa que define este ciclo, mi primer quincuagésimo, inunda mi ánimo de agradecimientos. Algunos son de perogrullo, que como bien sabemos, son los más comunes pero verdaderos, los más notorios y sin embargo más valiosos. Compartir bellos sueños, amargas decepciones, profundas alegrías, ásperos desafíos, duras batallas, infinitos placeres y largos dolores de parto con la mujer que amo, no es poca cosa a casi dos décadas de convivencia. Gozar, admirar y convivir con cada instante del crecimiento de mis hijos resulta ser otra mágica y maravillosa bendición. Tener, mantener, conquistar, padecer y disfrutar de mis viejos/nuevos amigos, es otra de las recompensas que la vida me ofreció. Sé que para ellos no es tan reciproco, pero así es la vida, un camino de ida.

Aprendí directa e indirectamente, gracias a un gran amigo, que debía salir de la infantil posición que, inducida por amargas vivencias y mi obsesiva idische mame ocupé durante largos años.
Dejar ese lugar cómodo y quejoso de sentirse una víctima del destino, aquella que dice "porque a mi?, que hice yo para merecer esto?". No fue tarea fácil. Abandonar esa cosmovisión, paradojicamente tan egocéntrica, fue uno de los más extraordinarios saltos que dí en la vida. He decidido agradecer sin lamentaciones por todos los dolores, tropiezos, caídas, angustias, malestares y desgracias pasadas.

Circunstancias que me han hecho comprender que todos los manipuladores, estafadores y/o perversos personajes que tuve la suerte de sufrir y padecer fueron puestos delante mío con el imperativo existencial de ser mis maestros. Maestros pese a ellos mismos, maestros que me enseñaron a resignficar mi vida, a rejerarquizar mis valores, a disolver la pulsión dominante de mi ego, a serenar mis pasiones más violentas, a justpreciar la diversidad, la diferencia y la alteridad, a comprender antes que a juzgar. En fin, ayudarme a volver a ser buena persona.

Sigo a los cincuenta sumergido en los cautivantes interrogantes de la divinidad. Dios es una fuente inagotable de preguntas y enigmas más que de respuestas y certezas. Mi cabeza dice que no, mi corazón siente que si, lo que me lleva a fluir en la ambigüedad de un agnosticismo débil, más recostado en los márgenes de la sensibilidad que de la razón.

Que significa para mi cumplir medio siglo?. Pues, que lo mejor aún no llego, que no todo tiempo pasado fue mejor, que mi época sigue siendo ésta, que mantengo vigente el asombro, que gracias a dios, no resisto un archivo, que rechazo los viejos conceptos de izquierchas y deredas, que las mareas suben y luego indefectiblemente bajan, que no debemos confundir valor con precio, que los sueños no son los mismos, pero siguen excitando mi imaginación, que hay mucho nuevo bajo el sol que aún no fue descubierto, que las ansias de aprender no están intactas, sino más fuertes que antes, que las opiniones del otro no deben ser toleradas, sino apreciadas y disfrutadas, que la vida no ha sido dada para agraviarla vegetando, sino para honrarla y merecerla.

Que tengo una misión, trascender mis limitaciones, iluminar los ánimos más oscuros, difuminar el éter con vapores más amorosos y volver a cumplir otra década en los próximos diez años.

miguel sznajderman en buenos aires autónoma, cincuenta años después de un cercano doce de mayo a las doce y treinta horas del año mil novecientos cincuenta y nueve de la era del señor

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Un gracias profundisimo para mis nuevos y maravillosos amigos !!!
Amigos para abrazar desde el alma.
Victor Vergara (gato) dijo...

FELICIDADES, amigo Miguel y hombre cuerdo.
Te deseo otros 50, ó 40, ó los que "LA FUENTE" crea conveniente...., igual de productivos (espiritualmente hablándo) en compañía de tus seres queridos.
Volveré con más tiempo para hacer un pequeño comentario acerca del medio siglo. Medio siglo!!!..., suena un poco feo ¿verdad?, je. Sin embargo no son nada. Pasan en un abrir y cerrar de ojos. Y sin embargo ahí quedan, repletos y rebosantes de miles de momentos.
UN FUERTE ABRAZO.
(por mi falta de tiempo, aún tengo que repasar tus últimas dos entradas)

12 de mayo de 2009 18:36Suprimir

ana. dijo...

En un recodo en el camino de los siglos, Miguel, en este remanso de tus reflexiones, celebro la vida con vos, este 12 de mayo, 50 años después, y celebro también la capacidad de asombro intacta y los sueños por cumplir.
Un abrazo

12 de mayo de 2009 21:55Suprimir

Manuel Madrid Delgado dijo...

Feliz cumpleaños Miguel. Me parecen interesantes estas reflexiones sobre como pasa el tiempo por cada uno de nosotros, o como cada uno de nosotros pasamos por el tiempo. En realidad somos tiempo que pasa y los 50 tienen como un halo mítico, porque parece que al llegar a ellos hemos doblado una esquina de la vida, como si hasta llegar a los 50 hubiéramos estado subiendo y luego, desde ahí, comience la bajada, el reflujo de nuestra marea vital. Yo, sin embargo, no creo que los 50 sea el puente de edad crucial que cruza el ser humano. Un buen e inteligente amigo mío me dijo una vez que el cumpleaños más trascendental de una persona es el de los 30 años, y creo que llevaba razón. Porque a los 30 años es cuando se abandona la juventud (por delante, pues, ya sólo queda la madurez: la vejez es una madurez superlativa), se consolidan los proyectos vitales, se estabiliza la vida, llegan los hijos... Es a los 30 cuando se rompe con todo lo anterior y se abre una perspectiva nueva. Los 50 pueden ser un buen momento para reflexionar (¿inaugura en los 50 la vida una madurez reflexiva, un ir viendo lo hecho, un juicio sobre nosotros mismos?), pero en realidad no creo que supongan una quiebra ni una ruptura. A esas alturas de la vida, como tú mismo dejas claro, las cosas ya se tienen claras: a partir de los 30 se deshacen los sueños de la juventud (...la revolución, la rebelión, la utopía...) y los 50 son sólo la constatación de que el escepticismo inaugurado treinta años antes tenía razón.
Bueno, dejo ya el rollo y disfruta de estos días en compañía de los tuyos.
Un abrazo muy grande de tu amigo español.

13 de mayo de 2009 4:08

Dr.Krapp dijo...

Me siento partícipe de cada uno de tus palabras tanto en lo principal como en lo aparentemente accesorio (gracias por acordarte del maestro Braudel). Cumplí 50 el 1 de septiembre pasado y sé de lo que hablas. Muchas felicidades y permítame que te deje aquí mi entrada de aquel día en mi blog del Círculo. Espero que te guste.
http://suicidasperezosos.blogspot.com/2008/09/50-sirenas-en-busca-de-ulises.html
¡¡¡Felicidades!!

13 de mayo de 2009 7:26
Félix dijo...

Estimado Miguel:
Hacía varios días que no abría el blog, cuestiones de trabajo, cuando el viernes, casi sin querer, encontré un articulo nuevo. Por un momento pensé que era una entrada precipitada… una concesión a la galería…pero no…era un cumpleaños… con todo lo que lleva el asunto.
“Hablar de los cincuenta” bien pensado, no es un mal tema de conversación, aunque invariablemente nos puede entrar la risa, tendríamos que recordar qué ocurrió cuando llegaron “los cuarenta” o “los treinta” o “los veinte”.
Seguía leyendo y casi temía que apareciese, de un momento a otro, una ilustración de Doré y a un Jazzmen dirigiéndose, achacoso, taciturno, lentamente hacia el Estigia, con sus monedas en la mano, en busca de Caronte. No me negarás que conociendo tus preferencias literarias, sería lo más apropiado, pero tranquilo, ojalá podamos leer algo parecido cuando lleguen, si llegan, “los sesenta”.
Hace tres años pasé por idéntica situación y en aquel momento sólo tuve un pensamiento: “¡Qué lástima no haber sabido a los veinte lo que sé, lo que dudo, hoy!”.
Y cómo hacer un comentario sin que suene a “topicazo”, a ese: “¡Eh, viejo… pero si estás hecho un chaval!”, realmente me pones en un apuro, porque estoy seguro que, de alguna manera, has hecho un balance y quiénes somos los demás para interferir en tan personal pensamiento. ¿Cómo podemos hablar de la vida callada, de forma honesta, sin conocerla?
Prefiero pasarme y robarte un poco de tiempo con esta carta, compartir un rato de charla intrascendente, seguir pensando que tan sólo somos vino en la bodega, el tiempo nos puede estropear, pero debemos intentar, por todos los medios, llegar a adquirir la mejor de las soleras.
He celebrado tu cumpleaños volviendo a leer “Nathan el sabio” de Gotthold Ephraim Lessing. Un judío, un templario y Saladino, de lo más apropiado.
Lo ves…, era tu cumpleaños, y terminamos hablando de un libro, de libros ¿acaso no son “la medicina del alma”?

Felixidades.
Lamentablemente “el regalo” en es este mundillo virtual suele ser bastante peregrino, espero que te arranque alguna sonrisa. http://www.youtube.com/watch?v=jquWO-0VkII

20 de mayo de 2009 14:49

lisebe dijo...

Internet explorer no me deja entrar en la página mi querido amigo así que ahora que me deja permíteme que te deje mis FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!!
por tu cumple, antes de que se me cierre.

Besitos estimado amigo

22 de mayo de 2009 12:50

lunes, 27 de abril de 2009

la madre de todos los dolores

On the Threshold of Eternity, Vincent Van Gogh, 1890.

Los medios la definen como el mal de la época. Se hacen congresos, simposios y conferencias a lo ancho y lo largo del mundo, para identificar sus causalidades y proponer soluciones.

Psicoanalíticas, psiquiatricas, religiosas o alternativas.
Se investiga sus complejidades clínicas, sus asociaciones con otras disfunciones, sus componentes universales o localistas, sus variadas patologías. Se dan recetas de manual para prevenirla o se asume su inexorable "modernidad". Se estudia su temporalidad o su cronicidad. Su gravedad según componente etario, económico o social.

Si es el mal de la modernidad, sus causas son socio-culturales y la cura está ligada a resolver cuestiones ambientales, laborales o sociológicas. Si es un trastorno psicológico, lograr el equilibrio psicosomático es la respuesta. Si las razones son de orden químico-metabolicas la única alternativa son los avanzados psicotrópicos. Si es un desequilibrio metafísico, entonces las religiones tienen las respuestas.

Así es como la depresión avanza, domina, invade, asusta, anega.
Por momentos la develamos, mayormente la ocultamos. Es una vergüenza, un oprobio, un malestar insoportable. La lepra del siglo XXI. Disfuncional para toda sociedad productivista y de consumo. Atendamos a los que se bajan del tren, sin detenerlo.
Todas hablan del síntoma, sus trastornos y sus curas. Algunos incluso van más allá y prometen sanaciones varias o alivios circunstanciales.

Sin embargo, poco hablamos de su fantastica capacidad de interpelación del alma humana. Poco nos interesa su componente ontológico-existencial. Apreciamos más su dualismo causa-efecto o síntoma-cura, que su valor como inapreciable herramienta para comprender las paradojas de nuestra humana condición.

La depresión analizada y tratada sólo como una enfermedad anula, uno de sus componentes más fascinantes que es ser una excepcional oportunidad para enfrentar los múltiples y equívocos sentidos de nuestra existencia. El paraqué, el porqué, los como y los conquién de nuestro cotidiano deambular por los caminos de la vida.
Desde ya no trato de relativizar sus intensos dolores, su malestar extremo ni sus más dramáticas consecuencias como la internación o el suicidio.

No hablo por boca de ganso, la he sufrido. He padecido ese dolor único, irrepetible, asfixiante, agobiante y paralizante. La vida se desestructura, el mundo de alrededor pierde sentido, las fuerzas se debilitan, la vida se apaga, el pecho se transforma en un hueco de angustia y desazón. Es la muerte presente y anticipada. Es como una desgaradura atemporal donde todo lo doloroso del pasado y lo temido del futuro se fundieran en un instante.
Desde ya que no critico ni en lo más mínimo las elecciones personales que cada uno pudo o puede adoptar para superar esos trances tan dramáticos.

Lo que me interesa testimoniar es el valor enorme de atravesarla, la maravillosa oportunidad que se nos presenta a quienes padecimos sus efectos y consecuencias.
De ellas rescato el invalorable resurgir de la vitalidad, el gratificante renacer de los afectos, el inconmensurable anhelo por el devenir.
La depresión interpela nuestra propia vida, su esencialidad, su significancia, la errada jerarquización de valores, la matriz eqúivoca del sentido ajeno.

Una vez atravesado el Sinaí, no estoy tan convencido de asociar depresión con el mal; si es evitable o prevenible da lo mismo. Padecerla o simplemente vivirla fue un invalorable don, una experiencia dolorosa, una prueba del destino, más que un insolente castigo divino.
Agradezco haber recorrido sus enigmaticos recorridos, bendigo la oportunidad de resignificar mi existencia, de revalorizar mis afectos y emociones, de reapreciar lo injustamente menospreciado, de disolver estructuras estagnadas que jamás hubieran podido subvertirse de no haberse "deprimido".

Salir de la condición de víctima para pasar a ser protagonista de las disyuntivas que la existencia nos presenta. Dejar la periferia, pero sin ubicarse en el centro nos permite recentrar nuestro lugar en el mundo. O nuestra misión.
Disolver la egolatría, apreciando la alteridad, rejerarquizando valores y prioridades relegados al arcón de nuestros sueños perdidos.
No decir "porque a mi me pasó esto", sino "dar gracias a esto que me pasó".

Agradecer a las personas que te han hecho daño suena ingenuo y hasta reaccionario. Si embargo son "maestros" que la vida te ofrenda para aprender, comprehender, interpretar, valorar y elegir mejor. Descubrir su importancia es una de las consecuencias de tan traumático aprendizaje.
Muchos atraviesan la depresión sin haber aprendido nada de ella, se entregan al alivio momentaneo y optan por seguir sus vidas como si nada hubiera ocurrido. Aunque no lo sepan han vuelto a elegir, optando por retornar a sus vidas pasadas, equívocas, vacías, ausentes de sentido, asfixiantes de egocentrismo.

Salir aprendiendo de la depresión es disfrutar un elixir tonificante, que nos sirve para realizar mejores acciones, valorar más a amigos y afectos, resolver más serenamente las encrucijadas de la existencia, comprender mejor el dolor ajeno, aún el de los más ajenos a la propia vida.
No hay pastilla, ni terapia, ni praxis médica o sicológica que resuelva el sentido de la existencia.
Este es personalísimo, íntimo, profundo y muchas veces enigmático.

Dar testimonio del enorme valor y la grandisoa oportunidad de atravesar el árido desierto de soledad, angustia, desolación, desesperación y abandono que implica la depresión es ayudar a otros que la padecen a desplegar su esperanza y fortalecer su estima.

A dar fe que hay otra vida despues del fin de la propia.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Dr.Krapp dijo...

Una vez más estoy de acuerdo con tus apreciaciones.
En resumen: dichosas segundas oportunidades y la capacidad de salir al sol después de nuestras proverbiales tinieblas.

28 de abril de 2009 7:23


miércoles, 11 de marzo de 2009

dar testimonio

Artist's Hands Nancy Mueller Sheperd

Nací en el 59, en una familia porteña de clase media. El componente judío en su cosmovisión sionista se me fue inculcado lenta pero inexorablemente, por mandato paterno. Tan inexorable como la tan necesaria y determinante separación entre judaísmo y sionismo que se fue operando a lo largo de mi vida, y de la cual hoy quiero dejar mi testimonio.

No me inspira el rencor, ni el desprecio, ni tan siquiera el más leve repudio a la figura o a las ideas de mi padre, al que aún en su ausencia sigo amando. El formó parte de un tiempo y un espacio, en el cual el mundo se debatía entre las afirmaciones nacionalistas de múltiples signos junto con profundos anhelos de igualitarismo y liberación social.

Ese mundo hoy ya no existe. Pero uno de sus sueños, Israel, emblema trascendente del hogar nacional del pueblo judío se ha realizado. Muy a pesar de mi padre, el Estado sionista se ha transformado en una pesadilla, tanto para los judíos que han decidido vivir allí, como para el resto de nosotros, a muchos de los cuales no nos representa, ni nacional, ni política, ni espiritual, ni emocionalmente. Pero sobre todo una pesadilla sin fin para los árabe-palestinos, que viven a merced de su intransigencia, su arrogancia y su brutalidad.

Sin embargo, desde muy pequeño, y dentro de un marco muy sensible y amoroso fui educado en los valores judíos que mi padre creía indisolublemente ligados a la ideología sionista.
Concurrí a una escuela judía, que gracias a los desaciertos y complicidades de la dirigencia judeo-argentina de los 90, hoy ya no existe.
Guardo bellos e intensos recuerdos de mi infancia allí, pero dos, por su particularidad e intensidad aún mantienen la fuerza de su impacto.

El primero veo un aula con poquísima iluminación.
Al fondo seis enormes velas encendidas que me estremecieron (supongo que mis seis años las habrán visto gigantes) .
Conmemoraban los seis millones desaparecidos en la hoguera de la Shoa, algo decididamente incomprensible para un niño, inexplicable para un adulto. Esas velas estaban para recordar un holocausto, pero también para inculcar una temprana victimización.

El segundo recuerdo llenaba un patio con niños corriendo, jugando, divirtiéndose.
Junio del 67. Guerra de los seis días. Maestras en una escalera escuchando las últimas noticias. Que Israel estaba siendo atacada, que nuestra condición judía estaba en peligro, que tantos aviones derribados, que tantos tanques destruidos, que el enemigo sufría el nuevo heroísmo y la flamante valentía judía.
De pronto dos milenios de persecuciones, infamias, progromos, hogueras y hornos habían concluido. La perfecta construcción del mito sionista.

En la secundaria empezaron los problemas. El mundo acristalado de mi niñez se había roto. Y salí asperamente al mundo, cargado de ambigüedad y confusión.
Y fui lanzado como una flecha tendida al infinito por deseos y anhelos ajenos. Israel era el destino frustrado de mi padre. Y de pronto me encontré perdido entre diferentes lealtades y afectos. Mis compañeros y amigos se habían dividido entre mi juvenil militancia sionista y la escuela pública, laica, conflictiva e incluyente a la vez.

Cual era mi nacionalidad? Cual mi religión? Cual el sentido de mi existencia al fracturarse allá por mis catorce, mi conexión existencial con ese Dios único, acogedor y omnipotente a la vez?

La guerra del 73, la del iom kippur, volvió con la agitación de la supervivencia nuevamente amenazada. La infamia árabe al atacar en un día sagrado.
La propaganda manipuladora continuaba.

Llegué al clímax sionista en el 80 en mi primer y único viaje a Israel. En dos idílicos meses observé un país maravilloso, pujante, emotivo, inundado de vergeles y hombres y mujeres orgullosas. El otro país, Palestina, con sus habitantes sojuzgados, sus miserias inducidas, sus dolores, sus humillaciones me fueron deliberadamente ocultados.

Y esa otra realidad irrumpió abruptamente dos años después, cuando recibimos noticias del Líbano, donde Israel ya no era un país victimizado y agredido, sino incomprensiblemente agresor.
Aliado a brutales falangistas cristiano-libaneses. Cómplice imperdonable de éstos en los campos de Sabra y Chatila, que con sus niños y ancianos asesinados, revelaban que la crueldad ya no anidaba únicamente en los otros. Mi fe monolítica se resquebrajó.

Pasaron muchos años para comprender que Israel jamás había sido víctima de perfidia arabe alguna, que la agresión expansionista fue su norte, que la conquista territorial y nacional su fin.
Paradojas de la modernidad. La ideología sionista, extraña amalgama inspirada indirectamente en los bordes del bolchevismo y del nacionalismo ruso del siglo XIX se constituía en el último estado neocolonial del XX.

Descubrí la existencia de otro pueblo, otros derechos, otras realidades. Me alegraba cuando la paz se acercaba, seguida de una nueva e iterativa decepción. Comprendí que había otro Estado que reclamaba su existencia. Comprendí y comprendo que por los caminos del nacionalismo y la división, la paz es irrealizable.

Y en mi juventud y adultez fui optando por mi verdadera nacionalidad hispanoamericana, desarrollando un intenso afecto por mi país.
Argentina, tierra de inmigrantes, conflictiva, indisciplinada, creativa, culta, moderna y atrasada, expulsiva y contenedora. Un país con más futuro que pasado. Ejemplo presente de multiculturalismo, encuentro de religiones y creencias. Áspero para la política, ameno para la convivencia. Aunque pocos lo comprendamos y valoremos en su justa dimensión, imbuidos del presente abusivo de la sinrazón mediática.

Mis creencias íntimas fueron transmutando en un dulce y pendular agnosticismo que anega hoy en día, todos mis afectos, emociones, sentimientos y pensamientos. Libertad para sentir y amar. Anhelo de verdad y conocimiento. Disolución de todo velo manipulador y engañoso.

Había abandonado para siempre el gueto autoimpuesto, el clan acogedor, el muro divisorio, la condición victimizante, la frontera sectaria, la frágil caja de cristal y porcelana.

Ese abandono es el que me permite disfrutar y potenciar la libertad para y desde mis hijos, valorar la amplitud y variedad de mis amigos, apreciar y amar el cristianismo débil, bello y amoroso de mi mujer. Nunca le había contado, hasta hace unos pocos meses, mi historia en ese patio de escuela y no puedo olvidar su asombro, indignación y extrañeza ante algo que a mi siempre me pareció natural. Niños y maestras pendientes de una guerra tan extrañamente propia como brutalmente lejana.

Amar la diversidad, amar el islam, tan cercano al judaísmo, adorar el "choque de culturas y civilizaciones". Adorar los maravillosos momentos en que la humanidad fue una y diversa a un tiempo, como la España luminosa de sus dorados siglos, muy a pesar de un tal Aznar y sus notorios nostálgicos del monocromatismo.

Israel y el "pueblo judío" fueron quedando paulatinamente, cada vez más lejos. Para ser más claros, Israel quedó cada vez más lejos de mi, de tantos otros judíos, como del judaísmo mismo, al que visceralmente siempre rechazó.
Sin embargo, a medida que se iba descascarando mi sionismo, aún seguía creyendo que, aún con sus errores y horrores, Israel, era garantía de supervivencia para los millones de judíos diversos que vivimos integrados a cientos de países.

Hoy estoy convencido, sin ser el único dentro del complejo universo judío, que la verdad es decididamente inversa. La políticas sionistas de la nación israelí junto con el modo de su esencia étnicamente segregacionista constituyen el mayor riesgo, peligro y desafío para la existencia y coexistencia de judíos piadosos o asimilados, laicos o ateos, agnósticos u ortodoxos, liberales o socialistas, vivan estos dentro o fuera de los confines de la Tierra Santa.

Amén de constituir una amenaza perenne para la comunidad arabe-palestina que cohabita el mismo suelo.

El plomo fundiendo Gaza fue el molde que confirmó el oximorón de concebir a Israel como una nación democrática y judía. Es un Estado Sionista y punto, estandarte artificial de la discontinuidad con la tradición y los valores cosmopolitas del judaísmo. Mis ideas han seguido evolucionando desde mi post del 29 de julio del 2008 (ser judío) al punto de rechazar plenamente todas sus políticas. Creo que la partición de Palestina por la ONU en el 47 fue un fracaso, por lo que la creación de un Estado Árabe Palestino seguirá esa misma aunque evitable hoja de ruta. Me aproximo a los que sostienen que sólo la disolución pacífica del Estado hebreo que anteceda al nacimiento de un único Estado binacional , democrático, integrador e inclusivo de toda diversidad étnica, social y religiosa será la solución más realista al larguísimo dolor de Palestina. Vaya utopía.

La persistencia del conflicto, las vidas inútilmente perdidas de ambos bandos, los atentados en Jerusalém, Madrid o Buenos Aires, han sido hitos que, junto con los libros a los que me he ido animando, poblados por recientes descubrimientos arqueológicos y profundas investigaciones desmitificadoras, muchas de ellas desarrolladas por los nuevos historiadores israelíes, me motivaron a ver otra realidad y dar testimonio de ello.


Testimonio que necesito dar para intentar derramar algo de luz, antes de que la barbarie termine por imponer su lógica de hierro, la de responder con más barbarie para acabar con ella.


PD: Estoy terminando un libro apasionante, profundo, riguroso y esclarecedor, (que en un próximo post voy a comentar) de un catedrático judío de la Universidad de Montreal, Yakov Rabkin, (Contra el Estado de Israel, Historia de la oposición Judía al sionismo). Me espera la Historia de la Palestina Moderna y Limpieza Étnica en Palestina del prestigioso "nuevo historiador" israelí Ilan Pappe y el libro recomendado por el Dr. Freud, aún no editado en la Argentina, Como y Cuando se Inventó el pueblo judío de Shlomo Sand, libro cuestionador del mito sionista, paradojicamente éxito de ventas por meses en la mismísima Israel.
Related Posts with Thumbnails