"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo
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miércoles, 22 de octubre de 2008

el libro, interpretación o literalidad?

Podemos acercarnos a "El Libro" siendo agnósticos?

Es licito sostener una postura abierta al mundo, apoyar la diversidad y el multiculturalismo, pero rechazar y repudiar a todos los fieles de la Biblia?
Ser progresistas, laicos y seculares nos hace acreedores privilegiados de la verdad, explicita garantía que nos obliga a transitar por veredas opuestas al mundo religioso?
Pueden los creyentes modernos y abiertos basarse en sus escritos sagrados, cuando la ciencia ha socavado implacablemente muchas de las verdades bíblicas?

Es la sagrada escritura un exclusivo espacio de culto para fundamentalistas e integristas, fuente basal de su intolerancia?
O las manipulaciones de sus textos, hechas a imagen y semejanza de sus oscuras intenciones, son asimilables a las tergiversaciones del Corán realizadas por minorías extremistas islámicas?
Las interpretaciones literales de los nuevos y antiguos testamentos han sido una constante a lo largo del tiempo o más bien son construcciones simbólicas propias de la modernidad, mal que nos pese?

Podemos compartir valores de sensibilidad, compromiso, cooperación y tolerancia, 1 con muchísimas personas vitales, sensibles, luminosas y cultas pertenecientes a las tres religiones del libro, sin resignar nuestras dudas y certezas?

Sutiles respuestas a algunas de estas cautivantes preguntas, podemos apreciar en el último (y maravilloso) libro de Karen Armstrong.2

Historia de La Biblia no es un tratado de teología, ni siquiera es una exégesis de la misma, es una biografía, una historia atrapante sobre sus diferentes escrituras, sus diversas interpretaciones, sus amplias contradicciones, sus feroces manipulaciones, sus bellísimas lecciones, su ambigüedad, sus fracasos, miserias y logros.

Fragmento de los manuscritos del Mar Muerto hallados en 1940. 3

El Libro en principio no es Uno, sino un compendio de entre 39 y 77 libros según el canon judío, católico, protestante u ortodoxo, que lo adopte. La compilación no sigue un orden cronológico, presentando sus hechos desde infinitas perspectivas.
Su escritura implicó a una enorme cantidad de escribas, anónimos en su mayoría, que se fue adaptando a las circunstancias históricas y a las necesidades sociales y políticas de su tiempo.

Sus libros describen acontecimientos a menudo cargados de excesiva crueldad y violencia, (mayor a la existente en el Coran, que los occidentales erróneamente le adjudicamos) otros llenos de espiritualidad, poesía y compasión.
Armstrong reseña el complejo transcurrir de su "creación", desde las tempranas transmisiones orales pasando por las transcripciones escritas, hasta su constitución definitiva como tratados sagrados.

Aparecen sus múltiples y disimiles exégesis, sus brillantes comentarios, los debates y refutaciones que generó en su extenso devenir. Es enriquecedor observar como su escritura y lectura han ido variando respecto a las condiciones históricas imperantes, cómo han sido complementarias tanto del racionalismo como del misticismo, utilizadas indistintamente como estandarte de explotadores o bálsamo para oprimidos .

Las primeras exégesis fueron llamadas midras (derivado del verbo darash: investigar, buscar) por los rabinos encargados de su interpretación, que consideraban no evidente ni unívoco a todo sentido nacido de un texto sagrado, ya que "mientras los acontecimientos se revelasen en la Tierra, incluso Dios tenía que continuar estudiando su propia Torá, 4 para descubrir su significado pleno". 5

Filón (70 ac - 45 dc) filosofo judío alejandrino, sostenía que "es absurdo leer el primer capitulo del Génesis de forma literal e imaginar que el mundo fue creado en seis días". 6
Fiel a su tradición platónica, prefería interpretar la narración del mismo, como la creación del Logos (verdad, sentido, razón), elevada alegoría del plan maestro de la creación debida al "...artesano divino del Timeo de Platón, que había modelado la materia prima del universo para así establecer un cosmos ordenado". 7

Resulta esclarecedor para un lector acostumbrado al discurso único y ensordecedor de la actualidad, comprobar que en sus primeros siglos los hombres contemporáneos a su escritura no creían en la literalidad, ni en verdades absolutas, ni siquiera en sus exactitudes históricas.

Seremos invitados a recorrer sus paginas a través de las diferentes exégesis de los padres de la iglesia, las discusiones sobre la divinidad de Jesús, el racionalismo religioso, la lectio divina, el misticismo, la kaballah (con sus misterios, su sexualidad implícita, su cautivante poesía), las sefiroth (los nombres secretos de Dios, las diez dimensiones de la psique divina), la sola scriptura (la lectura individual alentada por Lutero), la cabala luriana (con sus profundas reflexiones sobre el infinito, el vacío y la fragmentación de la divinidad).

Con el fin de la alta edad media, aparecen los primeros cuestionamientos científicos a la lectio divina, combatidos por la Inquisición, modelo por excelencia del fanatismo religioso, paradojicamente un instrumento de la modernidad incipiente, destinado a imponer conformidad y disciplina ideológica bajo la demanda de los nuevos estados nacionales.
La autora describe el previsible enfrentamiento de la Biblia con la edad de la razón, el pensamiento científico, la indiferencia religiosa y los nuevos paradigmas del ateísmo.

Valora el indiscutible aporte del moderno criticismo histórico, que nos permite hoy en día descubrir las diferentes versiones de la Biblia, sus complejas articulaciones, sus fallos históricos y sus variadas texturas ideológicas.
"El criticismo histórico de la Biblia hace que ya no sea posible leer las Sagradas Escrituras sincronicamente, uniendo pasajes muy distantes en el tiempo. Pero el criticismo literario moderno considera que nuestro mundo interior está creado por fragmentos de muchos textos diferentes, que viven unidos en nuestras mentes, el uno modificando al otro. Nuestro mundo moral está determinado por El Rey Lear, Moby Dick y Madame Bovary, así como por La Biblia." 8

En los capítulos finales, resulta inquietante comprobar que las ideologías ultra-defensoras de la lectura literal de las Sagradas Escrituras, como el creacionismo, el integrismo católico, el arrebatamiento, 9 el fundamentalismo protestante de raíz americana, el extremismo sionista religioso (enemigo del secular) son construcciones ideológicas de la modernidad, activas o reactivas a ella. Todas estas desnaturalizaciones que han absorbido la violencia intrínseca de la ratio moderna (guerras nacionales, colonialismo, imperialismo, genocidios, limpiezas étnicas) nacieron en los siglos XIX y XX.

Fanatismos religiosos que no ocultan la existencia de un fundamentalismo secular tan corrosivo y letal como sus opuestos, "que es tan intolerante, parcial e inexacto acerca de la religión como cualquier fundamentalismo basado en la Biblia lo es acerca del secularismo". 10
La pregunta a hacernos es si podremos enfrentarnos eficazmente a los modernos barbarismos religiosos o seculares, aquellos que siguen proyectando sus sombras siniestras sobre nuestro confundido siglo XXI.
Oscurantismo moderno que necesita la aparición de un nuevo iluminismo que se le oponga, no aquél de la razón enceguecedora, del cientificismo absolutista, del progreso a cualquier precio, sino uno bañado por luces más tenues, por poderes más débiles, donde el ego abandone el pedestal de su tiranía, donde las verdades del otro puedan ser escuchadas, apreciadas y valoradas.

Donde los otros seamos nosotros.




En cuanto a las obras humanas, por las palabras de tus labios,
yo me he guardado de las sendas de los violentos.
Salmos 17:4



Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción


1 Dejo para otra oportunidad discutir sobre el sentido de la tolerancia, su racismo implícito, su barbarie encubierta, para contraponerla con el valor más enriquecedor de la apreciación. Apreciar, aprender y escuchar al otro, más que "tolerarlo" o "soportarlo". Pero bueno, veo que el PPC (pensamiento político correcto) vuelve a acecharme y hostigarme.
2 Karen Armstrong, ex monja católica, de origen inglés, es autora de numerosos trabajos sobre religiones comparadas. Ha escrito una historia de Dios, sobre los fundamentalismos judíos, islámicos y cristianos, el islam, el budismo, sobre las mujeres y el sacerdocio, las guerras sagradas como las cruzadas y muchísimos temas en los que no cesa de bregar por un verdadero encuentro y compromiso interreligioso.
3 Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 textos escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.

4 Torá son los primeros cinco libros del Antiguo Testamento Hebreo (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).
5 Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción, pg. 85.
6 Ibidem, pg. 57.
7 Ibidem, pg. 57.
8 Ibidem, pg. 212.
9 El arrebatamiento es una variante del fundamentalismo protestante desarrollada por un inglés llamado John N. Darby (1800-1882). Plantea como condición al regreso de Jesús, el establecimiento de todos los judíos en Tierra Santa. De esa manera Jesús volvería a la Tierra y se enfrentaría al Anticristo en la llanura del Armagedón, a las afueras de Jerusalém, en una furiosa batalla donde deberían morir las dos terceras partes del pueblo judío. Los "verdaderos creyentes cristianos" serían perdonados y "arrebatados en nubes" para reunirse con Jesús, que a partir de ese momento gobernaría en el mundo durante mil años hasta el Juicio Final. Lo inquietante de tan absurda teoría es que la misma ha influido en las doctrinas político - militares de George W. Bush gracias al respaldo de líderes de la Coalición Cristiana como Pat Robertson, el fallecido Jerry Falwell, Gary North, Rouss Rushdoony y Tim LaHaye que junto a sus influyentes novelas ha sido un soporte fundamental de la campaña presidencial del futuro ex-presidente americano.10 Ibidem, pg. 217 y 218.

miércoles, 6 de agosto de 2008

un mundo desaparecido

Encrucijadas modernas.

Entramos en una nueva fase de las "cruzadas cristianas", cuando líderes occidentales, cínicos y militaristas hablan del inevitable "choque de civilizaciones"?
Nos arrastra hoy el islam a una nueva yihad (lucha) entendida como guerra santa contra el occidente cristiano? O el mundo musulmán sigue la riqueza del Corán, donde la yihad es interpretada como una "lucha interior" de cada creyente para vivir los preceptos del islam?
El Oriente Medio seguirá siendo escenario eterno de confrontación, donde extremistas israelíes y palestinos se retroalimentan mutuamente en un ciclo perverso de atentados y asesinatos selectivos?

O primará el dialogo interreligioso, la coexistencia de creyentes y no creyentes, la tolerancia a la diversidad, la validez de las "elecciones sexuales", la construcción del mundo como espacio pródigo de alteridad y compromiso?
Podemos hablar en el secular y consumista siglo XXI, de convivencia, de tolerancia, de confluencia, de "encuentro de culturas"?

O debemos buscar esa reliquia perdida en algún tiempo pasado y perdido?

El ex jesuita Chris Lowney nos ilumina y conduce por un mundo fascinante y misterioso: la España islámica, cuna del grandioso "choque de civilizaciones" entre los tres "pueblos del libro".
Un Mund
o Desaparecido 1 es un maravilloso recorrido por ese universo ambiguo, contradictorio y complejo donde las tres religiones monoteístas compartieron un mismo espacio y un mismo tiempo de encuentro y realizaciones.
El arte, la arqu
itectura, las ciencias, las matemáticas, el comercio, la literatura, la traducción de los clásicos griegos, la medicina, el derecho son algunas de ellas.

Entre el 7
11, año de la invasión islámica a el Al-Andalus y el de 1492, cuando los "reyes católicos" echaron al invasor musulmán y decretaron la expulsión masiva de "sus judíos", las personas y los pueblos de diferentes credos convivieron, combatieron, se despreciaron, se amaron, se cruzaron, se rechazaron, se toleraron. Compartieron batallas y conocimientos. Transitaron por fronteras que los unieron y enriquecieron. Cruzaron puentes que los separaron y los distanciaron.Epoca que vivió con el telón de fondo de grandes barbaries como la yihad, las cruzadas y la Inquisición.

El libro ofrece una exquisita presentación de figuras que brillaron en una España multicolor rodeada por una Europa gris, monocorde y embrutecida.
El musulmán Averroes y el judío Moisés Maimonides, precursores del racionalismo religioso, abriendo la puerta a "la interpretación" de los libros sagrados.
El sufista Ibn Arabi y el cabalista Moisés de León sumergiéndose en el misterio del misticismo, la poesía y la fe.
El rey Alfonso X "el sabio", el ultimo gran monarca cristiano en valorar
el aporte de las "otras culturas".

El viaje continúa.
De una España que rechazó las medidas discriminatorias dictadas por el Concilio de Letran de 1215 donde los obispos europeos condenaron lo que llamaban la "maldita mezcla"2 entre sarracenos, cristianos y judíos a aquella de los reyes Fernando e Isabel que dictaron el edicto de expulsión de los judíos un 31 de marzo de 1492 3, provocando una de las migraciones masivas más trágicas y crueles de la historia.

Muchas de las tradiciones, ambigüedades y contradicciones de la Iberia islámica son parte indiscutible de nuestra identidad latinoamericana: nos guste o no somos hijos de esos pioneros barcos españoles, donde cristianos, conversos y marranos poblaron los primeros siglos de la América hispana.

Amén de muchos barcos más
que en décadas posteriores embarcaron a miles de inmigrantes de todo linaje y color, conformando la estructura poblacional de nuestro país.
Experimento o laboratorio multirreligioso y multicultural que se dió con mayor intensidad en la Argentina, uno de los ejemplos de integración más notables de América, muy lejos del racismo y segregacionismo norteamericano.

Será éste un nuevo siglo dorado, bello y luminoso o abriremos nuevamente otra caja de pandora sombría, trivial y brutal?

Para dejar mi postura, un bellísimo poema de Muhyi Al-Din Ibn Arabi (1165-1240), hijo pródigo de la España vital, punto cardinal del encuentro de culturas:

"Mi corazón se ha vuelto capaz de adoptar todas las formas.
Es una pradera para gacelas y un convento para monjes cristianos.
Templo para ídolos y Kaaba de los peregrinos.
Tablas de la Torá y el libro del Corán.
Yo sigo la religión del amor.
Donde quiera que se vuelvan sus cabalgaduras,
ahí está mi religión y fe".
4

1
Lowney, Chris, Un Mundo Desaparecido. La convivencia de musulmanes, cristianos y judíos en la España del siglo XIII , Editorial Ateneo, 2007.
2 Ibídem, pg. 233
3 Ibidem, pg. 2814 Nicholson, Reynold, (traducción) The Tarjuman al-Ashwaq: A collection of mystical odes of Muhyi Al-Din Ibn Arabi, Londres, Theosophical Phublisshing House, 1978, pg. 67.


martes, 29 de julio de 2008

ser judío

Que significa ser judío en el siglo XXI.
Para mí.

Que no pertenezco ni institucional, ni socialmente a la comunidad judía.
Que me siento un librepensador feliz por mi libertad, pero incómodo en cofradías, sectas, colectividades, partidos políticos o cualquier otro grupo de firme pertenencia.

Que elegí ser agnóstico, más por circunstancia emocional que por compromiso militante.
Que dios, o Dios o los dioses son motivos de muchas de mis preguntas, pero no única respuesta.
Que decidí casarme sólo por amor (que, gracias a dios, sigo sintiendo) sin el preconcepto religioso o el mandato familiar intenso.
Que para la sociedad formo un matrimonio mixto. (existe acaso el matrimonio homogéneo?)
Que para el judaísmo puro y completo soy un asimilado. Aquel que se perdió en la complejidad del mundo. (o será mejor decir integrado en su belleza y caos)
Que no educo a mis hijos en los preceptos, valores y rigores de ninguna religión. (y que además lo hacemos de mutuo acuerdo con mi mujer)
Que deseo que mis hijos elijan plenamente sus destinos. (o mejor dicho que se dejen llevar por la marea plena de sus devenires)
Que además superé las culpas infantiles y asumí los riesgos y alegrías de la adultez.
Que la Argentina es mi patria, mi hogar, el espacio compartido de mis humores y mis amores.
Que pienso en Israel como una nación judía con derecho a la existencia, pero que no coincido absolutamente con todas sus políticas. Muchas las rechazó y otras las comprendo.
Que anhelo firmemente la creación de un Estado Palestino, vecino y alguna vez amigo de Israel, que reproduzca los siglos de esa maravillosa convivencia religiosa que sólo se dió en la España islámica del medioevo. Vaya utopía.
Que repudio visceralmente el holocausto nazi (así como todos los genocidios), pero que no acepto la postura de (auto) victimización como instrumento social o político.
Que recuerdo con alegría a mi papá y me quebré emotivamente el día de su entierro cuando un rabino habló de mi judaísmo y me ligó a su esencia y su espíritu. La de mi padre. No la del "pueblo judío".

Que significa entonces para mí, ser judío?
Valores, sólo valores.
Libertad, tolerancia, diversidad, belleza.
Palabras que hablan de sueños comunes.
Encuentros, mezclas, compromiso, culturas, misterios, el conocimiento, el otro. Los Otros.

Y una sola creencia:
El pasado como cuenco. El presente como sueño. El futuro como anhelo.

Anhelos de un porvenir más pleno.

jueves, 26 de junio de 2008

ser agnóstico

De chico, la idea de Dios me subyugó. Por temor, por respeto, por familiaridad.
Al crecer, las certezas que sostenían mi infancia, se fueron resquebrajando. De grande, me sigo maravillando con todas las preguntas que la humanidad ha venido haciéndose, respecto a su existencia.
O su ausencia. O su muerte. O su renacimiento.
El problema es que ninguna respuesta me satisface plenamente.
Y todas por igual me fascinan.
Pasé como viajero de un tren en continuado por todas las estaciones: creyente, ateo, creyente diferenciado, ateo con dudas. Convencido, indiferente, escéptico, preocupado. Nací judío, reverencié a Jehová, me atraganté de Nietzsche. Creí, idolatré, negué, adoré, rechacé, toleré, acepté, sentí.
Aún sigo de viaje, abriendo mis pensamientos, escuchando a mi corazón, observando, admirando, rechazando, sintiendo, pensando.
No poseo el encanto del misterio propio del creyente, pero tampoco sostengo la fe absoluta del ateo.
La real academia española nos ignora, otorgándonos sólo dos lugares en sus casilleros.
Define al agnóstico como “perteneciente o relativo al agnosticismo”. Dice también que ser agnóstico “es profesar esa doctrina”. Vaya ninguneo!!!
Del griego, etimologicamente, a-gnóstico denota (mediante la inicial alfa privativa) a alguien que se (auto) caracteriza por una ausencia de conocimiento. (gnosis) Conocimiento de la existencia de Dios. Esta (auto) caracterización connota dos situaciones muy diferentes:
Una, la de quien simplemente no conoce de hecho, pero admitiendo que sería posible conocer. La otra sostiene que “no conocer” implica no ser posible para los humanos el conocimiento en cuestión.
Como ven, no hay una visión única, ni doctrina, ni corpus único de ideas. Ni encíclica, ni libro sagrado o sacrílego que la abarque.
Ser agnóstico es mi lugar en el mundo.
Paradojicamente es un no lugar. No dispongo de iglesias, templos, mezquitas o sinagogas que me acojan y me reconforten. Tampoco estoy cómodo en cenáculos o logias absolutamente ateas.
En un mundo de verdades, dudas y fanatismos, ser agnóstico es un desafío.
Y a la vez un milagro.
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