"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo
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miércoles, 7 de mayo de 2014

elogio de rita levi-montalcini


"Ahora que considero retrospectivamente mi largo trayecto, el de mis contemporáneos y colegas y el de los jóvenes ayudantes que he ido teniendo, creo que puedo afirmar que, para la investigación científica, ni la inteligencia de llevar a cabo empresas con rigor y exactitud son factores decisivos del éxito y de la satisfacción personal. Más que esto cuenta la dedicación y el empeño en superar dificultades, porque nos permite afrontar problemas que quizás otros más críticos y agudos no se atreverían a afrontar."


Rita Levi-Montalcini (1909-2012) neuróloga, neurocirujana, senadora vitalicia italiana. Premio Nobel de Medicina 1985. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Premio Louisa Gross Horwitz en Biología y Bioquímica de la Universidad de Columbia. Doctorado honoris causa en ingeniería biomédica en el Politécnico de Turín.Doctora honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. Doctora honoris causa por la Universidad McGill.

Vivió 103 años.

Rita Levi-Montalcini, Elogio de la Imperfección, 2010, Tousquets, páginas 19,20.

lunes, 5 de agosto de 2013

vinilos de la vida



Recuperar los vinilos tiene más de empatía que de nostalgia. 


Nos hacen volver a escuchar música con tiempo, disfrutando cada disco y darlo vuelta cada 20', sentarse en un sillón para hacerlo, usando la energía de la vida no para correr sino para caminar. 


Escuchar música en un larga duración es percibir la profundidad, la coloratura y la intensidad de la música que el CD y el MP3 perdieron y/o deterioraron.
 

Escuchar un long play es no pasar 20.000 temas por minuto sino sólo uno. 


Amar la música en una circunferencia vinílica, no metalizada, es recuperar un poco el encanto de la vida.

jueves, 4 de julio de 2013

las redes son sólo sociales



Las redes sociales son un gran avance en cuanto a la viralizacion de las ideas y el arte, la participación social o política y la universalización de la cotidianeidad como forma de construcción social empática. 

Pero no le demos un valor que no tiene y del que carece per se. Jamás reemplazará una caricia, una mirada cálida o penetrante, un abrazo de amigo/a, un café humeante junto a una mano que demanda o un beso de amor.

domingo, 9 de octubre de 2011

la tecnología madre de las artes en el XXI


Steve Jobs como los grandes hacedores de la humanidad produjo cultura y valor, desde un lugar que los "arrogantes del arte" siempre despreciaron: la tecnología. Creo objetos e ideas asociadas a los mismos que revolucionaron la relación entre los humanos y las cosas y entre los humanos y sus congéneres.

Su aporte e impacto revolucionario fue tan notable que contrasta con el disvalor de los idealistas que adoran la violencia como modo de mejorar el mundo, que desprecian el dinero, sin diferenciar valor de precio, que se arrogan la exclusividad de la verdad, y que sólo dejan, a lo largo de la historia, un saldo de odio y destrucción.

Steve Jobs demostró que la tecnología es arte y el arte nos hace mucho más felices.

martes, 1 de junio de 2010

der zauberberg, una montaña perdida en el tiempo

Hans Castorp, huérfano, ingeniero y burgués.

Ayer terminé de leer La Montaña Mágica de Thomas Mann. He estado internado junto a Hans Castorp durante este mes de mayo, coincidente con los siete años que nuestro héroe pasó en el Sanatorio Internacional Berghof para tuberculosos.

Imaginé que el mamotreto de marras iba a durar una semana, a lo sumo dos en mis manos y  sin embargo quedé suspendido "con los de allá arriba", en esos Alpes suizos un largo tiempo, a la manera del bueno de Hans (siempre Hans Castorp según Mann, jamás separando su  nombre y apellido a lo largo de toda la novela) que imaginó una breve visita de tres semanas a su primo enfermo y quedó enclaustrado siete años con esa tuberculosis de siglo viejo.

No pretendo reseñar un libro que escrito en 1924, ha sido largamente comentado. Los que lo desconocen o conociendolo no lo han leído tienen un amplísimo muestrario de opiniones para bucear, desde la ironía despreciativa de un Borges, la visión política de Gabriel Jackson o la apologética de Marguerite Yourcenar. O sumergirse en la blogosfera, como hice antes de animarme.

Para mí ha sido una lectura larga y fatigosa, con momentos muy atrayentes y placenteros y  otros tan insoportables en los que más de una vez estuve a punto de revolearlo sin rumbo fijo a través del éter. Hay extensas y excesivas descripciones naturalistas que pueden maravillar, agotar o sojuzgar, dependiendo las apetencias y/o tolerancia del lector.

Sin embargo no puedo dejar de agradecer haberme embarcado en un viaje de más de mil páginas, ya que las últimas me han pagado todo. Y con creces.
Como ese film veloz que a instantes de morir presentaría toda nuestra vida pasada en segundos, en los drámaticos finales de esa montaña más que mágica, esas últimas cincuenta páginas lograron que sintiese tan extraño artificio.

El potente y brutal duelo intelectual, luchando por el alma de Hans, entre el demócrata burgués Lodovico Settembrini, amante de ese progreso humanista y libertario que jamás llegaría  y el jesuita reaccionario Elias Naphta, vocero anticipatorio de ambos totalitarismos próximos al caer en esa Europa vieja, tan vieja.
El amor prohibido, decimonónico, sensual y anhelante de Hans Castorp por Madame Clavdia Chauchat, la rusa etérea de andar felino y ojos achinados, amor que llegará al paroxismo del erotismo cuando ambos se animan a... "tutearse". O a un único y misterioso beso.

El honor resignado del primo de Hans, el valeroso, correcto y adusto teniente Joachim Ziemssen, el incoherente, extraño y notable señor Peeperkorn, el exaltador de la vida, los sentidos y el alcohol, el sombrio y riguroso médico jefe Behrens y su segundo, el psicoanalista heterodoxo, el polaco Krokovski., interesado también en la paranormalidad y el espiritismo.

Y el final me deja con todas esas reflexiones sobre la alta política, la filosofía, la muerte, la enfermedad, el amor, el erotismo...  y el tiempo. El tiempo como choque permanente entre el de la narración y lo narrado, tan extraño, exótico y diletante para cualquiera de nosotros, sobrevivientes de este continuo presente veloz, irreflexivo y banal.

Dos perlitas, teniendo en cuenta que estamos entre 1907 y 1914 resulta cautivante imaginar esas escenas donde multitudes fascinadas se deslumbran por primera vez con ese cine blanquinegro y mudo, orquestado en vivo, donde no sabían a quién aplaudir al final, frente a una pantalla tan blanca y vacía como excitante y deslumbrante, llena de actores y personajes, un fugaz instante anterior. O el impacto emocional que sufren los pacientes ante la primera vista y escucha de un gramófono, comprado por el sanatorio, con sus primeros discos de pasta, escuchando a Debussy, Verdi o Schubert, con sus sonidos evanescentes saliendo de esa mágica maquetería de ébano, el plato de apoyo cubierto de verde fieltro, con sus cambios de agujas por única vez, disco por disco. Con la magia de tener a mano algo hasta ese momento tan inalcanzable como sublime.

A quién se le anime, lo recomiendo. Pornógrafos irredentos, fanáticos tele-visibles, exaltadores de lo supérfluo y admiradores de emociones violentas, abstenerse.

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Si no pudo leerlo, es que no tiene los 140 caracteres twitteables.

domingo, 9 de noviembre de 2008

proclama contra la tolerancia

Discriminación y tolerancia
En una de mis primeras entradas traté de desmenuzar el sentido de la discriminación.
Mascarón de proa del despreciable pensamiento político correcto (PPC), aquel que anega con su infamia las buenas conciencias y abarata la calidad interpretativa del presente.

Al maltratar y anular los "otros sentidos" inherentes en el concepto "discriminación", el lenguaje de la cultura embrutece toda construcción amplia de sentido, amén de aumentar el peso abrumador de la confusión general.

En la nota reivindicaba la necesidad de que "...volvamos, pues a discriminar, o sea a diferenciar lo oscuro de lo luminoso, a distinguir entre sabiduría y barbarie, a discernir entre pasión y fanatismo, a distanciarse de las verdades absolutas y maniqueas y a no dejarse mezclar con las ideas predominantes de esta época que imponen su visión sobre el pasado y el futuro, sin valorar la libertad, la diversidad y el compromiso. Si perdemos estos sentidos implícitos en toda buena discriminación, también dejamos de usar sus beneficios.

Para darle palabras más precisas al sentido más infame de discriminar, invitaba a que "... optemos por (el verbo) “segregar” y sus sinónimos: dividir, apartar, desmembrar, arrinconar, expulsar, repudiar."

Utilice esta breve introducción para abordar al otro hijo dilecto del PPC, aquel que cualquiera de nosotros, incluyéndome, no dudaría en señalar y enaltecer como valor de compromiso, respeto, progresismo y probidad.
La Tolerancia.

Etimología de la tolerancia
Indagando en sus raíces lingüísticas aparecen algunos datos interesantes. Veamos.
Del latín sus significantes “tolerans” “tolerantis”, significan “soportar, cargar, tolerar”, emparentados con el verbo “tollere” (levantar).

Compárese con el griego “tálanton” (balanza) o el verbo "tlénai” (soportar, tolerar) de donde proviene el nombre del titán de la mitología griega “Atlas”, quien luego de perder la lucha en la titanomaquía, 1 fue castigado para “cargar” o “soportar” (tlénai) el cielo sobre sus hombros.

Es notable destacar las intimas relaciones que mantiene el término cuestionado con cuestiones propias de pesos y cargas, de soportes y balanzas.

Veamos al verbo tolerar con el ropaje de la Real Academia Española:
1. Sufrir, llevar con paciencia.
2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.
4. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Deberíamos admitir que "para respetar las ideas ajenas, contrarias a las nuestras, deberíamos resistir y soportarlas, permitiendo su ilicitud, sin aprobarlas, lo que nos lleva a pensar que ese sufrimiento deberíamos llevarlo con infinita paciencia".

Más allá de la ironía, descubrimos que no hay nada en la etimología que hable del respeto por las ideas, creencias y practicas del otro, sino más bien un profundo desagrado que debemos "tolerar", soportar y permitir, por el bien de la civilización.

Repasemos las máscaras que se vienen imponiendo como idearios de la modernidad victoriosa, (algunos la llaman equívocamente posmodernidad) y veremos que el maquillaje ha resultado ser de excelente calidad.

El problema de la corrección política, no son sus nobles y bellos ideales declarativos, sino sus ausencias, sus ocultamientos, sus enmascaramientos.

Viejos y nuevos bárbaros
Proclamar la intolerancia abiertamente, propio de sus brutales exegetas (KKK. nazismo, fascismo, incluso el estalinismo) resultaría hoy en día una postura revulsiva e insultante. El PPC, no la combate, ni la rechaza, ni siquiera la detesta, simplemente la oculta y la apaña en la profundidad de su estimable y presentable superficie.

Los ominosos medios masivos de comunicación, plagados de periodistas y comentaristas, que abusan de toda materia expuesta a su "inteligencia y corrección", son los vigías disciplinadores de lo que debe ser considerado una "buena conciencia", aquella que se resume en valores de nobleza, apertura, comprensión y "tolerancia".

Medios donde se descalifica ferozmente al "discriminador", al "intolerante", al "reaccionario", pero que desesperan por mostrar el conflicto escatológico, la miserias irredentas, los crímenes más aberrantes, el exhibicionismo sexista, la vulgaridad teñida de falsa liberación sexual.

Aquellos que se ufanan de su "tolerancia" presentan diferentes opiniones en profundos y esclarecedores debates, donde nadie es escuchado, donde predomina la injuria y la descalificación, donde la exaltación acompaña la vociferación de ideas. Debates donde al final sedimenta la confusión, la distorsión, la extraña sensación de no haber aprendido nada, de haber tolerado todo.

Es recomendable indagar un poco por los resquicios que nos ofrece la tecnología y echar un vistazo por el sórdido mundo de los comentarios de los "lectores" y detectar el enorme contraste entre la tolerancia de superficie y el barbarismo de las profundidades.
Posteos anónimos, más tóxicos que las hipotecas americanas, cargados de irracionalidad, racismo, sexismo, pseudo-progresismo reaccionario, junto con una ignorancia investida de sabiduría son expresiones de lo que Alessandro Baricco ha llamado los "nuevos barbaros". 2

Tolerancia o apreciación
Me pregunto, si junto a la reivindicación de la discriminación, por sus maravillosos significados denegados, no deberíamos subvertir el tan aclamado valor de la tolerancia.

Para ello propongo humildemente su abolición lisa y llana, una libertad irrestricta a sus equívocos sentidos apresados, cárcel y castigo a su dictadura implícita, exilio forzoso a toda corrección política.
La tarea ciclópea a generar es dejar de tolerar al otro, de soportar sus ideas ajenas y extrañas, de permitir su "existencia ílicita".

La hora nos llama a reemplazar la tolerancia por la apreciación.

Apreciar, valorar, reconocer y estimar al otro. Sentir afecto es más que amplificar nuestros sentimientos, es ser afectado por su existencia, es superar la indiferencia, es reconocer nuestra propia y permanente alteridad, es halagar la diversidad.
Es dejar de cargar sobre nuestras espaldas el peso tolerante de la infamia, investida de soberbia y falaz sensibilidad.

Descubrir la humanidad inherente al otro es máxima garantía y aval de la propia. Requiere profundos esfuerzos y grandes compromisos para reconocer las propias debilidades y ajenas aptitudes.

Apreciar a los otros no busca generar coincidencias, ni equivalencias automáticas, sino más bien disfrutar y deleitarse con las diferencias, admitir sus contradicciones, ambigüedades y miserias a semejanza de las nuestras.
Involucrarse con lo extraño, lo ajeno, lo diverso nos permite acortar distancias, ayuda a disolver la dictadura de nuestro ego, incluir su humanidad dentro de la nuestra.

Sería justo alentar el fin de la tolerancia, dejándole un pequeñisimo margen de acción y utilizarla para los extremistas, los xénofobos, los racistas, los fundamentalistas, los manipuladores, los cínicos implacables, los nuevos bárbaros.
Para todos ellos propongo el residuo de la tolerancia, marcando nuestras diferencias, distinguiendo su derecho a expresarse y vivir, soportarlos sin negarlos, combatirlos con más pluralidad, forzarlos a la visibilidad, desarmar la clandestinidad de sus ideas, debilitar su dañina fortaleza.

Marcarles limites para impedir su expansión y evitar su hegemonía, necesita de la paradoja de
estar atentos y ser tolerantes con ellos.

Apreciando la ajenidad, tolerando la intolerancia.

NOTAS AL PIE:
1 Atlas fue el jefe de los Titanes en la Titanomaquía, guerra que según la mitología griega ocurrió antes de la existencia de la humanidad. Fue la lucha de los Titanes contra los Olímpicos, que llegarían a reinar sobre el Monte Olimpo. Cuando los Titanes fueron derrotados, Zeus castigó a Atlas a cargar con el peso de llevar los cielos sobre sus hombros. Se contaba que Atlas, a pesar de su superior fuerza, gemía al sujetar la bóveda celeste.
2 El nuevo bárbaro "sería el que piensa que es cierto que el "asado al barolo" es más bueno que la hamburguesa de McDonalds, pero tiene hambre y poco espíritu de sacrificio para llegar hasta el lugar en que hacen el asado, se queda en la "hamburguesería" y se come una mierda de esas escuchando en su iPod Las Estaciones de Vivaldi en versión rock, leyendo al mismo tiempo un manga japonés y, sobre todo, invirtiendo en todo ello diez minutos. Así sale a la calle, ya no tiene hambre y el mundo está ahí dispuesto a ser atravesado. "La relación con el pasado (del bárbaro) no es un principio estético, no es una forma de elegancia: es la respuesta a un hambre." Baricco Alessandro, Los Bárbaros, Editorial Anagrama, 2008, pg. 172

RAREZAS:



graffiti escrito en alguna ciudad española
.
(nótese lo notable del "fallido" de la E bajo el IN)




En su confusión
el "escritor" propuso inicialmente propinar
sus aleccionadoras golpizas primero a los "emigrantes"
antes que a los invasores de tierras lejanas.

Palizas a ustedes por venir, palizas a nosotros por huir...
de nuestra humanidad amenazada.


miércoles, 22 de octubre de 2008

el libro, interpretación o literalidad?

Podemos acercarnos a "El Libro" siendo agnósticos?

Es licito sostener una postura abierta al mundo, apoyar la diversidad y el multiculturalismo, pero rechazar y repudiar a todos los fieles de la Biblia?
Ser progresistas, laicos y seculares nos hace acreedores privilegiados de la verdad, explicita garantía que nos obliga a transitar por veredas opuestas al mundo religioso?
Pueden los creyentes modernos y abiertos basarse en sus escritos sagrados, cuando la ciencia ha socavado implacablemente muchas de las verdades bíblicas?

Es la sagrada escritura un exclusivo espacio de culto para fundamentalistas e integristas, fuente basal de su intolerancia?
O las manipulaciones de sus textos, hechas a imagen y semejanza de sus oscuras intenciones, son asimilables a las tergiversaciones del Corán realizadas por minorías extremistas islámicas?
Las interpretaciones literales de los nuevos y antiguos testamentos han sido una constante a lo largo del tiempo o más bien son construcciones simbólicas propias de la modernidad, mal que nos pese?

Podemos compartir valores de sensibilidad, compromiso, cooperación y tolerancia, 1 con muchísimas personas vitales, sensibles, luminosas y cultas pertenecientes a las tres religiones del libro, sin resignar nuestras dudas y certezas?

Sutiles respuestas a algunas de estas cautivantes preguntas, podemos apreciar en el último (y maravilloso) libro de Karen Armstrong.2

Historia de La Biblia no es un tratado de teología, ni siquiera es una exégesis de la misma, es una biografía, una historia atrapante sobre sus diferentes escrituras, sus diversas interpretaciones, sus amplias contradicciones, sus feroces manipulaciones, sus bellísimas lecciones, su ambigüedad, sus fracasos, miserias y logros.

Fragmento de los manuscritos del Mar Muerto hallados en 1940. 3

El Libro en principio no es Uno, sino un compendio de entre 39 y 77 libros según el canon judío, católico, protestante u ortodoxo, que lo adopte. La compilación no sigue un orden cronológico, presentando sus hechos desde infinitas perspectivas.
Su escritura implicó a una enorme cantidad de escribas, anónimos en su mayoría, que se fue adaptando a las circunstancias históricas y a las necesidades sociales y políticas de su tiempo.

Sus libros describen acontecimientos a menudo cargados de excesiva crueldad y violencia, (mayor a la existente en el Coran, que los occidentales erróneamente le adjudicamos) otros llenos de espiritualidad, poesía y compasión.
Armstrong reseña el complejo transcurrir de su "creación", desde las tempranas transmisiones orales pasando por las transcripciones escritas, hasta su constitución definitiva como tratados sagrados.

Aparecen sus múltiples y disimiles exégesis, sus brillantes comentarios, los debates y refutaciones que generó en su extenso devenir. Es enriquecedor observar como su escritura y lectura han ido variando respecto a las condiciones históricas imperantes, cómo han sido complementarias tanto del racionalismo como del misticismo, utilizadas indistintamente como estandarte de explotadores o bálsamo para oprimidos .

Las primeras exégesis fueron llamadas midras (derivado del verbo darash: investigar, buscar) por los rabinos encargados de su interpretación, que consideraban no evidente ni unívoco a todo sentido nacido de un texto sagrado, ya que "mientras los acontecimientos se revelasen en la Tierra, incluso Dios tenía que continuar estudiando su propia Torá, 4 para descubrir su significado pleno". 5

Filón (70 ac - 45 dc) filosofo judío alejandrino, sostenía que "es absurdo leer el primer capitulo del Génesis de forma literal e imaginar que el mundo fue creado en seis días". 6
Fiel a su tradición platónica, prefería interpretar la narración del mismo, como la creación del Logos (verdad, sentido, razón), elevada alegoría del plan maestro de la creación debida al "...artesano divino del Timeo de Platón, que había modelado la materia prima del universo para así establecer un cosmos ordenado". 7

Resulta esclarecedor para un lector acostumbrado al discurso único y ensordecedor de la actualidad, comprobar que en sus primeros siglos los hombres contemporáneos a su escritura no creían en la literalidad, ni en verdades absolutas, ni siquiera en sus exactitudes históricas.

Seremos invitados a recorrer sus paginas a través de las diferentes exégesis de los padres de la iglesia, las discusiones sobre la divinidad de Jesús, el racionalismo religioso, la lectio divina, el misticismo, la kaballah (con sus misterios, su sexualidad implícita, su cautivante poesía), las sefiroth (los nombres secretos de Dios, las diez dimensiones de la psique divina), la sola scriptura (la lectura individual alentada por Lutero), la cabala luriana (con sus profundas reflexiones sobre el infinito, el vacío y la fragmentación de la divinidad).

Con el fin de la alta edad media, aparecen los primeros cuestionamientos científicos a la lectio divina, combatidos por la Inquisición, modelo por excelencia del fanatismo religioso, paradojicamente un instrumento de la modernidad incipiente, destinado a imponer conformidad y disciplina ideológica bajo la demanda de los nuevos estados nacionales.
La autora describe el previsible enfrentamiento de la Biblia con la edad de la razón, el pensamiento científico, la indiferencia religiosa y los nuevos paradigmas del ateísmo.

Valora el indiscutible aporte del moderno criticismo histórico, que nos permite hoy en día descubrir las diferentes versiones de la Biblia, sus complejas articulaciones, sus fallos históricos y sus variadas texturas ideológicas.
"El criticismo histórico de la Biblia hace que ya no sea posible leer las Sagradas Escrituras sincronicamente, uniendo pasajes muy distantes en el tiempo. Pero el criticismo literario moderno considera que nuestro mundo interior está creado por fragmentos de muchos textos diferentes, que viven unidos en nuestras mentes, el uno modificando al otro. Nuestro mundo moral está determinado por El Rey Lear, Moby Dick y Madame Bovary, así como por La Biblia." 8

En los capítulos finales, resulta inquietante comprobar que las ideologías ultra-defensoras de la lectura literal de las Sagradas Escrituras, como el creacionismo, el integrismo católico, el arrebatamiento, 9 el fundamentalismo protestante de raíz americana, el extremismo sionista religioso (enemigo del secular) son construcciones ideológicas de la modernidad, activas o reactivas a ella. Todas estas desnaturalizaciones que han absorbido la violencia intrínseca de la ratio moderna (guerras nacionales, colonialismo, imperialismo, genocidios, limpiezas étnicas) nacieron en los siglos XIX y XX.

Fanatismos religiosos que no ocultan la existencia de un fundamentalismo secular tan corrosivo y letal como sus opuestos, "que es tan intolerante, parcial e inexacto acerca de la religión como cualquier fundamentalismo basado en la Biblia lo es acerca del secularismo". 10
La pregunta a hacernos es si podremos enfrentarnos eficazmente a los modernos barbarismos religiosos o seculares, aquellos que siguen proyectando sus sombras siniestras sobre nuestro confundido siglo XXI.
Oscurantismo moderno que necesita la aparición de un nuevo iluminismo que se le oponga, no aquél de la razón enceguecedora, del cientificismo absolutista, del progreso a cualquier precio, sino uno bañado por luces más tenues, por poderes más débiles, donde el ego abandone el pedestal de su tiranía, donde las verdades del otro puedan ser escuchadas, apreciadas y valoradas.

Donde los otros seamos nosotros.




En cuanto a las obras humanas, por las palabras de tus labios,
yo me he guardado de las sendas de los violentos.
Salmos 17:4



Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción


1 Dejo para otra oportunidad discutir sobre el sentido de la tolerancia, su racismo implícito, su barbarie encubierta, para contraponerla con el valor más enriquecedor de la apreciación. Apreciar, aprender y escuchar al otro, más que "tolerarlo" o "soportarlo". Pero bueno, veo que el PPC (pensamiento político correcto) vuelve a acecharme y hostigarme.
2 Karen Armstrong, ex monja católica, de origen inglés, es autora de numerosos trabajos sobre religiones comparadas. Ha escrito una historia de Dios, sobre los fundamentalismos judíos, islámicos y cristianos, el islam, el budismo, sobre las mujeres y el sacerdocio, las guerras sagradas como las cruzadas y muchísimos temas en los que no cesa de bregar por un verdadero encuentro y compromiso interreligioso.
3 Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 textos escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.

4 Torá son los primeros cinco libros del Antiguo Testamento Hebreo (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).
5 Armstrong, Karen, Historia de la Biblia, 2007, Editorial Sudamericana, sello Debate, 2008, Mercedes Vaquero por la Traducción, pg. 85.
6 Ibidem, pg. 57.
7 Ibidem, pg. 57.
8 Ibidem, pg. 212.
9 El arrebatamiento es una variante del fundamentalismo protestante desarrollada por un inglés llamado John N. Darby (1800-1882). Plantea como condición al regreso de Jesús, el establecimiento de todos los judíos en Tierra Santa. De esa manera Jesús volvería a la Tierra y se enfrentaría al Anticristo en la llanura del Armagedón, a las afueras de Jerusalém, en una furiosa batalla donde deberían morir las dos terceras partes del pueblo judío. Los "verdaderos creyentes cristianos" serían perdonados y "arrebatados en nubes" para reunirse con Jesús, que a partir de ese momento gobernaría en el mundo durante mil años hasta el Juicio Final. Lo inquietante de tan absurda teoría es que la misma ha influido en las doctrinas político - militares de George W. Bush gracias al respaldo de líderes de la Coalición Cristiana como Pat Robertson, el fallecido Jerry Falwell, Gary North, Rouss Rushdoony y Tim LaHaye que junto a sus influyentes novelas ha sido un soporte fundamental de la campaña presidencial del futuro ex-presidente americano.10 Ibidem, pg. 217 y 218.

martes, 14 de octubre de 2008

oda a los traductores 2

Torre de Babel por Pierre Bruegel el viejo
1563, Kunsthistorisches Museum, Viena

Una delicia.
Es la mejor síntesis para definir el último libro de Umberto Eco.
Decir casi lo mismo, con la estupenda traducción de Helena Lozano Miralles.

No es un libro exclusivo para eruditos. No es necesario ser semiólogo, ni filólogo, ni lingüista.
Es un libro para "lectores", está escrito en un modo amable y claro, lleno de referencias, múltiples traducciones y "amenities".

Recorrer una palabra, un párrafo o un texto en varios idiomas (inglés, italiano, francés, alemán, español, incluso catalán) lo hace agradable y atractivo, aún para lectores que desconocemos la mayoría de ellos. Ser lector de habla latina (italiano, español o francés) nos habilita para leer y releer esos textos sin ninguna dificultad y conociendo alguno de los dos idiomas sajones (alemán o inglés) uno puede sacar más brillo a la lectura.

Comprender el arte sublime de la traducción es jugar permanentemente con ese "casi" lo mismo.
Es un aporte a la eterna discusión sobre las "traiciones" de los traductores.
Es preguntar por las pérdidas o las ganancias que se producen al trasladar un texto de una lengua a otra. Es decir de una cultura a otra. Incluso de una época pasada a la presente. O viceversa.

Es comprender y comprobar la necesidad de "negociación" que todo traductor debe hacer con el texto para llevar los sentidos sugeridos por el autor en la lengua fuente, a la comprensión del lector en su lengua de destino.

Eco nos lleva por un mundo fascinante para aprehender las ideas de reversibilidad, fidelidad, compensación e interpretación, para conocer las decisiones de familiarizar o extranjerizar, de modernizar o arcaizar, o las operaciones más complejas de refundición parcial o radical de un texto.

Hay vistosos ejemplos de licencias interpretativas o sea refundiciones parciales o radicales, donde "...los traductores para permanecer fieles al sentido profundo o al efecto que el texto quería producir en el plano de la expresión, se concedían o tenían que concederse algunas licencias, a veces infringiendo la referencia". 1 Algunos ejemplos Eco los describe como casos de frontera entre ambas licencias. 2

Según Eco, no toda interpretación es una traducción, pero toda traducción obligatoriamente debe ser una interpretación, siendo el deber básico de todo traductor interpretar previamente un texto para intentar volcarlo en la desembocadura o el delta de la lengua de llegada. 3

"Primero interpretar, luego traducir", 4 bella paráfrasis descartiana, que Eco le da un valor sustantivo dentro del arte de la traducción. Interpretar es valorar el contexto, la geografía, la época, es interpelar al personaje, su lógica, su temperamento, sus relaciones sociales.

Muy divertido resultan los primeros capítulos dedicados a Babel Fish (el sistema de traducción de Altavista, aquel buscador de Internet que Google destronó), donde naufragan las equivalencias descontextualizadas y las sinonimias puras y automáticas.

Eco nos lleva de viaje por la intertextualidad, las remisiones explícitas o implícitas, la hipotiposis, la écfrasis, la ostensión, la parasinonimia, la ejecución (de una partitura en sonidos musicales), los cambios de sustancia o de materia lingüística, y las diferentes interpretaciones, sean intralingüisticas o reformulación (rewording), o interlingïsticas o transmutación (como el paso de un sistema semiótico a otro, de una novela al cine, de una poesía al cómic, de la música a la danza).

Nos permite descubrir también, las "derrotas" del traductor, cuando al no encontrar en la lengua de destino, palabras, o ideas que reflejen la cosmovisión propia del universo cultural y lingüístico de la lengua de origen, planta bandera blanca con sus explicaciones al pie de pagina, "N. del T.: ...".

Apasionante el capítulo dedicado a la poesía. Quizás el lugar donde fracasa irremediablemente el "casi lo mismo". Donde mantener el sentido o la forma (su métrica, su ritmo, su sustancia) resulta a menudo una tarea ardua, complicada y selectiva. Elegir entre ambos, reconocer la infidelidad a alguno de ellos o reformular la sustancia dentro del idioma receptor para inferir sus "formas" sin tergiversar sus ideas es a menudo una tarea "casi imposible".

El libro lo encontré casualmente luego de escribir mi primera oda a los traductores. Coincidente con su primera publicación en lengua española.
Las casualidades y coincidencias, siempre misteriosas, cuando ocurren dejan de serlo.



Atrapante, sugerente, ameno, delicado y bello.
Recomendado para personas inquietas que deseen recorrer los encantos de una de las más bellas artes. Aunque poco reconocidas.



Eco, Umberto, Decir casi lo mismo, Experiencias de Traducción, 2003, Editorial Lumen, 2008, Helena Lozano Miralles por la traducción.

1 Ibidem, pg 388.
2 "Pero, qué diríamos de una ejecución de la Marcha fúnebre de Chopin tocada por una New Orleans Jazz Band?. Quizás se mantendría la línea melódica, pero las sensibles alteraciones rítmicas y tímbricas excluirían que se tratase de simple transcripción como sucede con las Suites de Bach cuando pasan del violoncelo a la flauta contralto."
Ibidem, pg 408.
3 "...Montanari propone traducir source/target como testo fonte/testo foce (texto fuente/texto desembocadura. Puede parecer una sugerencia como cualquier otra, donde quizás foce es mejor que el inglés target , demasiado business-like, y que evoca una idea, a menudo o casi imposible, de victoria, de resultado con el máximo de los puntos. Ahora bien, el término foce nos introduce en un interesante retículo semántico, y abre una reflexión sobre la distinción entre delta y estuario. Quizá hay textos fuente que en la traducción se ensanchan como un embudo (y donde el texto de llegada enriquece el texto venero haciéndolo entrar en el mar de la intertextualidad) y textos delta, que se ramifican en muchas traducciones cada una de las cuales empobrece su caudal, pero todas juntas crean un nuevo territorio, un jardín de senderos que se bifurcan."
Ibidem, pg. 253.
4 Ibidem, pg 317.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

nuestras otras vidas




Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla"
Alejandra Pizarnik 1




Quien acompaña nuestra vida, quien tiembla junto a nosotros? Vivimos en la pura exterioridad, horizonte bárbaro del mundo moderno o en los frondosos misterios de nuestros mundos interiores?

Existen dos mundos para definir nuestra existencia, dualidad encarnada de Occidente, cuerpo y espíritu, alma y materia?

Cuantas vidas vivimos?
La visible o la invisible?

No hay dudas de la existencia de vida larga, visible, hiperrealista, expuesta a la mirada ajena, jalonada por acontecimientos imprevistos o indeterminados. Una vida necesitada de un tiempo extendido y espacios anchos para desarrollarse.
Un tiempo limitado por razones genéticas (nuestra existencia), psicológicas, (nuestros afectos o desafectos) económicas, (nuestra condición social) y sociológicas (nuestra civilización).
Un espacio limitado por la geografía de pertenencia, por elección o adopción.

Compartiendo una nacionalidad, una vida social, un universo afectivo, complejas relaciones de producción.

Nacimiento, escolaridad, amores, casamientos, viajes, paternidades, separaciones, trabajos, ancianidad, muerte.

Si uno tuviera la oportunidad de relatar la propia vida y siguiendo el ejemplo de antiguos cronistas o historiadores de eventos, podríamos estructurar una "línea del tiempo", un continuum completo y real, colocando uno tras otro los hechos vividos, como diapositivas en continuado. Muchas vidas compartirían de esta manera, el mismo "relato", aún con sus notorias diferencias.

Pero, alcanza esa historiografía de circunstancias, para definir nuestra vida?

O podemos descubrir otras vidas, que se desarrollan en la profundidad de nuestra superficie, océanos inmensos de espesores mínimos pero infinitos.

Vidas que tienen otras líneas de tiempo, superpuestas, intermitentes o continuas. Construidas con una compleja argamasa de dicha, emoción, espanto, asombro y algarabía.

Depósitos donde reposan sueños y pasiones, recipientes de anhelos y pesadillas, cámaras de locura y tormento.
Cantera inagotable de resurrecciones y milagros.

Vidas que se construyen en la intemporalidad de la lectura, en la contemplación del universo, en el éxtasis y ocaso del deseo, en la fascinante travesía por melodías y cálidas voces, en la corporeidad de nuestros afectos. Vidas escritas con la caligrafía sutil de destinos y devenires.

Relatos de nuestros sentimientos, pensamientos y emociones. Relatos ocultos que se develan a traves de las pequeñas fisuras del alma.

Vidas que se descomponen en otras nuevas y vieja vidas. Ecos de otras no vividas, anhelos de futuras. Infinitas vidas.

Invito a las almas sensibles a compartir historias de vida, de esas "otras vidas".

1 blog de ana. http://lindayfatal.blogspot.com/2008/08/pero-el-silencio-es-cierto.html
(gracias ana. por el poema, queriendo traducir en palabras las sugerentes ideas de la bellísima frase de Alejandra, luché con ideas que revolotearon sin destino durante semanas, tosca inspiración que chocaba entre mi racionalismo y mis emociones)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

las ondas largas de la historia


Estoy internándome por primera vez, por los asombrosos laberintos de Fernand Braudel. 1

Una forma apasionante de interpretar la historia, a través de los tiempos largos, de las continuidades de las civilizaciones, de la prevalencia de lo estructural sobre lo coyuntural, de la notable influencia de la geografía en los procesos históricos. Amen de los aportes de la economía, la psicología social, la sociología, el mundo del arte, las ideas y las mentalidades colectivas.

Las Civilizaciones actuales escrita en 1962, describe magistralmente las cuatro civilizaciones que interactúan en la actualidad: El Islam, el África negra, El Extremo Oriente (India, China, Indochina y Japón) y Occidente (la vieja Europa y las nuevas Europas de ultramar: los EEUU y América Latina).

En sus primeros capítulos desarrolla una gramática de las civilizaciones a los fines de comprender los alcances de la interpretación histórica de las mismas.

Braudel caracteriza en tres tiempos, los estadios del análisis historiográfico.
El "tiempo corto" o episódico, el "tiempo medio" o coyuntural y el "tiempo largo" o estructural.

El primero se organiza en base al relato de los eventos políticos o militares, la historia evenemencial. Crónica del evento, del acontecimiento fraccionado, base fundamental del lenguaje mediático moderno. Relato fragmentado, anegado de imágenes, bruma constituida por hechos relevantes o irrelevantes y por una cierta espuma de la historia, "que se borra tan pronto como ha sido leída, (que) nos deja muchas veces con hambre e incapaces de juzgar y de comprender" 2

El segundo, el de los tiempos medios, los acontecimientos tomados como bloque (la segunda guerra mundial, la revolución francesa, la revolución industrial, el romanticismo, la era de los tratados desiguales en China), compactos cuya unidad de medida debe ser tomada en varios decenios, pero que permiten su comprensión ampliada gracias al desprendimiento de sus detalles más superfluos.

Y finalmente el tercero, que da sentido y organización a la historiografía braudeliana, esto es la historia "larga y lenta", necesitada de grandes espacios temporales y geográficos, una historia de longevidad y permanencias donde, para citar un ejemplo, ..." la Revolución Francesa es sólo un momento, aunque esencial de la larga historia del destino revolucionario liberal y violento de Occidente". 3

Braudel es apreciable por su ruptura con el "eurocentrismo", al presentar el análisis de las diferentes civilizaciones, en planos más igualitarios. Al ser poco afecto a los tiempos cortos, correlato de eventos que interesan tanto al cronista antiguo o al periodista "des-informador" del presente, uno asiste a un escenario más abarcador, amplio y totalizador.

Resulta clarividente al analizar las grandes olas de las dos civilizaciones más longevas del Lejano Oriente (China y la India), ya que al observar sus grandes movimientos estructurales, y explorar la permanencia y vigencia de sus "viejas civilizaciones", vaticina con notable anticipación las potencialidades inmanentes de los dos colosos asiáticos.

Destella en sus paginas la enorme influencia del mar como canalizador del intercambio multicultural, las ventajas comparativas que han tenido las sociedades abiertas al mismo y las colisiones, aportes e interferencias generadas por el "encuentro" inevitable de civilizaciones.

Si bien todavía no entré en los capítulos finales referidos a las "otras Europas" (América del Norte, nuestra América Latina y la ex URSS), me permito hacer leve una inferencia personal.

Si Braudel viviera, consideraría como un episodio menor, casi como un "no acontecimiento", el pequeñísimo período de superpotencia unipolar de los EEUU 4 (solo 19 años de soledad entre la caída del muro de Berlin y la visible emergencia de potencias "largas y perecederas" como China o "tardías y estables" como Rusia). Una leve brisa en la tormentosa historia de los imperios.

No es un invento actual, ni exclusivo de los últimos siglos, el concepto de "Balance of Power" que dice que ..."En cuanto un Estado parecía demasiado fuerte, ... sus vecinos se colocaban todos en el otro platillo de la balanza para hacer contrapeso y obligarle a adoptar una actitud más prudente y mesurada" 5. No es descabellado considerar al mundo presente como un vecindario extenso, gracias al efecto unificador de las comunicaciones instantáneas.

Los "no acontecimientos" se nos presentan ante nuestras "cortas vidas" como absolutos, veraces y trascendentes, pero en la comprensión histórica de las circunstancias humanas no dejan de ser fugaces y pasajeros, algo así como ..."meras espumas, crestas de olas que animan superficialmente el potente movimiento respiratorio de una masa oceánica, destellos luminosos que atraviesan la Historia, olas que alzan las mareas en su potente movimiento" 6, según las bellísimas metáforas naturalistas de Fernand Braudel.

Libro complejo y muy bien escrito, recomendable para espíritus inquietos e inconformistas, apasionados por la historia, buscadores de certezas, negadores de verdades reveladas.

Como última reflexión, deberíamos preguntarnos si no estamos inmersos en una dinámica de "tiempos cortos", abrumados por la brutalidad informativa, asfixiados por la exuberancia estéril de imágenes y noticias, ahogados en un presente eterno y vacuo.

Lo cual nos lleva a pensar, como es que podremos construir sentido, instaurar, divulgar y compartir conocimiento, conformar ciudadanía o simplemente desarrollar una humilde comprensión del mundo, partiendo de la fragmentación, la dispersión, la confusión y la vulgarización que nos ofrecen, tanto las corporaciones mediáticas como los instrumentos "universales y participativos" como Internet.

Pero eso será para otra "historia".

1 Fernand Braudel (1902-1985) especialista del Mediterráneo, pertenece a la corriente francesa de "Escuela de los Annales" (Annales. Histoire, Sciences Sociales) fundada por sus maestros Lucien Febvre y March Bloch, que revolucionó la historiografía del siglo XX, al considerar gravitante el aporte de las otras ciencias sociales, conformando "una historia total" más compleja y rigurosa que aquella que acentúa el exclusivo aporte tanto de los factores políticos como de sus actores sociales más destacables. Escuela que evolucionó con el aporte de las ideas colectivas y sus mentalidades, el arte, la vida privada, la antropología, etc. y que tiene en la actualidad a medievalistas como Jacques Le Goff, académicos como Pierre Nora y Alain Corbin, entre otros.
2 Braudel, Fernand, Las Civilizaciones Actuales, Editorial Tecnos, 1986, pg. 41

3 Ibidem
4 Hablar de un "no acontecimiento" no es negar su existencia, sino ubicarlo dentro del contexto de la onda larga, donde sus efectos y consecuencias puedan medirse atravesando lo meramente coyuntural. El caso de la historia imperial de los EEUU deberá ser comprendido en una perspectiva más amplia, en todos sus procesos económicos, así como la ganancia y perdida de sus áreas de influencias, las implicancias sociales y diplomáticas, el ascenso y caída de una cierta "visión democrática" del mundo, tomando un período que nace indiscutiblemente en 1945 con el fin de la 2° Guerra Mundial (pero que cuenta con resonancias muy anteriores) y sigue vigente hasta nuestros días. El análisis estructural no niega el evidente dramatismo del contexto al que me refiero (supuestos atentados del 11/09, invasión militar a Irak y Afganistan, violación internacional de derechos humanos, conculcación interna de derechos civiles, colosal déficit presupuestario, crisis hipotecarias, etc.)
5 Braudel, Fernand, Las Civilizaciones Actuales, Editorial Tecnos, 1986, pg. 350
6 Moradiellos Garcia, Enrique, Fernando Braudel (1902-1985) La historia sin sujeto, El Catoblepas, Revista Critica del Presente, Numero 4, junio 2002, pg 1

martes, 26 de agosto de 2008

sobre anónimos y tumbas

Viejo cementerio judío de Praga, República Checa

Falleció un amigo íntimo de mis suegros que conocía y apreciaba. Los acompañé al velorio y entierro, en un cementerio privado de la zona norte de Buenos Aires.

Uno de aquellos que han pululado en los últimos años, como una forma de diferenciación social que intenta permanecer intacta, aún después de la muerte.
El cementerio privado es un gran paisaje, bello, parquizado, lleno de flores con pocos edificios. Las tumbas son pequeñas placas de mármol a ras del césped, visibles a corta distancia, ocultas por la perspectiva.
Todas iguales.
El nombre del difunto, una cruz o estrella grabada en el granito. Años de su nacimiento y su muerte. Sin fotografías, ni relieves, ni diferencias.

Marketing funerario posmoderno.
Desdramatización de la muerte, sitio acogedor para enfrentar lo desagradable, escenario para no sentir dolor, ni pena, ni angustia. Para no sentir.
Teatro de la vacuidad. Sin actores, sin textos, sin guiones, sin drama.
Cementerios sin muertos, sin vivos. Privados de sentimientos.

Ausencias, negación, artificios.
A imagen y semejanza de los grandes centros comerciales (shoppings) los cementerios privados son un no-lugar, sin carácter ni presencia emotiva. Espacios que invocan pertenencia de clase, espacios del anonimato 1, dictadores de la uniformidad, paisajes para impostar el dolor y falsificar la alegría.

No pude de dejar de sentir contraste con mi memoria, cargada de vivencias personales en esos camposantos, donde lo sagrado y lo profano conviven, donde la muerte es un dolor anegado por eternas preguntas, reposo de la vida, recuerdo de nuestra finitud.

Y me veo caminar por el cementerio de La Tablada, elevar la vista a través de cientos, miles de tumbas. Recorrer esos mármoles y observar esas fotografías, algunas recientes, otras vencidas por el sepia. Placas o relieves con textos cargados de emoción, signadas por una vida plena o una ausencia anticipada y trágica. También tumbas sin palabras ni recuerdos, testimonios del desamor o la indiferencia.

Tumbas solitarias anhelantes de pronta compañía. Tumbas a la espera de un familiar que jamás regresará. Tumbas con flores marchitas de compromiso, otras inundadas por la fragancia del amor.

Historias, historias, historias, historias. Pequeñas, grandiosas, oscuras, opacas, luminosas, vacías, sublimes, crueles. Historias de vidas compartidas, de soledades asfixiantes, de ilusiones incumplidas, de fracasos y resurrecciones. Historias que se cruzan y descruzan. Vidas ocultas por el velo traslucido de la muerte.

Muchas claman por un texto que las devuelva a la vida. Anónimas existencias en busca de visibilidad. Vidas inabarcables para una novela, intensas para un poema, mínimas para una frase o ausentes para un silencio.
Vidas largas y plenas, arrebatadas por el imprevisto, inundadas de pasión, de tragedia, de belleza, de odios extremos, de amores sin correspondencia, de fugaces eternidades.

Historias escritas en cementerios notables como el de Praga , donde yace la figura legendaria de Rabbi Judah Loew, el Maharal de Praga, un rabino de siglo XVI (1512-1609), creador de El Golem 2, aquel que inmortalizara Gustav Meyrink en 1915 e inspirara los versos homónimos de Borges. 3

Cementerio que ante la negativa de sus vecinos cristianos de vender terrenos para ampliarlo, los administradores del mismo se vieron obligados a cubrir lápidas con tierra, capa sobre capa, convirtiéndolo en una colina de tumbas y cuerpos, de sueños, pesadillas e historias superpuestas.

Recorrer un cementerio es vagar por el misterio de la vida, enfrentar nuestra limitada condición, admitir el horizonte de nuestro fin. Sumergirse en ese universo funerario es también, enaltecer nuestra enorme capacidad de creación. Explorar el sentido de la existencia compartido con su sinsentido.

Al año de su muerte fui a visitar la tumba de mi padre. Fue un momento único, solitario e íntimo. Mientras caminaba atravesado por la emoción, mi curiosidad y asombro hurgaban entre los textos grabados sobre las monumentos. Perdida entre otras, encontré esta perla.
Un poema de un hijo enamorado a su padre ausente.Tan bello, tan pleno, tan cautivante. Guardado en mi computadora dos años, hoy lo sacó del olvido:

"Mis recuerdos son lazos 
Que nos unen siempre
Ser como vos casi imposible 
Aún en tu ausencia
Me aconsejo de ti
Porque fuiste palabra
Porque eres presencia
"


NOTAS AL PIE
1 «Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. La hipótesis aquí defendida es que la sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos y que contrariamente a la modernidad baudeleriana, no integran los lugares antiguos.»
Augé, Marc, Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad, Editorial Gedisa, 1993

2 Los primeros relatos de El Golem fueron escritos en 1847 . Aquel ser creado de materia inanimada por el rabino Loew, con el fin de defender el gueto de Praga de los ataques antisemitas que lo asolaban. La mitología cuenta que al cobrar vida El Golem, independizado de su creador (anticipo del Frankestein de Mary Shelley) comenzó a cometer crímenes y aterrorizar a la población. El Rabí es conminado a destruirlo a condición de dejar en paz a la comunidad judía. Lo maravilloso de la historia es que para destruir a El Golem, Loew simplemente debía eliminar la primera letra de la palabra grabada en su frente, "Emet" que significa "verdad" por "met" muerte, acabando así con la vida del "ser incompleto" o "amorfo", sinónimos de golem, invirtiendo el proceso con el cual le había concedido la vida.
Una palabra para crear vida, una letra menos para destruirla.La palabra emet en hebreo אמת está compuesta de derecha a izquierda por las letras א (alef, dios), מ (mem-el rey), ת (tav-justo). Un dato curiosos es que son la primera, la del centro/medio y la letra final del alefbet (alfabeto hebreo), que permite construir el acróstico de "Dios el rey justo" como alegoría de Verdad. Verdades dífciles de soportar, decir o sostener, por la ubicación extendida de sus letras en el alfabeto.


3 Borges, Jorge Luis, El Golem, primer verso.Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa

Y todo el Nilo en la palabra Nilo.
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