"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

miércoles, 21 de enero de 2009

la guerra de las palabras


Habitualmente trato de desarrollar ideas o posturas filosófico-políticas con mis propias e humildes palabras.
Pero habiendo encontrado la horma justa de mis zapatos en los certeros y potentes conceptos del gran filósofo argentino Tomas Abraham, no me queda más que linkear su gran nota.

Coincido en un todo con sus palabras, nos une los resabios humanistas de nuestra condición judía, por lo que compartimos misma repulsa y misma aversión a la política militar israelí aplicada cruelmente en la mitad de la vieja y futura tierra palestina, llamada Gaza.

Compartimos también, mismo rechazo por las "buenas conciencias". Esos oscuros exaltadores del odio, propagandistas del eterno conflicto humano, progresistas de salón, miserables ocultos tras bellas, agradables y correctísimas máscaras.



La Guerra de la Palabras
Nota de Tomas Abraham publicada en Perfil 16-01-09

4 comentarios:

víctor vergara dijo...

Magnífico, Miguel.

Iré siguiendo a través de tí a este filósofo, Tomas Abraham.

Esta es la dirección, el pensamiento constructivo. Todo lo demás es retroceder a lo fácil, a las vías de soluciones animales.

Por otra parte, siempre se habla de cifras de muertos y heridos. Pero ¿quiéN evalúa los daños psicológicos. Esos cientos de niños que dejaron de hablar, de dormir, etc....Nadie. Ni nadie se interesará por curarlos.

Un fraternal saludo, Miguel.

DR. FREUD dijo...

Me siento plenamente identificado. Me ha gustado mucho el final. "LA GUERRA COMO FRACASO DE LA POLITICA"

ana. dijo...

Miguel, yo también percibo la guerra como uno de los grandes fracasos de la humanidad. Jamás pude entender el espanto. Y más aún el espanto provocado por quienes tienen en sus manos la facultad de elegir otro camino. Creo que los humanos tenemos que ir encontrando el camino del entendimiento, de conciliar razón y corazón, aún cuando lo que mueve el mundo tenga que ver con cuestiones económicas. No entiendo esa teoría de "hacer la guerra para imponer la paz" ¿Que paz? La que decide el más poderoso? ¿Qué paz es legítima despues de tantos niños muertos? En cuanto a la guerra de las palabras, a mí también me gusta Abraham, y hablando de palabras, ojalá sirvan de algo tus palabras, las de tus amigos, las mías...ojalá lo irracional pudiera revertirse con palabras...es un sueño, seguramente utópico. En este mismo instante, mientras te leo, los leo, escribo, está muriendo un niño producto de nuestro fracaso como humanos. Un abrazo fuerte.

Félix dijo...

No es necesario decirte que agradezco el artículo al que nos diriges y tampoco es necesario decir que cada vez que alguien intenta buscar/acercarse a la verdad también lo hace a lo que una mayoría considera “incorrecto”, no es algo nuevo.
¡Benditos heterodoxos!
Completamente de acuerdo en que no se puede confundir “la nación” con “el dirigente”, con “el partido”, aunque muchos dirigentes hayan intentado, en el pasado o en el presente, esa identificación, no creo que sea necesario poner ejemplos que ya conocemos y que muchos han o hemos tenido que sufrir.
Es grave no conocer la historia, más grave lo es olvidarla, imperdonable intentar cambiarla.
Seguiremos leyendo, con gusto, con interés, a Tomas Abraham.

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