"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

miércoles, 8 de julio de 2009

la patria en su encrucijada

La patria es el hogar de hogares.
A menudo hostil, expulsiva, implacable.

Otras muchas, cálida, acogedora y deliciosa.

La patria es nuestra tierra, pero mucho más es nuestra lengua, aquella que tiene a España en su génesis, su pasado y nuestro presente.
España tan peruana como uruguaya, tan mexicana como trasandina. Tan argentina. Hace tan sólo ciento noventa y tres años algunos solitarios y soñadores desafiaron al Imperio de los Dos Mundos. Al más grande y formidable imperio que jamás humanidad alguna concibió. Pero que una parte de él, a dios y sus gracias, no pudimos ni quisimos derrotar. Su lengua, nuestra madre lengua.

A través de ella, España nos legó lo mejor y lo peor de la españolidad, esa que junto a la italianidad y tanto barco abandonado por los mares se nos metió en los huesos hasta el tuétano.

En sus palabras: tramoya, traición, belleza, coraje, espanto, dulzura, resonancia, remembranza, letanía, ilusión, alegría, melancolía, crueldad, compasión, ilusión.

En esas únicas de eñes absolutas, extrañas a los oídos de un bengalí, australiano, ruso o camerunés: niño, mañana, cizaña, ensueño, risueño, patraña, cañaveral, viñedo, peñasco, ñaña, puño, terruño, engaño, pequeña, guadaña, hazaña... España.

Lengua que nos permitió inventar algunas como tango, canchero, compadrito, guita, fiaca, chanta, boludez, boletear, cafishio, cachufleta, cagazo, caretear, chabón, tano, dolape, cursi, fercho, faso, forrear, timba, luca, quilombo, minón, trolo, trucho, catramina...Argentina.

Lengua española, castellana, peninsular y castiza, de los reinos de León y Castilla, de los Andes, las pampas, el altiplano y las antillas. Sumamente cristiana, cristiana de la única y verdadera religión y tan mora, bereber y morisca, tan judía, conversa y marrana, tan italiana y tan latina.

Patria donde habitan juntos, día a día, unos rufianes llamados Cervantes, Lope de Vega, Calderón, Quevedo, Borges, Neruda, Gabriela Mistral, García Marquez, Perez-Reverte, Cortazar, Asturias, Alfonsina Storni, Machado, Hernandez, Galeano, Fontanarrosa, Benedetti, Alberti, Guillén, Martí, Lorca, Arlt, Sábato.... pardiez!!!

Los que forman nuestro hogar, nuestra verdadera patria.
Patria concebida por solitarios y soñadores hace tan sólo ciento noventa y tres años.
Patria grande, niña y pequeña, amplia y amena, limitada por sus cordilleras, aventurada hacia los cinco oceanos, adormecida sobre sus inmensas pampas, desplegada en su apiñada metrópolis.
Vital, compleja, contradictoria, creativa, arrogante, melancólica, adolescente...
...Argentina.

miguel sznajderman
8 d
e julio de 2009

Pienso en la patria como un sueño colectivo y complejo. Un sueño de personas que comparten sus destinos en un lugar determinado.
Determinado por sus sueños.
Con una bandera para colorear diversidades.
Con un himno para emocionar y aglutinar esperanzas.
Con próceres carnales transmutados en héroes cotidianos.

Una patria que dibuje un horizonte para meditar sobre el pasado, pero también para alcanzar y superar el futuro.
Una patria por construir.
Feliz día, patria.

domingo, 5 de julio de 2009

el virus rabioso


Y de pronto, como una de esas raras catástrofes sorpresa, una formidable epidemia se abalanzó sobre nosotros.
Haciendo honor a una larga tradición nacional, aquella que determina el origen de nuestros males en los malvados otros, y a imagen y semejanza de la crisis hipotecante multinacional, la pandemia mexicano-estadounidense nos atacó imprevista y ladinamente por la espalda.
Tradición no exenta de talento para transformar toda tragedia en un notable modelo de exportación conceptual:
"Aprenda el mundo como desparramar en poco tiempo, un virus indolente y controlable en el cuerpo de miles y miles de extrañados habitantes, desinformados, incrédulos y sorprendidos."
Y como dejar sin vida a muchos, muchos, muchos más que ni tiempo ni salvación alguna tuvieron a su alcance. Impiadosamente.
Es que este virus, a imagen y semejanza de toda guerra, a quién asesinó primero fue a la verdad.

Raras paradojas del ideologismo cerril y hostilizante.
Defensores a ultranza de la concepción paraestatista fracasando con estrépito, en una de sus indiscutibles y monopólicas obligaciones:

La salud pública
.

Traicionando sus tres deberes indelegables; información, prevención y atención. Deberes que los adalides del modelo "empresarial estatizante" no supieron, no pudieron y tal vez - lo que sería mucho más perverso - no quisieron respetar, en aras de la mísera supervivencia política.
Es así como nuestro autóctono populismo, al igual que tantas otras ideologías hermanas o enemigas a lo largo de la historia, siempre en nombre de gloriosos ideales, épicos, cautivantes y bellos ha fracasado una y otra vez en el cuerpo y en el alma de las personas concretas, de huesos y carnes, de dolores y sueños, de humores y amores, vecinas, amigas, queridas, cercanas y reales.
Me pregunto:
Abandonaremos algún día las pulsiones supraideológicas, las mezquindades embrutecedoras, la banalidad del heroísmo, la exaltación del pobrismo, el engaño travestido de corrección y nobleza, la tolerancia reiterada al fracaso, la manipulación de la pobreza, la exasperación descalificadora, la parálisis autovictimizante, la adoración por arcaísmos como "izquierchas y deredas"?

Trocaremos millares de "fueron ellos" por uno sólo de "somos nosotros"?



PD: Porqué la Argentina sufre de manera tan extraordinaria la gripe A?

sábado, 4 de julio de 2009

¿existe la felicidad para la mujer que trabaja?

En esta última de estas tres crónicas que he decidido compartir con ustedes, dejamos al arlt de la alta política, para disfrutar del arlt mundano, aquel que se acerca a las pequeñas incertidumbres, los pequeños sentimientos y las pequeñas razones de las pequeñas personas. Como nosotros.

¿Existe la felicidad para la mujer que trabaja?

Roberto Arlt 1

Es fina y delgada. Las espaldas ligeramente cargadas. Los dedos manchados de tinta. Un gabancito azul con vueltas de cuello de marinero. Abajo un sueter.
Empleada de escritorio. Veinticuatro años. Se ha sentado frente a mí. Habla.
- ¿Que reserva la vida para nosotras las empleadas?
Escucho.
- A la siete y media me levanto. Salgo de la oficina a las doce. En media hora almuerzo. Luego, otra media hora. Es en esa media hora en que puedo leer los diarios. Leo lo que usted escribe, a veces.
- Gracias.
- Salgo de la oficina a las siete y media. A las ocho en punto entro a una academia donde voy a estudiar inglés. A las nueve y media entro a mi casa. Ceno. Estoy cansada. Me acuesto.
- ¿Sábado inglés?
- Sí. Sábado. Por la tarde de 5 a 6 lección de inglés. El resto del tiempo, arreglar la ropa. El domingo por la mañana salgo de casa. No vuelvo hasta la noche. Mi viaje más lejano: hasta el Tigre y La Plata. Este año fuí a pasar los ocho días de vacaciones en un islote del Delta. En el islote estábamos yo y la famila en cuya casa dormía. Creía en la soledad. He leído que la soledad permite ordenar nuestros pensamientos, ahondar en el sentido de la vida. Fueron ocho días de desesperación. Es la última vez en mi vida que voy a una isla solitaria. Ahora estoy ahorrando para los próximos ocho días del año que viene, en el mes de enero. Quiero estar cerca del mar. Pero entre la gente. La soledad es un horror.
- ¿Novio?
- Uno. Lo dejé hace una semana.
- ¿Por qué?
- Él no podía respetar determinadas creencias mías. Comprendí que no nos entenderíamos jamás. Terminé fríamente con él.
-¿Gustos?
-Me gusta con locura la música. Toco discretamente el piano. Pero no tengo dinero para ir a los conciertos. No tengo tiempo para ir a los conciertos. No tengo dinero para comprar hermosos discos.
- ¿Sueldo mensual?
- Ciento treinta pesos. Cada vez que una va a echar mano a la cartera piensa: "En casa hace falta esto, aquello, lo otro". Cine. Me gusta enormemente el cine. Las películas que una tiene interés en ver se dan en las salas donde la entrada cuesta de 2 a 3 pesos. Hay que esperar a que esas películas lleguen a los cines del barrio. Pero cuando llegan a los cines del barrio muchas veces los cines están lejos de casa. Otras veces me encuentro cansada. El deseo de ver una película se borra en el aire. ¡Hay que levantarse temprano!
- ¿Deseos de casarse?
- No. No tengo ningún deseo de casarme. Pero tengo un deseo a veces incongruente. Un hogar, hijos. Una felicidad. ¿A qué felicidad me refiero? No sé. Quisiera haber nacido hombre. ¿Por qué no habré nacido hombre?
- Los hombres de esta ciudad tienen los mismos problemas que las mujeres de esta ciudad. Por reflejo comparten sus desdichas e imposibilidades.
- Quisiera ser hombre para lanzarme a cualquier parte. Si estudio inglés quizás lo haga con esa secreta finalidad. Ser libre. La definición en cierto modo no es exacta, porque soy libre. Sí, soy libre. Puedo llegar a mi casa a la hora que quiero. Ni mi madre ni mis hermanas me preguntaran donde he estado ni lo que he hecho. Soy libre. Soy libre en la definición externa. Pero en mi interior no soy libre. Observo el espetáculo de las mujeres en redor mío. Ninguna da señales de una auténtica felicidad. ¿Existe la felicidad?
- A veces, sí.
- ¿Profunda, completa?
- Sí, profunda y completa.
- ¿Es frecuente?
- No. Escasa.
- ¿Ve? Eso es lo que pienso yo. ¿En dónde se encuentran los motivos que nos impiden ser felices? Supongamos que yo estuviera enamorada. Seriamente enamorada. Me equivocaría en las cuentas. A veces, cuando me abandono a mis propios pensamientos, reacciono y me digo: "¡Te vas a equivocar..., y si hay diferencia en caja tendrás que pagarla de tu bolsillo!". Supóngase que estuviera enamorada. Mi tiempo libre para dedicarlo al hombre que quisiera no pasaria de dos horas. De 9:30 de la noche a las 11. A las 11 me tendría que ir a dormir. Es decir, un amor a tiempo fijo. El problema se resolvería casándose. Nunca llegaría a encontrar un hombre que ganara tres veces más de lo que yo gano. A lo sumo podria casarme con un empleado que gana 250 pesos. ¿Qué vida cumpliria yo junto a un hombre que no tiene capacidad para ganar sino ese sueldo? Conozco a muchos de ellos. Tienen ideas hechas, cuando tienen alguna idea. No saben hablar de nada que sea serio o importante. Jamás podría enamorarme de un hombre semejante. De allí que estudie inglés. Un idioma es una posibilidad de independencia. Una puerta abierta a otro mundo.
- ¿Se está constuyendo un mundo a base de voluntad?
- Sí, eso. Pero por momentos comprendo que toda mi voluntad accionando es falsa. Que la vida es otra. Que una no puede tolerar que los años se le escapen de entre los dedos sin dejarle entre ellos una sensación de gran felicidad.
- ¿Tan intensa es esa felicidad?
- No es exclusivamente mia. Es de muchas empleadas. Es decir, de muchas mujeres que trabajan encarnizadamente, y que un día, como yo, se acercan a usted para preguntarle un poco ingenuamente:
- Dígame: ¿existe la felicidad para la mujer que trabaja?
"Al margen del cable"
Diario El Mundo
23 de agosto de 1937

NOTAS AL PIE
1 Arlt, Roberto, El paisaje en las nubes, Crónicas en El Mundo 1937-1942, Fondo de Cultura Económica, 2009.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones
Valeria dijo...

Este relato es hipnótico. No sé, lo he leído dos veces y tengo la sensación de que le falta algo. O más bien le sobra demasiado. Es como uno de esos mensajes subcutáneos que parece que profundizan mucho y sin embargo su aparente sencillez hace dudar.

Esta mujer no es infeliz porque trabaja. Es infeliz porque piensa. Es infeliz porque da por hecho que no se cumplirán sus expectativas. Idealiza la libertad, pero sabe certeramente que el precio de alcanzarla es la soledad. Incluso se pone trabas; excusas sobre “la felicidad estándar” y cree que si le dedica tiempo a ésta, le restaría eficiencia.

Toca todas las teclas de la queja: falta de tiempo, falta de dinero, cansancio, exceso de trabajo, compañeros insulsos y pobres como ella... Con esa retahíla como mochila de viaje es imposible ser feliz. Y tranquiliza mucho quedarse con la excusa de que el culpable es el trabajo.

No sé, el secreto de la felicidad es siempre teórico. Como esa frase de ¿Sartre? “La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace...” ¿Quién puede hacer eso? ¿Los resignados, los conformistas, los sabios...?

Me ha gustado leer a este articulista, utiliza un discurso suave -un calificativo que detesto y sin embargo con este autor alcanza otra altura- pero esa suavidad no camufla una intención, tal vez incisiva, de denunciar nuestra apatía. Una apatía histórica y endémica. Actuar es difícil. Actuar bien es casi un milagro. Los apáticos (grandes mayorías) no arreglan pero tampoco estropean. Sufren lo que otros malhacen y ¿gozan? esporádicamente lo que otros bienhacen.

5 de julio de 2009 19:14

miércoles, 1 de julio de 2009

buenos aires, paraíso de la tierra


Si la anterior crónica nos impacta, como bien dice nuestro amigo el Dr. Krapp, por su atemporalidad, la siguiente impresiona por su clarividencia. Escrita sólo dos años antes de la gran catástrofe, cuando Europa soñaba con el elixir del apaciguamiento.


Buenos Aires, paraíso de la tierra
Roberto Arlt 1

A ninguno de los ciudadanos que por la mañana despiertan en esta ciudad y miran por el visillo el humor que muestra la cara del cielo, se les ocurre pensar que habitan en uno de los pocos oasis de la tierra. Es decir, del planeta redondo.
No; no se les ocurre.
Es tan natural despertarse sosegadamente, mirar el reloj, entrar al cuarto de baño, salir, tomar el café con leche, lanzarse a la calle y subir a un tranvía, que semejante rutina hace exclamar, a más de uno, estas palabras disconformes:
- ¡Que vida aburrida la de esta ciudad!
Las únicas ruinas que el habitante encuentra al paso son las promovidas por las piquetas de los subalternos del intendente. El intendente, sea dicho entre paréntesis, parece regocijadamente dispuesto a tirar abajo la ciudad. Por momentos le recuerda a uno de esos funcionarios de las novelas de Anatole France, cuya actividad extemporánea pone de patas para arriba las administraciones más cristalizadas en una deliciosa rutina.
Las ruinas producidas por los subalternos del intendente son los únicos espectáculos catastróficos que salen al paso del habitante de esta ciudad.
Luego paz. La paz muslímica. El peligro en los volantes de los colectivos. Luego la paz. La paz de la noria. La paz del villorrio campesino.
El aficionado a las emociones fuertes tiene que entrar al cine. Ver pasar ante sus ojos los informativos. O leerse las revistas. O examinar las fotografías que publican las revistas. Por supuesto, fotografías de las ciudades extranjeras. Europeas. Un anciano que entra con su nietecito a una farmacia a comprar una careta contra los gases. El nietecito que se prueba la careta, el anciano que sonríe al modo de los ancianos de Cimabue. ¡Gracioso y sumamente edificante!
O una señorita piloteando una motocicleta con doble juego de ametralladoras. O la reina Guillermina leyendo su mensaje al Parlamento: "Para salvar la espiritualidad necesitamos armarnos". O una anciana arrojándose desde un avión en paracaídas y recibiendo las felicitaciones de un cónclave de octogenarios. O un párvulo, mejor dicho una cuadrilla de párvulos despanzurrando a una imaginaria brigada de párvulos enemigos. O una ciudad - esto no es imaginación - hecha materialmente trizas en sus estructuras, después del paseo punitivo de una escuadrilla de aviones enemigos. O un buque de carga tumbado sobre su línea de flotación. O multitudes cargadas de colchones, cacerolas, almohadas, cestos, huyendo de las cortinas de la muerte que avanza.
¿Cuantas formas distintas ha revestido la muerte en las ciudades de Europa hoy?
¿Existe un hombre, un hombre que hoy se haya molestado en calcular cuantos hombres, cuantas mujeres, cuantos niños perecen de muerte violenta, hechos añicos por las bombas, por desplomes, por las granadas, o destrozados por los gases, por los fusilamientos, por el hambre, y por las pestes? ¿Existe un hombre que hoy tenga el coraje de decir: " Vivimos en una de las etapas más acabadas de la cultura científica, asistimos criminalmente impasibles, diariamente, al asesinato cruel de millares de seres humanos inocentes de toda culpabilidad, y nos cruzamos de brazos"?
No existe ese hombre, ni existe ese calculista.
Insisto: vivimos en uno de los escasos oasis del planeta.
La muerte se pasea en Europa y en Oriente con una agresividad de la cual no se guarda memoria en ningún momento de la historia. Las que llamamos etapas bárbaras de la vida de la humanidad son episódicas deflagraciones comparadas con esta feroz asiduidad con que Europa y Oriente se preparan para la carnicería, cuyos estallidos presentes revisten una ferocidad terrorífica, no imaginada por ningún novelista.
Hace veinte años combatían los ejércitos. Hoy, con toda naturalidad, se anuncia que una ciudad será barrida de la superficie de la tierra, con todo aquello que contiene, vivo y muerto. Grande y pequeño. Y la ciudad es barrida, y algunas 24 horas más tarde, los noticiarios se exhiben en todos los cinematógrafos del planeta.
Insisto:
Vivimos en uno de los oasis de la Tierra. Quizá en el mismo Paraíso.
Sabemos que despertaremos en el mismo lecho donde nos tendemos a cerrar los ojos. EL HOMBRE DE EUROPA sabe donde se acuesta a dormir, más no sabe donde despertará. Y si despertará. La muerte, las mil formas técnicas de la muerte violenta están suspendidas sobre su cabeza. Cada día, una espada invisible muerde más y más la cutícula de aquel hilo que sostiene la espada sobre su cabeza. Espada que es la granada, la bomba aérea monstruo, la nube de gases, la lluvia de veneno, la atmósfera de las cortinas bacteriológicas.
Cada país de Europa es hoy un vasto presidio donde las multitudes prensadas entre murallas de cemento preparan a tres turnos, bajo la vigilancia de sus carceleros, los mecanismos que en un momento dado echarán a funcionar para desparramar la muerte y la locura.
Europa trabaja a tres turnos en el preparativo de su suicidio. Tres turnos vertiginosos y cada vez más acelerados. Hay prisa por acercarse a los confines de la muerte definitiva.
Aquí en Buenos Aires, despertamos desahogadamente y nuestra única preocupación es correr el visillo para mirar a través de los cristales el humor que muestra la cara del cielo.
¡ Y nos consideramos desdichados!
"Tiempos presentes"
Diario El Mundo
24 de setiembre de 1937

NOTAS AL PIE
1 Arlt, Roberto, El paisaje en las nubes, Crónicas en El Mundo 1937-1942, Fondo de Cultura Económica, 2009

COMENTARIO DESTACADO

Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones
Valeria dijo...

La desdicha de la paz, de los que no tienen una misión, un objetivo, una lucha... que no sea la propia rutina de supervivencia.
La paz como un ideal, que después defrauda con su grisura, con su monotonía, con su liturgia, con su no-sentido. No conocer jamás situaciones límite, que arrancarían gritos de suplica por volver a esa plácida y aburrida repetición.
El mundo animal se mueve muchas veces en ese equilibrio espantoso: Comer o ser comidos.
Los humanos se mueven en otro equilibrio aún más demencial: Destruir o ser destruidos.
La paz significa ahondar dentro de uno mismo, buscarse y buscar al otro, y eso nadie quiere hacerlo.
La convulsión, las guerras, las conquistas, la riqueza... implican siempre acción, la acción vive siempre fuera de uno, y deja una impronta inmortal en el atroz sendero de la historia, una huella que llena de vanidad a sus actores.

3 de julio de 2009 7:08


martes, 30 de junio de 2009

también los periodistas...


He decidido transcribir varias crónicas de este último gran periodista, (llamarlo cronista hace más honor a su estatura) novelista e inventor. Tan verdaderamente incorrecto.

Roberto Arlt.

No hay mejor reseña que aquella que se comparte, y aquí va la primera.

También los periodistas...
Roberto Arlt 1

Cuantas veces con Sadi, nuestro cronista de guerra, a su regreso de las trincheras, conversamos de los caminos de España y del horror de los bombardeos. Él, con la pipa humeando en el cuenco de la mano; yo, con un cigarrillo entre los dedos. Recuerdos comunes, paisajes vistos. Madrid, Granada, Zaragoza, la Casa de Campo, la Alhambra...
Ahora, frente a la máquina de escribir, el blanco del papel se extiende ante mis ojos como una alucinación en una llanura nevada. La llanura de Teruel. Nieve. Frío. Podría estar yo allí. Podría estar Sadi en esta comitiva de automóviles que van cargados de periodistas hacia Teruel. Entrecierro los ojos, dejo de escribir...podríamos estar allí cualesquiera de nosotros...
El automóvil corre por el camino de nieve. Tras del parabrisas ahumado de neblina, barbudos rostros de hombres con gorras orejeras y un palo de tabaco consumiéndose entre los dientes.
El auto corre, levantando a lo largo del camino montículos de tierra alcanforada de nieve. Montañitas violetas recortan el cielo, donde palidece un sol de invierno. Es la 1 de la tarde.
A veces uno de los cuatro hombres del automóvil vuelve la cabeza y mira allá, en un recodo del camino, a otro automóvil que los sigue. Son camaradas. En aquél coche vienen el corresponsal de la United Press, un francés de barbita y un oficial nacionalista.
Tras de las gafas, los del segundo coche se sonríen, pensando en la barbita del francés. Tras de las gafas, los del primer coche se sonríen.
Mucho más atrás aún vienen otros tres coches. Pero sus hombres se han retrasado almorzando.
Míster Sheepshanks, míster Neil, míster Phyby y míster Bradish Johnson conversan de la guerra.
Míster Neil, al volante del automóvil, chupa su cigarro y dice:
-Antes de la guerra éstos eran campos de azafrán.
Un estampido sordo es continuado por un redoble de truenos.
-Es importante - murmura míster Phyby.
-Es -rezonga míster Sheepshanks.
-Grueso calibre - murmura míster Neil.
Los cuatro hombres se miran.
- Resisten aún los republicanos - piensa míster Bradish.
Los cuatro hombres callan. Siempre sucede así: se dicen media docena de palabras sin importancia, y luego callan.
Míster Neil señala el arroyo de Celia, cuyas aguas pasan enturbiadas de sangre.
- Aquí se pescaban buenas truchas, dice.
Los cuatro hombres sonríen. Piensan en la satisfacción de pescar a la sombra de un recodo de la montaña en las vacaciones de verano.
Míster Sheepshanks rezonga:
- Si nos vieran los compañeros...
Súbitamente cada hombre piensa en la redacción de su diario. A esa hora las máquinas están inmóviles. Los hombres de la limpieza fregan el piso. Pero cada uno elige su vida, y la de periodista no es la peor.
Una ambulancia pasa rápidamente. Después otra. Después otra. Algunas gotas de sangre quedan en la nieve.
Míster Phyby escupe a un costado. No termina de acostumbrarse a la sangre. Míster Neil, ceñudo, mira siempre adelante. Sus compañeros lo miran a él. Es el hombre más experto del grupo. El que conoce mayor cantidad de horrores. Es tan frío como la misma nieve y más aventurero que Lawrence. Ha estado en Palestina, en Etiopía, en Bilbao, en el infierno. Habla en italiano, en francés, en inglés, en árabe, en castellano. El mariscal Badoglio lo ha condecorado.
Tiene siete experiencias y el cuerpo labrado de cicatrices. Habla poco y tiene el orgullo del periodista moderno: estar junto al fuego donde los hombres fríen la catástrofe.
Los camaradas que lo acompañan también saben esto y también desean imitarlo. O superarlo. El gran periodismo es una especie de pugilato.
Los cuatro " místeres" fuman. De pronto míster Phyby arroja su cigarro y anuncia gravemente:
- No fumaré más. Es dañoso para la salud.
En el horizonte los truenos retumban más cercanos. La nieve refleja un sol de azufre. Pálido y remoto.
- Convengo con Usted que el tabaco es dañoso para la salud - afirma míster Bradish -. Cuando yo dejo de fumar aumento en tres meses siete kilos...
Míster Neil sonríe irónicamente y no aparta la mirada del camino nevado que corre a lo largo de pequeñas montañas violetas. Y en un recodo aparece nuevamente otro convoy de ambulancias. La nieve se tiñe de escarlata. Los hombres del automóvil vuelven la cabeza. Míster Neil murmura:
- ¿Será cierto que han entrado en Teruel?.
- No lo hubieran anunciado - afirma míster Sheepshanks...
- El cañoneo es demasiado intenso para pertenecer a una resistencia en retirada.
En medio de la llanura de nieve yace un tanque desfondado, y el rostro de míster Neil está cada vez más grave. Vuelve la cabeza. A cinco metros de distancia avanza el automóvil donde viene un compañero de la United Press, otro de un diario francés y un oficial nacionalista. Y simultáneamente, los cuatro hombres piensan que el camarada de la United Press no debe venir muy divertido con el francés de barbita, que es corresponsal de la Acción Francesa. El cañoneo es más próximo y duro. Neil cavila. El suelo está marcado de rayaduras de proyectiles.
Neil va a decir algo... Un volcán se abre ante sus ojos y el estampido le vuela los tímpanos fuera de la cabeza. El coche gira sobre sí mismo y se tumba a un costado. En su interior hay cuatro hombres despanzurrados. desangrándose.
Son cuatro periodistas que iban en busca de noticias, que nosotros leemos plácidamente cuando viajamos en el tranvía o arrimados al mantel, en la mesa, durante la hora del almuerzo.

"Al margen del cable"
Diario El Mundo
4 de enero de 1938

NOTAS AL PIE
1 Arlt, Roberto, El paisaje en las nubes, Crónicas en El Mundo 1937-1942, Fondo de Cultura Económica, 2009.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones

Dr.Krapp dijo...

Aparte de su indudable calidad es tremanda su intemporalidad. Podría tratarse de uan crónica de ahora mismo en las calles de Bagdad o Afganistán.

1 de julio de 2009 5:11

sábado, 30 de mayo de 2009

contrareseña de un libro que no he leído

Acabo de terminar de leer el excelente ensayo histórico de la investigadora y periodista científica Heather Pringle sobre la siniestra y poco conocida Ahnenerbe: El Plan Maestro Arqueología fantástica al servicio del regimen nazi. En un próximo post ofreceré mis impresiones e ideas al respecto. 1

Sin embargo, esta vez he decidido reseñar un libro que no he leído. Uds. dirán que he enloquecido, que los festejos y agradecimientos por haber atravesado la barrera de los 50 me han trastornado. Es posible, aunque éste no sea el caso.

Como puedo hablar, comentar y recomendar algo que no he leído? Dicho en palabras un poco más íntimas, como expresar emociones no vividas, sensaciones no experimentadas o placeres desconocidos. Pues eso es lo que haré, anticiparme deliberadamente, mostrar la escena ocultada por el telón, el carro antes que el caballo, el deseo antes que su orgasmo.

Deseo referirme pues, a la extraña pulsión que desatamos al elegir un libro. Aquellos que no nos han sido recomendados por nadie, que no hemos conocido previamente en suplemento literario alguno o que simplemente ignorabamos de su existencia.

En un escaparete luminoso, perdido en mal clasificados estantes u oculto entre montañas, marañas y telarañas de libros vecinos, amigables y extraños.

El pasado martes, mientras recorría una conocida librería de Belgrano, lo ví. En el borde de una batea, tal vez esperándo un atento o molesto comprador, imaginando un éxito fulgurante o temiendo ser lanzado a un rincón polvoriento de librería de saldos. (sucias, ópacas, oscuras y extrañas, tan opuestas y atractivas)

El libro que voy a reseñar y sin embargo no he leído, se intitula El paisaje en las nubes Crónicas en El Mundo 1937-1942 de un tal Roberto Arlt.

Compendio de todas las crónicas periodisticas, para ser más exactos 236, escritas por el gran Roberto en clave intrepretativa, publicadas en dos columnas del porteñísimo períodico El Mundo entre 1937 y 1942. "Tiempos Presentes" y "Al margen del cable".2

Qué me atrajo, qué me sedujo, qué me impulso a tenerlo entre mis manos, a desearlo, sin saber nada de él, sin comentario, ni recomendación, ni aliento amigable a leerlo?

Amor a primera vista. Irracional e incomprensible como todos los amores. Sentí que me encontraba ante un gran banquete, esos que la vida nos ofrece a diario y que sin embargo, envueltos en nuestra cotidiana batalla optamos por desperdiciar.

Me atrajo la sensualidad de su portada, un aguafuerte de arlt enfundado en un mapa de europa, el blanco de fondo, anticipo de sus silencios, la extensión de sus más de 750 páginas, (aquellas que me permitirán sumergirme, naufragar y sobrevivir un largo rato) su gordura y espesor, las delicadas reseñas de contraportada de su curadora Rose Corral y su prologuista el historiador Ricardo Piglia.

Estoy atrapado por lo breve de sus relatos, (sólo tres o cuatro páginas) la época en que fueron escritos, (el ascenso de Eisenhower y Hitler, el inicio de la segunda etapa de la gran guerra) la rara mezcla de crónicas urbanas, historias mínimas y no tanto, mixtura de escenas reales y dialogos imaginarios, cables informativos transformados en cuentos relatados, semblanzas de protagonistas históricos en tiempo real, bitácoras de viajes por esa Europa que se iba encallando en la tragedia y la oscuridad, la periferica mirada rioplatense y arltiana.

Textos sobre textos, textos trás de textos, textos entre textos, textos frente a textos, textos sin textos. Relatos, historias, viajes, crónicas, semblanzas, trazos, pinceladas, bosquejos, épocas, situaciones, imagenes. Pura literatura.

Existen misterios confundidos con certezas, raros anhelos disfrazados de complicadas explicaciones, íntimos deseos bañados por audaces justificaciones y mágicas ensoñaciones que se resisten a ser clasificadas cuando por alguna extraña razón hemos elegido tal cosa y no otra. Cuando decidimos girar imprevistamente nuestro destino previamente determinado, cuando la vida se nos abre de sopetón. Como las páginas de un libro que aún no hemos leído.

Invito a mis amigos a acompañarme con alguna experiencia digna de ser compartida y relatada.

Que te motivó a elegir tal libro, disco o película que nadie te recomendó?
Fue su portada, sus letras, algún párrafo interior leído al azar, el título, su contratapa?
Fue la casualidad o ya lo estabas buscando?
Donde lo encontraste, que te atrajo, que esperabas encontrar?

Cumplió o incumplió con tus expectativas?


Ahora los dejo, Arlt me espera. Próximamente volveré con una reseña hecha y derecha. Uyy, perdón se me cruzó un Cabo Trafalgar de don Perez Reverte.
Arlt seguirá vivo a mi lado unos días más.



NOTAS AL PIE
1 Tengo pendientes mis comentarios de libros que he leído antes del Plan Maestro, Arqueología fantástica al servicio del regimen nazi de Heather Pringle. Son Legado de Cenizas, La historia de la CIA de Tim Weiner e Historia de la Palestina Moderna, Una tierra dos pueblos de Illan Pappe.
2 Arlt, Roberto, El paisaje en las nubes, Crónicas en El Mundo 1937-1942, Fondo de Cultura Económica, 2009.

martes, 12 de mayo de 2009

un 12 de mayo de 1959


Dicen las malas lenguas que al cumplir 50 años, estaríamos entrando en la mitad de la vida. Todos sabemos que esta es otra de las tantas mentiras piadosas que desde la cuna intentan en vano inculcarnos. Es una flagrante utopía llegar vivos a los 100 años, y aún en condiciones medianamente aceptables, dificilmente aceptaríamos el desafío sin elevar nuestra voz de protesta por lo injusto e indeseable del caso. Es cierto que nuestras madres, y la mía particularmente nos auguraron unos pletóricos 120, pero prefiero dejar esos vaticinios en el arcón de los deseos inconfesables.

Sin embargo, y a pesar de lo absurdo, no podemos dejar de sentir esa ancestral fascinación por los números. Y si son redondos, enteros y terminan en cero, más aún. Obviamente no es lo mismo cumplir 19, 29 o 49 que 20, 30 o 50.

Según el gran historiador francés Fernand Braudel la historia puede ser muy bien graficada como grandes olas que con sus flujos y reflujos van delimitando los llamados tiempos largos que nos permiten apreciar la gran extensión espacio-temporal de las civilizaciones. Y esas grandes olas tienen patrones numéricos: los siglos. Ellos son los grandes metrónomos de la humanidad que nos permiten visualizar las grandes transformaciones, los inmensos escenarios, las rupturas y continuidades de tal o cual cultura, la prevalencia de lo estructural por sobre lo coyuntural y la notable influencia de la geografía en los procesos históricos.

Ocurre que a imagen y semejanza de Braudel, las décadas son para el hombre, lo que los siglos para la humanidad. Y es que los siglos como las décadas nos remiten a ciclos largos y los ciclos naturalmente imponen sus pausas.
Y las pausas son como esos recodos del camino que nos invitan a reflexionar, remansos para volver por un instante la vista atrás, pero también para otear la lontananza del futuro, siempre tan enigmático y cautivante. Por eso, celebramos cada década de nuestras vidas, porque a pesar de su ostensible arbitrariedad matemática sentimos inconscientemente que hemos cumplido un ciclo, que renovaremos en el próximo, aquel al que nos enfrentaremos sin solución de continuidad.

Cumplir 50 años, para algunos es síntoma de que lo mejor si fue pasado mejor aún. Son los que añoran el retorno a aquellos perdidos años de la juventud. Algunos se abandonan melancólicos en un limbo de añoranzas y lamentos. Pero otros deciden rejuvenecerse a cualquier precio. No confundir, por favor, con los maravillosos cambios de la modernidad. Todos hoy sómos aparente y realmente muchísimos más jóvenes y vitales que nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos a la misma edad.

Me refiero en cambio, a esos que encarnan la absurda pasión por frenar el tiempo y su ausencia, como diría el querido catalán, esos personajes rídiculos y tiernos, que acompañan nuestras vidas, los "pendeviejos".
Y uno los ve por ahí esforzandose día a día, compitiendo con sus hijos, haciendose cuanta cirugía y tratamiento capilar se ofrezca, planchando molestas y reiterativas arrugas, exponiendose a agotadoras maratones metagimnasticas y luchando denodada aunque inútilmente contra los tenaces molinos del tiempo.

Y así silenciosamente vuelve a mis 50, la vigente pregunta del millón: Volver a la juventud: para que? Si tuviera que optar entre mis pasados años dorados y mis futuros oxidados, entre el retorno a lo idealizado pero nunca vivido, opto por el lanzamiento de la flecha de mi destino hacia el blanco misterioso y fascinante del porvenir.

La pausa que define este ciclo, mi primer quincuagésimo, inunda mi ánimo de agradecimientos. Algunos son de perogrullo, que como bien sabemos, son los más comunes pero verdaderos, los más notorios y sin embargo más valiosos. Compartir bellos sueños, amargas decepciones, profundas alegrías, ásperos desafíos, duras batallas, infinitos placeres y largos dolores de parto con la mujer que amo, no es poca cosa a casi dos décadas de convivencia. Gozar, admirar y convivir con cada instante del crecimiento de mis hijos resulta ser otra mágica y maravillosa bendición. Tener, mantener, conquistar, padecer y disfrutar de mis viejos/nuevos amigos, es otra de las recompensas que la vida me ofreció. Sé que para ellos no es tan reciproco, pero así es la vida, un camino de ida.

Aprendí directa e indirectamente, gracias a un gran amigo, que debía salir de la infantil posición que, inducida por amargas vivencias y mi obsesiva idische mame ocupé durante largos años.
Dejar ese lugar cómodo y quejoso de sentirse una víctima del destino, aquella que dice "porque a mi?, que hice yo para merecer esto?". No fue tarea fácil. Abandonar esa cosmovisión, paradojicamente tan egocéntrica, fue uno de los más extraordinarios saltos que dí en la vida. He decidido agradecer sin lamentaciones por todos los dolores, tropiezos, caídas, angustias, malestares y desgracias pasadas.

Circunstancias que me han hecho comprender que todos los manipuladores, estafadores y/o perversos personajes que tuve la suerte de sufrir y padecer fueron puestos delante mío con el imperativo existencial de ser mis maestros. Maestros pese a ellos mismos, maestros que me enseñaron a resignficar mi vida, a rejerarquizar mis valores, a disolver la pulsión dominante de mi ego, a serenar mis pasiones más violentas, a justpreciar la diversidad, la diferencia y la alteridad, a comprender antes que a juzgar. En fin, ayudarme a volver a ser buena persona.

Sigo a los cincuenta sumergido en los cautivantes interrogantes de la divinidad. Dios es una fuente inagotable de preguntas y enigmas más que de respuestas y certezas. Mi cabeza dice que no, mi corazón siente que si, lo que me lleva a fluir en la ambigüedad de un agnosticismo débil, más recostado en los márgenes de la sensibilidad que de la razón.

Que significa para mi cumplir medio siglo?. Pues, que lo mejor aún no llego, que no todo tiempo pasado fue mejor, que mi época sigue siendo ésta, que mantengo vigente el asombro, que gracias a dios, no resisto un archivo, que rechazo los viejos conceptos de izquierchas y deredas, que las mareas suben y luego indefectiblemente bajan, que no debemos confundir valor con precio, que los sueños no son los mismos, pero siguen excitando mi imaginación, que hay mucho nuevo bajo el sol que aún no fue descubierto, que las ansias de aprender no están intactas, sino más fuertes que antes, que las opiniones del otro no deben ser toleradas, sino apreciadas y disfrutadas, que la vida no ha sido dada para agraviarla vegetando, sino para honrarla y merecerla.

Que tengo una misión, trascender mis limitaciones, iluminar los ánimos más oscuros, difuminar el éter con vapores más amorosos y volver a cumplir otra década en los próximos diez años.

miguel sznajderman en buenos aires autónoma, cincuenta años después de un cercano doce de mayo a las doce y treinta horas del año mil novecientos cincuenta y nueve de la era del señor

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Un gracias profundisimo para mis nuevos y maravillosos amigos !!!
Amigos para abrazar desde el alma.
Victor Vergara (gato) dijo...

FELICIDADES, amigo Miguel y hombre cuerdo.
Te deseo otros 50, ó 40, ó los que "LA FUENTE" crea conveniente...., igual de productivos (espiritualmente hablándo) en compañía de tus seres queridos.
Volveré con más tiempo para hacer un pequeño comentario acerca del medio siglo. Medio siglo!!!..., suena un poco feo ¿verdad?, je. Sin embargo no son nada. Pasan en un abrir y cerrar de ojos. Y sin embargo ahí quedan, repletos y rebosantes de miles de momentos.
UN FUERTE ABRAZO.
(por mi falta de tiempo, aún tengo que repasar tus últimas dos entradas)

12 de mayo de 2009 18:36Suprimir

ana. dijo...

En un recodo en el camino de los siglos, Miguel, en este remanso de tus reflexiones, celebro la vida con vos, este 12 de mayo, 50 años después, y celebro también la capacidad de asombro intacta y los sueños por cumplir.
Un abrazo

12 de mayo de 2009 21:55Suprimir

Manuel Madrid Delgado dijo...

Feliz cumpleaños Miguel. Me parecen interesantes estas reflexiones sobre como pasa el tiempo por cada uno de nosotros, o como cada uno de nosotros pasamos por el tiempo. En realidad somos tiempo que pasa y los 50 tienen como un halo mítico, porque parece que al llegar a ellos hemos doblado una esquina de la vida, como si hasta llegar a los 50 hubiéramos estado subiendo y luego, desde ahí, comience la bajada, el reflujo de nuestra marea vital. Yo, sin embargo, no creo que los 50 sea el puente de edad crucial que cruza el ser humano. Un buen e inteligente amigo mío me dijo una vez que el cumpleaños más trascendental de una persona es el de los 30 años, y creo que llevaba razón. Porque a los 30 años es cuando se abandona la juventud (por delante, pues, ya sólo queda la madurez: la vejez es una madurez superlativa), se consolidan los proyectos vitales, se estabiliza la vida, llegan los hijos... Es a los 30 cuando se rompe con todo lo anterior y se abre una perspectiva nueva. Los 50 pueden ser un buen momento para reflexionar (¿inaugura en los 50 la vida una madurez reflexiva, un ir viendo lo hecho, un juicio sobre nosotros mismos?), pero en realidad no creo que supongan una quiebra ni una ruptura. A esas alturas de la vida, como tú mismo dejas claro, las cosas ya se tienen claras: a partir de los 30 se deshacen los sueños de la juventud (...la revolución, la rebelión, la utopía...) y los 50 son sólo la constatación de que el escepticismo inaugurado treinta años antes tenía razón.
Bueno, dejo ya el rollo y disfruta de estos días en compañía de los tuyos.
Un abrazo muy grande de tu amigo español.

13 de mayo de 2009 4:08

Dr.Krapp dijo...

Me siento partícipe de cada uno de tus palabras tanto en lo principal como en lo aparentemente accesorio (gracias por acordarte del maestro Braudel). Cumplí 50 el 1 de septiembre pasado y sé de lo que hablas. Muchas felicidades y permítame que te deje aquí mi entrada de aquel día en mi blog del Círculo. Espero que te guste.
http://suicidasperezosos.blogspot.com/2008/09/50-sirenas-en-busca-de-ulises.html
¡¡¡Felicidades!!

13 de mayo de 2009 7:26
Félix dijo...

Estimado Miguel:
Hacía varios días que no abría el blog, cuestiones de trabajo, cuando el viernes, casi sin querer, encontré un articulo nuevo. Por un momento pensé que era una entrada precipitada… una concesión a la galería…pero no…era un cumpleaños… con todo lo que lleva el asunto.
“Hablar de los cincuenta” bien pensado, no es un mal tema de conversación, aunque invariablemente nos puede entrar la risa, tendríamos que recordar qué ocurrió cuando llegaron “los cuarenta” o “los treinta” o “los veinte”.
Seguía leyendo y casi temía que apareciese, de un momento a otro, una ilustración de Doré y a un Jazzmen dirigiéndose, achacoso, taciturno, lentamente hacia el Estigia, con sus monedas en la mano, en busca de Caronte. No me negarás que conociendo tus preferencias literarias, sería lo más apropiado, pero tranquilo, ojalá podamos leer algo parecido cuando lleguen, si llegan, “los sesenta”.
Hace tres años pasé por idéntica situación y en aquel momento sólo tuve un pensamiento: “¡Qué lástima no haber sabido a los veinte lo que sé, lo que dudo, hoy!”.
Y cómo hacer un comentario sin que suene a “topicazo”, a ese: “¡Eh, viejo… pero si estás hecho un chaval!”, realmente me pones en un apuro, porque estoy seguro que, de alguna manera, has hecho un balance y quiénes somos los demás para interferir en tan personal pensamiento. ¿Cómo podemos hablar de la vida callada, de forma honesta, sin conocerla?
Prefiero pasarme y robarte un poco de tiempo con esta carta, compartir un rato de charla intrascendente, seguir pensando que tan sólo somos vino en la bodega, el tiempo nos puede estropear, pero debemos intentar, por todos los medios, llegar a adquirir la mejor de las soleras.
He celebrado tu cumpleaños volviendo a leer “Nathan el sabio” de Gotthold Ephraim Lessing. Un judío, un templario y Saladino, de lo más apropiado.
Lo ves…, era tu cumpleaños, y terminamos hablando de un libro, de libros ¿acaso no son “la medicina del alma”?

Felixidades.
Lamentablemente “el regalo” en es este mundillo virtual suele ser bastante peregrino, espero que te arranque alguna sonrisa. http://www.youtube.com/watch?v=jquWO-0VkII

20 de mayo de 2009 14:49

lisebe dijo...

Internet explorer no me deja entrar en la página mi querido amigo así que ahora que me deja permíteme que te deje mis FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!!
por tu cumple, antes de que se me cierre.

Besitos estimado amigo

22 de mayo de 2009 12:50

lunes, 27 de abril de 2009

la madre de todos los dolores

On the Threshold of Eternity, Vincent Van Gogh, 1890.

Los medios la definen como el mal de la época. Se hacen congresos, simposios y conferencias a lo ancho y lo largo del mundo, para identificar sus causalidades y proponer soluciones.

Psicoanalíticas, psiquiatricas, religiosas o alternativas.
Se investiga sus complejidades clínicas, sus asociaciones con otras disfunciones, sus componentes universales o localistas, sus variadas patologías. Se dan recetas de manual para prevenirla o se asume su inexorable "modernidad". Se estudia su temporalidad o su cronicidad. Su gravedad según componente etario, económico o social.

Si es el mal de la modernidad, sus causas son socio-culturales y la cura está ligada a resolver cuestiones ambientales, laborales o sociológicas. Si es un trastorno psicológico, lograr el equilibrio psicosomático es la respuesta. Si las razones son de orden químico-metabolicas la única alternativa son los avanzados psicotrópicos. Si es un desequilibrio metafísico, entonces las religiones tienen las respuestas.

Así es como la depresión avanza, domina, invade, asusta, anega.
Por momentos la develamos, mayormente la ocultamos. Es una vergüenza, un oprobio, un malestar insoportable. La lepra del siglo XXI. Disfuncional para toda sociedad productivista y de consumo. Atendamos a los que se bajan del tren, sin detenerlo.
Todas hablan del síntoma, sus trastornos y sus curas. Algunos incluso van más allá y prometen sanaciones varias o alivios circunstanciales.

Sin embargo, poco hablamos de su fantastica capacidad de interpelación del alma humana. Poco nos interesa su componente ontológico-existencial. Apreciamos más su dualismo causa-efecto o síntoma-cura, que su valor como inapreciable herramienta para comprender las paradojas de nuestra humana condición.

La depresión analizada y tratada sólo como una enfermedad anula, uno de sus componentes más fascinantes que es ser una excepcional oportunidad para enfrentar los múltiples y equívocos sentidos de nuestra existencia. El paraqué, el porqué, los como y los conquién de nuestro cotidiano deambular por los caminos de la vida.
Desde ya no trato de relativizar sus intensos dolores, su malestar extremo ni sus más dramáticas consecuencias como la internación o el suicidio.

No hablo por boca de ganso, la he sufrido. He padecido ese dolor único, irrepetible, asfixiante, agobiante y paralizante. La vida se desestructura, el mundo de alrededor pierde sentido, las fuerzas se debilitan, la vida se apaga, el pecho se transforma en un hueco de angustia y desazón. Es la muerte presente y anticipada. Es como una desgaradura atemporal donde todo lo doloroso del pasado y lo temido del futuro se fundieran en un instante.
Desde ya que no critico ni en lo más mínimo las elecciones personales que cada uno pudo o puede adoptar para superar esos trances tan dramáticos.

Lo que me interesa testimoniar es el valor enorme de atravesarla, la maravillosa oportunidad que se nos presenta a quienes padecimos sus efectos y consecuencias.
De ellas rescato el invalorable resurgir de la vitalidad, el gratificante renacer de los afectos, el inconmensurable anhelo por el devenir.
La depresión interpela nuestra propia vida, su esencialidad, su significancia, la errada jerarquización de valores, la matriz eqúivoca del sentido ajeno.

Una vez atravesado el Sinaí, no estoy tan convencido de asociar depresión con el mal; si es evitable o prevenible da lo mismo. Padecerla o simplemente vivirla fue un invalorable don, una experiencia dolorosa, una prueba del destino, más que un insolente castigo divino.
Agradezco haber recorrido sus enigmaticos recorridos, bendigo la oportunidad de resignificar mi existencia, de revalorizar mis afectos y emociones, de reapreciar lo injustamente menospreciado, de disolver estructuras estagnadas que jamás hubieran podido subvertirse de no haberse "deprimido".

Salir de la condición de víctima para pasar a ser protagonista de las disyuntivas que la existencia nos presenta. Dejar la periferia, pero sin ubicarse en el centro nos permite recentrar nuestro lugar en el mundo. O nuestra misión.
Disolver la egolatría, apreciando la alteridad, rejerarquizando valores y prioridades relegados al arcón de nuestros sueños perdidos.
No decir "porque a mi me pasó esto", sino "dar gracias a esto que me pasó".

Agradecer a las personas que te han hecho daño suena ingenuo y hasta reaccionario. Si embargo son "maestros" que la vida te ofrenda para aprender, comprehender, interpretar, valorar y elegir mejor. Descubrir su importancia es una de las consecuencias de tan traumático aprendizaje.
Muchos atraviesan la depresión sin haber aprendido nada de ella, se entregan al alivio momentaneo y optan por seguir sus vidas como si nada hubiera ocurrido. Aunque no lo sepan han vuelto a elegir, optando por retornar a sus vidas pasadas, equívocas, vacías, ausentes de sentido, asfixiantes de egocentrismo.

Salir aprendiendo de la depresión es disfrutar un elixir tonificante, que nos sirve para realizar mejores acciones, valorar más a amigos y afectos, resolver más serenamente las encrucijadas de la existencia, comprender mejor el dolor ajeno, aún el de los más ajenos a la propia vida.
No hay pastilla, ni terapia, ni praxis médica o sicológica que resuelva el sentido de la existencia.
Este es personalísimo, íntimo, profundo y muchas veces enigmático.

Dar testimonio del enorme valor y la grandisoa oportunidad de atravesar el árido desierto de soledad, angustia, desolación, desesperación y abandono que implica la depresión es ayudar a otros que la padecen a desplegar su esperanza y fortalecer su estima.

A dar fe que hay otra vida despues del fin de la propia.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Dr.Krapp dijo...

Una vez más estoy de acuerdo con tus apreciaciones.
En resumen: dichosas segundas oportunidades y la capacidad de salir al sol después de nuestras proverbiales tinieblas.

28 de abril de 2009 7:23


domingo, 26 de abril de 2009

de Cádiz a los Andes

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". 1

Podría ser leída como una novela de aventuras, de capa y espada. Valor, temple, orgullo, honor militar, amores, intrigas y acción.
Homenaje implicto al gran Arturo Perez Reverte.
O quizás como una pequeña gran novela histórica, lo más fiel posible a la verdad documental. O tal vez como un fragmento histórico inédito y desconocido a ambos lados de ese océano tan hispano americano, mal bautizado como atlántico.

O posiblemente como todas ellas a la vez. Sorprendente, amena, sugerente, bellísima. Contundente a la hora de definir el perfil del hombre.
Y ese hombre no es nada más ni nadie menos que el gran José de San Martín. El libertador del sur americano, el cruel combatiente, el admirador de las ideas francesas del 89, el masón conspirador.

La logia de Cadiz, puede resultar tan atractivo para sudamericanos que conocen desde la cuna su imagen de procer estagnado en bronce, como para españoles que ignoran su envergadura épica, su compromiso con la libertad y sus injustos avatares políticos.

Nacido en la actual provincia argentina de Corrientes, tuvo su bautismo de fuego en la mismisima España, luchando por un rey reaccionario y detestable como Fernando VII contra el invasor, sus admiradas fuerzas napoleónicas. Y participó de la primera derrota de las tropas gabachas en Europa, la mítica batalla de Bailén.

Paradojas del destino, el mismo luchador por España, continuó su apasionante derrotero, con ideas francesas libertarias, creando el primer ejercito profesional sudamericano en las primeras décadas del XIX y venciendo a la madre patria en notables batallas por los llanos argentinos, las montañas y los valles chilenos y los mares peruanos. Cruzando enfermo con su novel ejército la imponencia de los Andes.

Peleó en ambos bandos, inequívocamente por los mismos valores.

El mismo que sería traicionado por la incipiente e influyente oligarquía porteña, envidiado y despreciado por sus poderosos compatriotas y que terminaría su vida exiliado en patria francesa, aquella de sus juveniles ideales, compartiendo sus ancianos días finales en compañia de su única hija.

Un previsible final tan argentino como español, hijo natural de un destino hermanado, que vemos aplicados simbolicamente en un Capitán Alatriste como efectivamente en el capitán/general libertador de America.

Sintomas de una enfermedad común que les reservamos tanto a los héroes como a nuestros actores sociales más valiosos: el desprecio, el exilio, la humillación, la descalificación, el desagradecimiento. Paradojas del destino, su cuerpo yace en una nave secundaria de la Catedral porteña, lejos de los peregrinos de la nave principal por su condición masónica. En la fachada una llama eterna que lo rememora, viene iluminando tenuemente los acontecimientos políticos más destacados y contradictorios de la crucial Plaza de Mayo.

"Para ser un estadista hay que saber soportar la difamación, o desmerecerla - dijo el general -. Puedo soportar una y mil cargas de caballería, pero no puedo aguantar la calumnia", 2 dirá un anciano desconsolado a un tal Honore de Balzac en su casa de las afueras de Grand Bourg en una amarga sobremesa de su exilio francés.

Jorge Fernández Díaz, nos llevará de la mano por un San Martín vital y desconocido, furioso e implacable guerrero, auténtico revolucionario, sensual amante, intrigante y frontal a un mismo tenor.

Desde las oscuras iniciaciones masónicas de su logia en Cadiz, podemos disfrutar de un San Martín muy lejos del bronce, un san martín de putas por España, conspirando en Londres, disciplinando paupérrimos soldados, amando y abandonando, combatiendo ferozamente en las barrancas de un convento o desayunando amablemente el día después de la cruel batalla con el capitán español vencido.

Un libro para disfrutar en una o dos tardes lluviosas, en los cielos plomizos de Buenos Aires, Santiago, Lima, Segovia, Madrid, Barcelona o Cádiz, imaginando héroes audaces y olvidados, disfrutando de intrigas, batallas, infamias, soledades, amores vacuos, traiciones e ideales derrotados.


Un libro tan corto y cautivante que merece muchas más tardes lluviosas para ser releído.




NOTAS AL PIE
1 pg. 11, Pérez Reverte, Arturo y Carlota, El Capitán Alatriste, Aguilar Alfaguara, 1996.
2. Fpg. 231, Fernández Díaz, Jorge, La logia de Cádiz, Grupo Editorial Planeta, 2008. Investigación histórica: Daniel Gonzaléz.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Félix dijo...

Sé que andan mal las cosas por el momento, que los mexicanos intentan acabar con los argentinos enviándoles “gripe porcina”, que los argentinos mandan para España “dengue autóctono”, que los españoles enviamos la última receta para solucionar la crisis económica, que mas que curar puede llegar a matar de risa. Y ante tanta tribulación aparece el último artículo de jazzmen, perdón, los dos últimos.
Ignoramos la envergadura épica de tantos personajes que San Martín no podría ser diferente y eso que nuestros decimonónicos héroes fueron determinantes en lo que hoy tenemos.
Estaba, hace muchísimos años, estudiando el siglo XIX -la perdida de las colonias- y mi padre, que jamás me dio un consejo, me dijo que posiblemente habría que verlo todo de una forma diferente y me dio un libro “La Guerra de las Comunidades” de Juan José Guaresti (hijo) donde comprendí que la formación de las nacionalidades americanas, de los federalismos, no fue exclusivamente fruto de unos levantamientos, que existía una tradición desde el siglo XVI de enfrentamiento contra el poder real, que esa primera “revolución burguesa” no se desarrollaría en España, pero sí en América.
Pero de todas formas, dónde vamos a llegar, ahora hablando de “masones”, pero… Jazzmen, si vas dar la razón a nuestro viejo dictador, todo esto es un auténtico “contubernio judeo-masónico”.
Queda aplazada cualquier discusión sobre Reverte, siempre me he declarado un auténtico “avinaretista”.

1 de mayo de 2009 2:42

sábado, 28 de marzo de 2009

a favor de un estado binacional en palestina-israel


"Testimonio que necesito dar para intentar derramar algo de luz, antes de que la barbarie termine por imponer su lógica de hierro, la de responder con más barbarie para acabar con ella".

Con estas palabras cerré mi post anterior, escrito mientras terminaba el riguroso y esclarecedor ensayo del historiador canadiense Yakov Rabkin : Contra el Estado de Israel Historia de la oposición judía al sionismo. Au nom de la Torah. Une histoire de l`opposition juive au sionisme, en su versión original en frances.

Extraños son los caminos, raras sus coincidencias, inesperados los encuentros y extraños son sus cruces.
Días después encontré en el libro esta hermosa frase muy valorada por rabinos opositores al sionismo:

"Una pequeña luz disipa grandes tinieblas".1

Cuando me topé con el libro por primera vez en una librería porteña que frecuento, meses antes de la tragedia de Gaza, lo rechacé instintivamente luego de leer su portada. El Estado de Israel, siempre generó amores y rechazos, sobre todo del mundo no judío. Una oposición judía a la esencia misma de su constitución y su existencia era de por sí revulsiva y subversiva al mismo tiempo.

Como relaté en mi testimonio, necesite de varias fases a lo largo de mi vida para ir desprendiéndome de verdades y mitos asimilados acríticamente desde mi infancia.
Al animarme y apreciar este gran libro, logré una gran claridad y un profundo alivio para desprenderme de letales contradicciones que me seguían atormentando, a la vez de terminar de definir mi posición política respecto a tan espinoso tema.

Para mis amigos judíos que aún siguen creyendo en el sionismo de forma activa o pasiva, este excelente ensayo les permitirá tener una visión amplia y esclarecedora del conflicto israelo-palestino que la manipulación sionista se ocupó de ocultar y negar.

Para mis amigos no judíos les recomiendo esta aproximación a la noble e ímproba tarea que en cabeza de judíos piadosos y creyentes, (que la modernidad apalea impiadosamente junto con toda otra vocación religiosa políticamente indeseable) permite diferenciar claramente las aguas del núcleo más pleno del judaísmo respecto de esa deformación histórica, hija dilecta del modernismo político, que es y ha sido el movimiento sionista nacionalista.

El profesor Rabkin va desarrollando la historia del pensamiento y el accionar de judíos anti o no sionistas, muchas veces negados, vituperados o sencillamente reprimidos por el propio establishment israelí.

Debemos abandonar parte de nuestros prejuicios respecto a esos hombres de levitas negras y vestimentas antiguas y tradicionales, para descubrir un universo inmensamente más humanista, apreciador, integrador y respetuoso de las diferencias, sin perder claro está sus convicciones y creencias.

El movimiento tradicionalista se basa en una visión mesiánica de la concepción judía. Como "modernos y mass-mediáticos occidentales" tendemos a confundir mesianismo con fanatismo religioso, lo que nos pone en el camino del desprecio y la descalificación. Pero también en la ignorancia y la ceguera. Estos judíos piadosos o jaredim, al anhelar la llegada de un mesías o salvador, imaginan una humanidad más integrada, armónica y pacífica. Es bueno aclarar que la llegada de un salvador o mesías es más un anhelo místico-religioso que una posición concreta, efectiva y real. Eso les permite desarrollar valores, establecer compromisos con otras creencias y fundamentalmente diferenciarse claramente de posturas extremistas y absolutistas.

El profesor Rabkin nos va llevando de la mano de esos rabinos y pensadores mesiánicos, opuestos al sionismo desde su fulgurante irrupción en el siglo XIX hasta nuestros días, plasmado en el Estado israelí. Al negar el derecho al nacionalismo judío a establecerse políticamente en Palestina y reclamar con exclusividad una tierra habitada por otro pueblo, anticiparon con muchísima precisión la sucesión de desventuras, guerras y conflictos que de forma constante e inevitable se abaten sobre el Oriente Medio.

Esta historia nos invita a pasear por la construcción social, política y religiosa de un movimiento que, nacido en el seno de los pensadores más tradicionalistas del judaísmo, lentamente ha ido confluyendo, en su oposición a la constitución misma del Estado hebreo, con visiones más modernas como el reformismo judío, semejante al protestantismo en sus rupturas y diferencias con el catolicismo.

Rabkin permite discriminar claramente la concepción humanista de los judaísmos tradicional y reformista del sionismo colonialista, avasallador y equívoco, que paradojicamente transformo sus potentes propuestas de un hogar nacional seguro y acogedor para todo el pueblo judío en una tierra hostil, peligrosa e incierta tanto para él mismo como para sus vecinos.

Contra el Estado de Israel tiene un rigor histórico y documental que junto a una destacada claridad conceptual y filosófica, permite oponerse valientemente al establishment sionista judío y cristiano, evitando así el descalificador epíteto de antisemita o antijudío.

Resultan muy valiosas las propuestas finales de propender a la disolución pacífica del Estado de Israel en una nación binacional, democrática e inclusiva donde judíos y arabes-palestinos puedan convivir e integrarse, coexistir con tensiones propias de estados "normales" y comenzar a apreciar y valorar más sus diferencias que exterminarlas y destruirlas conjuntamente con la vida de los otros.



Será ese un camino arduo y difícil, pero profundamente esperanzador, al menos que ambos pueblos opten por el aniquilamiento mutuo y obcecado, tan épico, arrogante y orgulloso como el nacionalismo excluyente que los anima.


NOTAS:
1 pg. 344 Rabkin, Yakov, Contra el Estado de Israel, Historia de la oposición judía al sionismo, Grupo Planeta, 2008

COMENTARIO DESTACADO:
A partir de esta entrada he decidido incorporar los comentarios más destacados de mis amigos dentro del cuerpo principal, empezando por el precursor de la idea, nuestro gran amigo común Felix Espinar (Svengali).
No hay mejor forma de completar una idea que incorporar el aporte del otro. El momento ideal para demostrar que las ideas circulan sin derechos de propiedad.


Estimado Miguel:
Marco Aurelio nos aconsejaba "cavar", sería injusto no añadir que Miguel nos está diciendo dónde.
Comentar los temas propuestos, en las dos últimas entradas, requieren más tiempo y lectura. No he conseguido el texto de Sand, aunque si estoy con “La limpieza étnica de Palestina” acompañado de “El triángulo fatal” (edición incompleta) e “Ilusiones de Oriente Medio” de Chomsky.
Bueno, pero no he venido aquí con mis tanques (“guerra relámpago”) para justificar futuras opiniones mediocres sobre el tema, sino para hacer un “comentario a la totalidad”.
Alguien, en algún momento, durante el corto espacio de tiempo que vivió en tu patria, viéndola desde arriba, de noche, se le ocurrió escribir esto y es el mejor comentario que se puede hacer a tu “Espacios de reflexión”.

“Conozco los reproches que se me harán. Los lectores de un periódico exigen reportajes, no reflexiones. Las reflexiones están bien para las revistas o para los libros. Pero yo tengo otra opinión a este respecto.
Recuerdo mi primera noche de vuelo en Argentina. Una noche de tinta china. Y, en esta nada, refulgiendo como nebulosas de estrellas, las luces de los hombres en el altiplano.
Cada estrella significaba que, ahí abajo, en plena noche, se meditaba, se leía, se intercambiaban confidencias. Cada estrella, como una farola, indicaba la presencia de una conciencia humana. En aquélla, tal vez, estaban pensando en la felicidad de los hombres, en la justicia, en la paz; era la estrella del pastor, perdida en ese rebaño de luceros. Allí, quizás, estaban hablando con los astros, fatigándose con los cálculos de la nebulosa de Andrómeda. Más allá se amaban. En el campo, en todas partes, ardían esas hogueras que reclamaban su alimento, hasta las más humildes: la del poeta, la del maestro, la del carpintero. Pero, entre todas estas estrellas vivas, cuántas ventanas cerradas, cuántas estrellas apagadas, cuántos hombres dormidos, cuántas hogueras que, al carecer de alimento, ya no daban luz.
Poco importa si el periodista se equivoca en sus reflexiones; nadie es infalible. Poco importa si no penetra en todas estas moradas; son las moradas en las que se está en vela las que dan sentido a un territorio. Poco importa si el periodista ignora con quienes se comunicará. Al lanzar unos sarmientos al viento, espera alimentar alguna de esas hogueras que arden, de trecho en trecho, en el campo”



Antoine de Saint-Exupéry
Paris-Soir 2 octubre 1938


Te enviaré en dos hojas un cómic que refleja fielmente la problemática judía, así como la perfecta solución al problema.

Un saludo, pidiendo disculpas por la invasión.
Félix

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