"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

viernes, 29 de enero de 2010

aquel lago llamado wansee


No son doce hombres en pugna, aquella mítica película donde un atribulado Henry Fonda trataba de convencer a sus once compañeros sobre la inocencia de un joven negro acusado de homicidio.
Son quince personajes alrededor de una mesa y no están atribulados, ni avergonzados por lo que a lo largo de unos 85 exactos minutos están por decidir.
Un impactante Kenneth Branagh en la piel de Reinhard Heydrich y un oscuro Stanley Tucci en la humanidad de otro oscuro Adolf Eichmann.
En Wansee. Un inmenso y bellísimo lago cercano a Berlín.
Un nombre desconocido para muchos.
Sobre todo para los que desconocerán que el destino de sus vidas, se estaba jugando a sus orillas.

El 20 de enero de 1942, quince líderes militares y políticos del Tercer Reich, reunidos secretamente en una maravillosa mansión con vistas a un delicado espejo de agua, tomaron la decisión de "evacuar hacia el este" a toda la población judía de Europa y lograr el primordial objetivo hitleriano:
Una europa judenrein, una europa "libre de judíos".

Evacuar, eufemismo que en aquella gloriosa visión del mundo tenía un solo significado: exterminar. Once millones es el objetivo de la "evacuación".

Treinta minutas, dos copias por participante y una sola que sobrevive el comprensible "diktat" de su destrucción en un perdido y polvoriento archivo.
La minuta numero 16 del infame Protocolo de Wansee, perteneciente a uno de sus partícipes necesarios, el Dr. Martin Luther, representante de Von Ribbentrop, ministro de relaciones exteriores.

La numero 16, prueba definitiva en los juicios de Nüremberg.
La número 16, base del guión de este film poco conocido, que pasó del celuloide al dvd sin paradas intermedias. Perdido como aquella oscura copia número 16.

Sólo quince hombres.
Quince hombres desarrollando un in crescendo tan dramático e intenso como asfixiante.
Decidiendo quién debía ser evacuado, si era "mischlinge", medio judío o cuarto judío, de primer orden, segundo o tercero, si nieto o tataranieto, si casado con alemanes o con sangre impura de alguna lejana generación.
Si había que "evacuar" uno por uno con un disparo en la nuca a espaldas de una fosa común, gastando inútilmente balas y recursos o con métodos más limpios, eficientes, mecanizados y modernos. Respetando puntillosamente las leyes vigentes de Nüremberg, modificandolas o simplemente haciéndolo de una puñetera vez por todas.

Sólo quince hombres.
Muy humanos.
Tan humanos como nosotros. Humanos como vos, como yo, como aquél correctísimo racista que vive al lado de tu casa y detesta a bolivianos, negros, árabes, portoriqueños o colombianos, dependiendo la ubicación de tu casa, claro está, o como aquella señora que descarga su bilis en un comentario radial, o como ese anónimo brutal que inunda de odio los posteos de un periódico digital o como este otro, auténtico y convincente locutor de telediario, tan propenso al sermón cotidiano.

Sólo quince hombres y una sala.
Tan convencional y cotidiana como las que permiten sesiones de un directorio de compañía trasnacional o las semanales de gabinete de ministros, entre exquisitos canapes, privilegidas cosechas y maravillosos delicatessen.
Donde se decide la maldita suerte de quince mil imbéciles sobrantes en los balances, o la que un batallón de infantería le dispensará a ignorantes nativos en algún lejanísimo paraje tercermundista.

Aquí son distintos. Conocemos a los intérpretes. Son nazis y de memoria sabemos la historia. Son malos, sádicos, crueles, implacables, asesinos, diabólicos y racistas. Simplemente exterminadores. Inhumanos.

Inhumanos?

Al terminar el telefilm nos podemos quedar tranquilos.
Nosotros...
Nosotros no tenemos nada que ver.

FICHA TECNICA
Conspiracy
UK EEUU /
BBC HBO
2001
La Solución Final o Conspiración
Dirección: Frank Pierson
Producción: Nick Gillot
Guión: Loring Mandel
Actores: Kenneth Branagh, Stanley Tucci, Collin Firth.
Duración: 98 minutos




PROTOCOLO DE WANSEE
Página 6 Folio 171
Cantidad de subhumanos de origen judío a "evacuar" de toda Europa, país por país, región por región, de Londres al Volga.








NOTAS AL PIE
Seis sites seleccionados sobre la Conferencia de W a n s
e e

jueves, 31 de diciembre de 2009

dos mil nueve y ...diez

dos mil nueve, fraude, oscuro, mágico, crisis, a los tumbos, sin rumbos, nuevos rumbos.

dios, dioses, sin dioses, creaciones, evoluciones, revoluciones, frustraciones, esperanzas, renacimientos, resiliencias, insolencias, tendencias, apariencias, conciencias, incoherencias.

fin de año, año moribundo, muertes incomprensibles, comprensiones falaces, falsos amores, amores por venir, porvenires ensoñados, sueños que se avecinan, vecinos que se descubren, descubiertas células madre, madres abandonantes, abandonos egoístas, egoísmos indecentes, decentes repudiados, repudiemos la infamia, sin fama nada, nadan en la abundancia, abundancia de pocos, pocos definen mucho, muchos caminos, caminantes sin norte, nortes en nuestro sur, surcos divergentes, gentes divertidas, diversificar la pobreza, pobres mal rentados, rentas evaporadas, vapores contaminantes, minas antipersonales, personas creadoras, creaciones sin desperdicio, desperdiciar talento, lentos los cambios, cambiar sin hacerlo, hechos dolorosos, dolores de parto, partir sin destino, destinos consentidos, sentidos de la vida, vidas apagadas, apagad el año, años renacidos, nace otro círculo.



circulos sin fin, feliz año.

viernes, 11 de diciembre de 2009

no quiero seguir desapareciendo

Ultima imagen de la familia Pomar con vida. Tomada por las cámaras del puesto de control del peaje de Villa Espil en la ruta nacional n° 7 camino a Pergamino el 14 de noviembre de 2009

una tragedia sin fin?
Nada como el presente drama confirma la hondura de la tragedia argentina, transformando un profundo dolor familiar en otra nueva y renacida marea de indignación colectiva.

Desidias reiteradas, ineficacias consentidas, indolencias acrecentadas, corrupciones toleradas, confianzas esquilmadas, manipulaciones camufladas, mediatismos sin horizontes.
Mentiras como verdades.

Un cruel flechazo que atraviesa al poder político, a sus fuerzas de seguridad, a sus agencias de infraestructura, a los medios de comunicación. La armada brancaleone de la corrección política en alianza permanente.
Pero también nos atraviesa a nosotros, la sociedad civil.

en la argentina del bicentenario ...... una familia desaparece misteriosamente durante veinticuatro días. Un matrimonio jóven, dos niñas menores de seis y tres años, su perrito y un automóvil.
Iban de viaje de la localidad bonaerense de José Mármol hasta la ciudad de Pergamino, de visita a sus familiares directos. Un recorrido de aproximadamente 254 km, que debería durar unas tres horas y media.
Jamás llegaron.

Hoy todos sabemos que murieron en un absurdo accidente automovilístico.
Sólo que fueron encontrados veinticuatro días después del mismo!!!

Para mis amigos extranjeros es bueno informarles que no se desvanecieron en un solitario paraje de la patagonia, en un desolado camino perdido e intransitable, en medio de la selva del impenetrable chaqueño, en un oculto pueblo de frontera o en la inmensidad ventosa y nevada de la cordillera andina, sino en el mismísimo centro geográfico de la provincia de Buenos Aires, la más poblada, transitada, pujante, desigual, convulsiva y rica provincia argentina, a tan sólo 245 km de la ciudad autónoma de Buenos Aires, la capital federal del país.

Sólo quisiera transmitirles el impacto y la conmoción nacional que el hecho ha generado. Sólo hay que parar unos segundos e imaginar cuatro personas, una familia completa con perro, equipaje y automóvil desaparecidos en una ruta de Zaragoza a Valencia, de Santiago de Chile a Valparaíso, de Colonia a Montevideo, de México DF a León, de Caracas a San Felipe, de Lima a Huancayo, de Springfield a Nueva York o en camino entre Bogotá y Manizales, durante veinticuatro días!!!

crónicas perdidas
Tras una razonable espera, en una noche cerrada y lluviosa y luego de haber recibido un mensaje de texto avisándoles que les faltaba muy poco para llegar, los familiares pergaminenses de la familia Pomar se ponen en contacto con la policía provincial, denunciando su desaparición el sábado 14 de noviembre de 2009.
A medida que pasaba el tiempo y el misterio se acrecentaba sin resultados, la policía bonaerense, la fiscalía delegada del poder judicial junto con las autoridades provinciales despliegan un ¿formidable? operativo de búsqueda.
Se nos informa de profundos rastrillajes aéreos, terrestres y hasta fluviales. Aviones, helicópteros, embarcaciones y un ejército de más de 5000 policías destinados a la búsqueda.
Se desarrollan operativos en el interior del país, a miles de kilómetros del hecho, en Neuquén y Mendoza, se investiga una salida a Chile y se organizan allanamientos en el hogar buscando indicios, pistas, armas o documentaciones varias
Nada.

Por inexplicables razones se descarta rápidamente la hipótesis del accidente. Ahora sabemos que existieron llamados al 911 que fueron absurdamente rechazados.

A la par, se va desarrollando un fabuloso despliegue mediático, que se fue haciendo cada vez más intenso, dramático y creciente. Se despliegan desde las más lógicas a las más disparatadas teorías; secuestro extorsivo, suicidio familiar, maltratos y deudas, fuga a un país extranjero, amenaza de narcotraficantes, abducción extraterrestre y muchas otras sandeces por el estilo.
Nada.

Aparecen fotos de la familia cruzando el último peaje carretero que junto con videos familiares en escenarios corrientes permiten las especulaciones más absurdas, realizadas por una sarta de ignotos peritos, expertos en criminalística y hasta incalificables y oscuros mentalistas. Dan la cara reiteradamente las autoridades, con vaguedades, incógnitas y pautas investigativas esforzadas, esforzosas y decididas.
Nada.

Hasta que un oscuro oficial de policía, en un rapto de iluminación, gracias a una milagrosa corazonada y tras un pequeño rastrillaje, respiró olores característicos, se internó dentro de una espesa vegetación a la vera del camino para encontrarse con los cuerpos malogrados y un vehículo panza arriba.
A tan sólo 55 km del destino final, a pocos 20 metros del borde de una transitada ruta sin banquinas, semi-escondidos en un monte frondoso, pero reducido, cercano a una curva peligrosa harta de cobrarse vidas inútilmente!!! Veinticuatro días después.
Berreta comisario de pueblo que nos ofreció la última mentira de su comandancia: en realidad había recibido una llamada de un lugareño con los datos precisos. Intentó redimir la estupidez policíaca con otra mayúscula.
En pocas horas se constituyó un ejército de móviles, brigadas de investigación, ambulancias, coches laboratorio de la policía científica, importantes autoridades civiles y policiales. Todo un cuerpo de ejército más apto para enfrentar un terremoto, una conflagración explosiva o un colapso nacional de proporciones que para socorrer a víctimas de un accidente.
Estéril sobreactuación.

preguntas incómodas
Nos queda la pregunta más estremecedora: las primeras autopsias develaron que no todos murieron en el acto, que la mujer tuvo una sobrevida, que aún se desconoce su duración si fueron horas o días, que se ignora las circunstancias del desenlace fatal de las niñas.

Pudieron ser salvados?
El Estado en su misión indelegable de prestar socorro a las víctimas de un accidente, cumplió su misión?
Todos los indicios nos llevan a afirmar que fue un accidente.
O fue también un crimen?
Un crimen estatal por omisión, pero no menos criminal.

lo más simple no sirve
El principio de parsimonia o navaja de Occam, explica que ante la complejidad de un fenómeno y debido a las múltiples posibilidades para resolverlo, la más simple suele ser la más probable. La que en este caso jamás se adoptó.
La argentinidad del presente necesita, para su atribulada subsistencia tanto de orden simbólica como real, abastecerse de las teorías más disparatadas, de las conspiraciones más ubicuas, del retorcimiento intelectual más espeluznante.
Por eso se descartó tan tempranamente la hipótesis del accidente. Requería sentido común, eficacia, interés y capacidad profesional. Y sobre todo humanidad.

El drama no debe ocultar la hecatombe subterránea que se nos ha vuelto a presentar de una forma simple y aparente, oculta tras un repetido accidente de tránsito.

líneas a trazar

(línea uno) Fuerzas policiales brutalmente ineficaces y negligentes. Cada cuatro años el poder político cambia los lineamientos de la conducción de la policía.
Garantismo vs. mano dura, control civil vs. control policial, purgas vs. rehabilitaciones, construcción de una nueva policía- reconstrucción de la vieja y maldita. La verdad es que, cuesta admitirlo, pero las fuerzas de seguridad policiales están constituidas como instituciones para administrar y desarrollar eficazmente el delito. Prostíbulos, desarmaderos de automotores, narcotráfico expandido, juego clandestino son algunas de las actividades cotidianas de los uniformados. De control, prevención y represión del delito, obviamente, nada. Menos para asistir a unas pobres víctimas de un accidente carretero.
Ausencia de Políticas de Estado con signo benefactor. Contubernio sistemático entre el poder político y el policial.

(línea dos) Una ruta peligrosa, inexistentemente mantenida, sin banquinas ni bordes desmalezados, sin señalización horizontal ni vertical, sin iluminación, llena de baches y perforaciones en su cinta asfáltica. Promesa reiterada e incumplida de la última campaña electoral. Pésima ruta similar a la mayoría del país donde se consumen a diario la vida de treinta personas, dejando también con incapacidades permanentes a tantísimas otras en cifras propias del quinto mundo. O del primer infierno. Campeones del mundo, no de futbol sino en accidentología prevenible.
En el caso de marras, las autoridades salen presurosas a aclarar que en febrero próximo comenzarán los trabajos. Lo dicen ahora, luego de la tragedia. Gestión estatal espasmódica y regurgitante. Siempre por detrás de los hechos y sobre todo de las tragedias.
Desidia gubernamental. Escasez de control ciudadano.

(línea tres) Medios de comunicación que se van desplazando cada vez más por la curva descendente de un amarillismo vulgar e insolente. La soez información que recibimos estos días, indiscutiblemente suministrada por la fiscalía y la policía, no fue chequeada, ni verificada, ni constatada, aunque sea por un mínimo pudor para con la familia sobreviviente como para el resto de los mortales habitantes. Reflexionemos: un niño de la mujer, de 12 años de edad que está con vida ya que no viajó esa fatídica noche, viene recibiendo cotidianamente junto con hermanas, padres y madres de las vícimas el veneno televisable. El pater familis acusado de maltratador, violador, narcotraficante, deudor irresponsable y otras salvajadas por el estilo sólo para justificar su extraña desaparición. No podemos resistir el engaño de que una nueva ley de medios de comunicación audiovisual nos va a resolver la impericia, manipulación, incapacidad de la concepción massmediática vigente. Tendremos más impericia, manipulación e incapacidad massmediática. Solo que "desmonopolizada", parcializada, aunque de signo opuesto, a imagen y semejanza del poder de turno.
El verdadero debate jamás se realizó. Dudo que se realice.

(línea cuatro) La familia en el momento del accidente no respetaba la velocidad razonable para una noche lluviosa, ni usaba cinturón de seguridad. No hay dudas que sus chances de sobrevida hubieran aumentado. Las campañas de prevención, esclarecimiento y corrección de las conductas antisociales en la Argentina son espasmódicas, intermitentes e inocuas. Pero el componente cultural que arrastramos niega permanentemente el autocuidado personal y familiar, el respeto por las normas y la ley, la responsabilidad ciudadana. Digámoslo con todas las letras: no respetamos las normas de tránsito, no respetamos las normas de convivencia, no respetamos las leyes, que a su vez modificamos implacablemente cada cambio de gobierno, no respetamos la ley madre, la ley de leyes, la carta magna. No respetamos las ideas del otro, la existencia del otro, el derecho del otro. Ni tampoco nuestros deberes y obligaciones. Vivimos inmersos en una anomia relacional, sin límites, criterios comunes, valores, ni esperanzas.

irreflexiones finales
Existe otra circunstancia tan dramática como la precedente que refleje, exprese, defina, devele, revele, caracterice y denuncie mejor a nuestra aún amada patria, sin el argentum brillante que la constituyó?

Aceptaremos el agobio que nos causa el provincianismo de fin del mundo que padecemos?
Soportaremos, que la llama de aquella vitalidad asombrosa que atraía inmigrantes de traslosmares se nos va apagando inexorablemente?
Toleraremos que aquel luminoso faro de siglo y medio pasado se ha convertido en un mojón humedecido y abandonado?

Estaremos dispuestos alguna vez a resurgir?

Quedarán algunas cenizas?

domingo, 6 de diciembre de 2009

circunstancialmente



Un tibio y leve rayo de sol asomó el jueves, cuatro de diciembre del dos mil nueve, sobre la áspera tierra de nuestra atormentada patria. Digo tibio y leve, pues los amaneceres nunca deslumbran, simplemente esperanzan.
Un conglomerado multicolor de la voluntad popular ha venido a oponer a la oscuridad de un poder obtuso, arrogante y cuasi autoritario, una luz suave y tenue, por momentos titilante, más firme y decidida, para recuperar la dignidad de la república ultrajada.
Resulta paradójico observar que tanto opositores como oficialistas han aceptado la terminología de "mayoría circunstancial" para definir al bloque victorioso. Los primeros para no investirse de absurda y equívoca soberbia, los segundos para despreciar y minimizar al inédito poder que enfrentan.
Llevamos décadas de confusión y maltrato, que nos han hecho perder una lección elemental:
Todas las mayorías en una democracia son circunstanciales, ya que la voz del pueblo jamás es una sola, como tampoco el pueblo es una masa inerte, estática y homogénea. El pueblo no es un individuo, ni tampoco indivisible, mucho menos monocromático.
Las mayorías o minorías, siempre móviles, difusas y circunstanciales son producto de la cultura política ciudadana, de sus erráticos y comprensivos humores sociales, de sus decepciones y esperanzas, sus cambiantes intereses y simpatías, sus anhelos incumplidos, sus expectativas y valores.
Bienvenidas pues las mayorías circunstanciales, que las circunstancias vuelven a estar de nuestro lado, circunstancialmente, como debe ser.

POST PUBLICADO parcialmente en la sección Cartas de Lectores de la edición impresa del diario La Nación de Buenos Aires, hoy 06 de diciembre de 2009.

martes, 1 de diciembre de 2009

hay que matarlos a todos !!!

- Hay que matarlos a todos !!!
- Hay que acabar con la pobreza !!!
- Hay que bajar la edad de imputabilidad penal.
- No me toquen a los chicos.
- Pero los chicos están siendo utilizados por bandas delictivas para matar.
- Los chicos son víctimas del sistema.
- Necesitamos mano dura.
- Ustedes necesitan un poco de mis duros palos.
- Más policía y represión.
- Más anarquía y liberación.
- Odio a los negros y a los putos.
- Odio a los blancos y a los oligarcas.
- Hay que incendiar a todas las villas miserias.
- Vamos a incendiar tus barrios.
- No quiero ver pobres en mi barrio.
- Quiero que mis pobres inunden el tuyo.
- Necesitamos más cárceles.
- Necesitamos más escuelas.
- Las escuelas no enseñan, los maestros están de paro.
- Los maestros tienen derechos, los niños pueden esperar.
- Que se pudran en las cárceles.
- Las cárceles son inmundas y antros de corrupción.
- La corrupción la administran ustedes.
- El clientelismo y el asistencialismo nos salvan.
- El clientelismo es inmoral.
- Inmoral sos vos facho asesino.
- Vos sos parte de la zurda loca manejada desde afuera.
- Ustedes son los culpables de nuestra miseria, reaccionario.

- No me digas así.
- Ni se te ocurra.

- Coincido, hay que matarlos a todos !!!
- Y yo también contigo, hay que matarlos a todos !!!

domingo, 22 de noviembre de 2009

alerta, televisión pública infiltrada !!!


El Jefe de Gabinete pone en dudas la autenticidad del video con justa razón. El diputado de nuestro poderoso bloque aliado Carlos Raimundi confirma nuestro peores temores, “...habrá que detectar la veracidad, pero si surge del canal oficial....”. La diputada-empleada de medios Silvana Giudici agrede: “...menos mal que no fue publicado por un canal privado, sino iban a volver a atacar a los medios”.
Señores: no quedan más dudas. Los medios oficiales han sido infiltrados por el enemigo.

Hipótesis:
Un director periodístico que transporta ejemplares de un matutino de dimensiones extralarge oculto entre sus medias.
Un cámara bajito que enmascara bajo sus prendas un amuleto con el logo de un canal americano.
Un rubio editor con un misterioso anillo de oro que en su cara interna tiene un grabado similar a una corneta.
Un cultísimo panelista, otrora empleado de oscuros medios camperos, que oculta entre sus petates un brebaje vegetariano de marca Todo Natural.
Un calvo productor, con inevitables y necesarios contratos a dos bandas, que en su billetera no lleva fotos de familiares de frente, sino de perfil.
Un extraño utilero que va de aquí para allá sin pausa y a toda prisa.
Y debe haber más, por Dios...

Señores, hagamos algo, porque la prensa perversa y monopólica, infiltrada en nuestros honorables medios propios está a un paso de demostrar con otro malicioso video que la señora Presidenta efectivamente no sabe nadar, aunque haya conseguido la maravillosa vara de Moisés para dividir en dos el popular y bello Río de la Plata.

viernes, 20 de noviembre de 2009

crónicas del futuro


Olvídese por un momento del nuevo deporte nacional argentino: "peguele sin piedad a los medios de comunicación", tan útil a un poder avasallador como a un fracasante entrenador de balonpié.
Olvídese de la absurda disputa ideológica entre medios "monopólicos" privados y medios estatales "privados de ecuanimidad".
Olvídese de la necesidad de cuestionar la frecuente falta de idoneidad, honestidad intelectual y profesionalidad, cotidianas deudas de las empresas multimediáticas como de las agencias de información gubernamentales.
Olvídese por un momento del eterno travestismo (no tan sólo argentino) entre medios estatales y gubernativos, aquelarre malicioso, pues donde los primeros deberían expresar multicromaticidad y exégesis de la diferencia, los segundos ocupan las "voces de todos" como una sola, engañosamente manipuladas por una corporación facciosa y circunstancial.
Olvídese de la confusión reinante entre versión y verdad; esta útltima nunca es absoluta, pero infinitamente mentirosa si se la confunde con la falsa objetividad de lo versional.
Olvídese que hoy la corrección política pide "pluralidad informativa", cuando lo que desea es homogeneidad del pensamiento y enaltecimiento de la voz oficial, única, potente, justiciera y verdadera.

Olvídese de la Argentina, esta aldea tan lejana y mal pintada, si Ud. no es argentino y si lo es, olvidese también, sólo temporalmente para alivio de su crispada y sobreexigida salud mental.

Olvídese del Diario de Berlin 1934-1941 de un tal William Shirer. 1
Olvídese por un momento que la crítica internacional ubica a este libro como uno de los más brillantes crónicas del nacimiento y expansión del nazismo, una de las mejores jamás escritas.

Olvídese del estremecimiento que pueda causarle la foto de cubierta en la edición española donde unas niñas, muy niñas y felices levantan y agitan ingenuas banderitas con bellas esvásticas al paso redoblado de un Führer exultante un trece de setiembre de mil novecientos treinta y ocho en la wilhelm platz berlinesa, preguntándose si pocos años después, lograron sobrevivir ilesas a la infamia, el horror y la miseria.

Olvídese también que WS es considerado una de las leyendas del periodismo mundial y norteamericano en particular.
Olvídese que era estadounidense si a Ud. lo sigue animando un pronunciado antiamericanismo, ya que WS era demócrata, moderno, culto y progresista, solidario con los republicanos españoles, (aún con sus errores y miserias) enemigo acérrimo de todos los totalitarismos en sus versiones negras, pardas o rojas.Un autentico fucking liberal.
Olvídese que WS, periodista y relator de la CBS desde Berlín en aquellos años, escribió estas crónicas a la manera de un diario.
Olvídese estas crónicas, que debido la gracia de la Gestapo no pudo transmitir en directo, fueron ocultadas y reconstruidas merced a su memoria y publicadas en 1941 a su regreso a los EEUU.
Olvídese si Ud. conoce mucho o poco la historia de la SGM, de las reseñas militares y políticas de la tragedia mundial del pasado siglo corto, de las grandes tácticas y estrategias de generales, mercachifles y dictadores. No es un requisito indispensable.

Y olvídese de esta pobre reseña e intente disfrutar un relato periodístico vigente y asombroso, que se lee como un diario, día por día, en tiempo real, con un Hitler pasando muy cerca a su lado, con un Göring ofreciendo ayer una notable y cínica entrevista a los corresponsales extranjeros, con los esbirros de Goebbels controlando todas las noches su voz en un estudio de radio en Berlín, y permitase vibrar con sus íntimas sensaciones y vivencias, admirar sus agudísimos e impecables análisis políticos, padecer sus riesgos personales, olfateando el aroma acechante de la Gestapo, participar en un meeting con submarinistas alemanes en la rada de un puerto clandestinizado por la Kriegsmarine, acompañar a las tropas alemanas en su fulgurante y brutal blietzkrieg por los bosques ardenenses de una Francia acobardada y compartir las experiencias del hombre común berlinés, con su entusiasmo, estupidez y desconcierto ante las primeras bombas aéreas que lentamente lo conducirían de sueños de grandeza a horribles pesadillas de sangre y fuego.

No deje mi amigo/a de olvidar que hoy preferimos llamar "periodistas" a quienes desde la antigüedad se dedicaban simplemente a contarnos relatos de hechos y tierras lejanas, de los asuntos públicos propios o las ajenas costumbres sociales, haciendolas visibles, audibles o leíbles, sin traicionar, ni ocultar, ni manipular. Cronistas que evitaron opinar irreflexivamente, influenciar "periódica" y cotidianamente sobre la realidad.

Y sobre todo, olvídese también que en la inmensidad de un continuo y perpetuo presente massmediático, escasean hoy crónicas del futuro y cronistas con mayúsculas y que William Lawrence Shirer, de Chicago, empleado de la CBS entre 1936 y 1941 en Berlín, que vivió entre los años 1904 y 1993, efectiva, humilde y simplemente lo era.

O tal vez fuera ...uno de los últimos.

NOTAS AL PIE
1. Shirer, William, Diario de Berlín, 1934-1941, Editorial Sudamericana, Debate, 2009.

domingo, 8 de noviembre de 2009

razones de mi autoexilio


“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”.

Existen mejores palabras que las del gran Winston Churchill para definir la corriente dominante que nos gobierna hoy?
Obsesionados con la épica lucha contra los interesados, parciales, monopólicos y “nada neutrales” medios, hacen alarde de un fanatismo propio de obtusos cruzados, principistas y extremos, en nombre de un progresismo, que no le hace ascos a la acción directa, a la ocupación indiscriminada del espacio público, a la descalificación abusiva del pensamiento diferente, a la manipulación sistemática de la verdad, al abuso clientelar de la pobreza, a la bastardización de los derechos humanos, a la corrupción solapada, al espionaje interior y al autoritarismo descarnado.
Progresismo del cual absorbí sus más nobles principios: igualdad, fraternidad, libertad, sensibilidad social, derechos humanos, democracia representativa y republicana, pero que, visto la aplastante omnipotencia de su variante actual, reaccionaria, vulgar y fanática, he decidido voluntaria y tal vez definitivamente autoexiliarme.

viernes, 30 de octubre de 2009

otra mirada sobre las víctimas y la justicia

Pensar no es saber cosas, sino aprender a compararlas… No es esocoger entre dos cosas, sino descubrir todos los matices que las separan. Por eso el desarrollo de la inteligencia va acompañado del aumento del vocabulario. Conocer más palabras no significa que seamos más cultos, sino más capaces de comparar sus significados.
Enrique de Hériz, escritor y novelista catalán (1964-) 1

La Argentina ha decidido direccionar sus esfuerzos, proyectos, energías y estrategias vitales hacia el pasado. No hablo de un pasado para rememorar, homenajear, conmemorar, despreciar o revisitar. Hablo del pasado como obstáculo obsesivo, como fijación indolente, como ancla retrasante, maniquea, voraz, desesperanzadora. Pasado como negación de futuro y asfixia del presente. Pasado como matriz reaccionaria para confundir y manipular.

Y estamos hablando del pasado que nos barrió impiadosamente ente el 76 al 83. La última dictadura militar. Hace 33 años y tan absurdamente vigente.
De un pasado intencional y sesgadamente limitado a esos pocos años. Como si el maleficio no tuviera antecedentes ni consecuencias. Pero también como si fuera único. Patente exclusivísima de la historia. Como si otros pueblos y latitudes y momentos no hubieran sufrido circunstancias iguales o peores a las nuestras.

Uno y sus circunstancias
Tengo 50 años. Empecé con 16 aquel 76, terminé los dos últimos de mi secundaria, hice el servicio militar a los 18 e inicié mi carrera universitaria a los 20. Voté por primera vez aquel memorable octubre del 83 con mis primeros 24.
Jamás milité en agrupación política alguna, descontando mi paso por el sionismo juvenil de mi primer adolescencia. Sobre este último tema ya me he explayado en dos anteriores posteos. Sin embargo mi corazón y la marea de mis pensamientos siempre se volcaron hacia la centroizquierda democrática, socialista, o socialdemócrata para ser más precisos. Más allá de algún fugaz coqueteo intelectual y universitario con alguna faceta más propiamente marxista. Mareas de la época.

Años despúes supe que una muy amiga y compañera de banco de la escuela secundaria, a la que yo creía meramente "militante comunista" había formado parte de cuadros juveniles del ERP 2. Se exilió a tiempo. Por lo que su agenda con mi nombre y otros compañeritos jamás llegó a torturador alguno. No era tonto, pero sí decididamente ingenuo.
Se salvó, nos salvamos. Miles no.

Siempre tuve un mayor rechazo al anticomunismo que a su oponente, tal vez por la fragmentada, juvenil y equivocada conciencia de que el mal sólo se anidaba en "las derechas" y en todo lo que se interpretara como reaccionario o conservador. Con los años aprendí que la miseria, la maldad, la brutalidad, el totalitarismo, la opresión y la barbarie ocupa de ancho a ancho, de frontera a frontera, de extremo a extremo toda nuestra débil humanidad sin compromiso ideológico alguno.

Estuve presente, veloz y a las carreras en aquella humeante jornada convocada por la CGT 3 del 30 de marzo del 82, memorable, bella y épica, donde gritabamos por vez primera aquellas "sevacabar sevacabar la dictadura militar.... sevacabar, sevacabar .....", entre pequeñas muchedumbres que se abroquelaban en una esquina y se desparramaban hacia otras, enfrentando arrogantes y temerosos la carga de la infantería policial, confundida, vengativa, enojada con nuestra insolencia irreverente. Eran gritos de hastío, desafiantes, llenos de pánico y alegría, ofuscados, enojados, esperanzados.
Fuí sólo. Volví sólo. No fuí detenido ni aporreado como otros. Me salvé, muchos nos salvamos.

Tres días después el alcohol de un general extraviado llenaba de humo, frío, balas y horror la vida de centenares de soldaditos correntinos en unos desolados y hostiles parajes malvineros. Cuatro años antes estuve con otros miles de niños-jóvenes uniformados a punto de combatir en una absurda guerra con otros niños-jovenes trasandinos, por unos malditos peñascos perdidos al sur del estrecho de Magallanes, en un canal llamado Beagle.
Me salvé, cuatro años después, otros ... no se salvaron.

Desde el 80 al 83, fuí conociendo los crímenes estatales y paraestatales, gracias a aquel viaje profundo por Israel y leve por los Paises Bajos, donde pude cruzar mi ignorancia con la denuncia de jóvenes europeos mejor informados. Desaparecido era una palabra oscura y novedosamente aparecida.

Tomé conciencia de la infamia y participé de cuanta marcha, manifestación y reclamo en defensa de la punición de los responsables del terrorismo estatal. Apoye el reclamo de las víctimas, me solidaricé íntimamente con ellas. Su compromiso fue el mío.

Circunstancias pendulares
Vinieron los años de la construcción y refundación democrática, años de esperanza y decepción, de juicios pero también de perdones, obediencias debidas e indultos prematuros e injustificados. Años de desazón para esas víctimas, de negaciones, rechazos, insultos, maltratos y humillaciones. Años donde los criminales, torturadores y rufianes negaban una y otra vez lo ocurrido. Años donde la corrección política de la época señalaba falsos desaparecidos viviendo en paradisíacas playas caribeñas.

Sin embargo la violencia, la crueldad, la ignorancia y la brutalidad no empezaron banalmente un malicioso 24 de marzo de 1976. 4 Porque hubo otras víctimas y otros victimarios desde mucho antes. La historia oficial mutante y dañosa ocultaba y oculta sus otras propias historias.
No hubo una guerra convencional entre estados, ni civil entre hermanos. Más bien, una espiral diabólica de inicios confusos, oscuros y tendenciosos. Insurgencia y represión, cadenciosos golpes de estados, violaciones de derechos civiles y luego humanos, atentados discriminados e indiscriminados, atisbos de guerra revolucionaria y asonadas militares, bastiones de venganza reciclable, guerrilla pseudo-romántica degenerada en tosco terrorismo y finalmente terrorismo estatal. Años de descreer en la democracia, en promover la inexistencia física y simbólica del otro, en imponer la verdad única por ser simplemente propia.

Muchos de los actores de aquellos años justifican hoy su accionar en las condiciones objetivas y subjetivas de la época:
- Hay que haber vivido en aquellos años para entender que el plomo era la única respuesta posible a la injusticia reinante.
Cualquier bando, facción o grupo de poder opuesto suscribe descarada y automáticamente tal falacia. Cero reflexión, cero autocrítica, cero compromiso. Cero búsqueda de verdad, cero reconocimiento del otro. Suma Cero.

Durante la cruel dictadura vivimos años en los que para el poder y las buenas conciencias las palabras "izquierda, socialismo, comunismo" significaba oprobio, rechazo, condena y censura.
Sin embargo, el cruel péndulo nacional ha vuelto a las andandas. Ahora vivimos años en los que para el poder y las buenas conciencias las palabras "derecha, neoliberal, conservador" significa oprobio, rechazo, condena y censura. Lenta, casi silenciosamente, sin advertir la sinrazón del cambio hemos sido embarcados en un no tan apacible viaje neo-maniqueísta. A imagen y semejanza de la corrección política nuevamente travestida. Donde el otro no cuenta, sólo se lo niega o desprecia.

Brutal manipulación del poder de turno, de aquellos que fueron indiferentes, vulgares colaboracionistas o especuladores inmobiliarios en los llamados años de plomo, que ahora reclaman para sí la corona de la gloria reivindicadora y justiciera. Como aquellos falsos resistentes franceses, petainistas ocultos en los pliegues del poder invasor alemán de los cuarenta, que salían a cortar cabelleras de mujeres acusadas de "collaboration horizontale o sentimentale" sólo para ocultar su propia infamia, acomodo y traición. 5

Muchos de nosostros, sin dejar de agradecer a la providencia de que no fuimos ni victimas ni familiares de ellas, empezamos a revisitar la historia y su pasado, tal vez por cansancio de escuchar verdades reveladas y repetitivas, quizás por nuestra obsesiva busqueda de la verdad incorrecta o por un simple anhelo superador.
Y a tratar de agregar al bello discurso oficial un poco de vocabulario discriminatorio para confundir en primera instancia lo absoluto, para intrepretar luego todas las circunstancias, para descubrir nuevos o viejos matices y también para comparar significados, como nos lega hoy don Enrique de Heriz en el acápite del presente.

Limpieza étnica, terrorismo de Estado, genocidio, masacres, secuestros, crímenes, atentados, asesinatos políticos, guerrilla urbana, terrorismo faccioso. No son lo mismo, no significan lo mismo. El discurso oficial se inflama de insolvencia, indiscrimina, iguala, abusa de las palabras, agrava, agravia, confunde, sesga, violenta sutilmente.
En la Argentina de los 70, hubo terrorismo de Estado? Si. Genocidio? No. Limpieza Étnica? No. Guerrilla urbana y terrorismo faccioso? Sí. Masacres, secuestros, crímenes, atentados, asesinatos políticos? Sí.

Y víctimas? Muchas, muchas, muchas.

Victimas y justicia
No me interesa la justicia de facciones. Es más, muchas veces la justicia a secas resulta ser una arbitrariedad consentida socialmente, amén de temporal y tendenciosa. Nüremberg con sus ocultamientos y cortes sesgados lo prueba. La justicia nunca es inocente ni ingenua. Siempre es parcial e incompleta. Alivia temporalmente a las víctimas, pero no les facilita ni permite su necesaria y personalísima liberación.
Sólo me interesa la verdad y la reconciliación profunda, honesta, leal y silenciosa. No entre víctimas y victimarios, sino entre víctimas de barricadas opuestas. Por más dolorosas, incorrectas e injustas que sean. Anhelo íntimamente la flecha reparadora que viaja hacia el futuro. Deseo perturbar la implacabilidad de ese péndulo inflamado, cargado de un resentimiento agobiante, con su vaivén maliciosamente oculto y agazapado, preparando su vindicta, para aprovecharse nuevamente del destino, gracias a nuestra odiosa y patética soberbia.

No quiero caer en la bastardización maliciosa de la historia. No hace falta explicar que los crímenes estatales son múltiples por su criminalidad, por la traición a la confianza ciudadana, por la desproporcionalidad en el recurso de la fuerza, por la ilegalidad jurídica y por el abuso de poder dominante.
Pero un crimen o miles de crímenes atenuados o agravados por circunstancias sociales o políticas siguen siendo crímenes. Y las víctimas, más allá de su culpabilidad o inocencia explícita o implicita se hermanan en su condición. No hay víctima más moral o noble que otra.

Son víctimas. Simplemente víctimas. Punto.

Víctimas del destino?
Dejemos la discusión sobre las cantidades y su magnitud para otra oportunidad, por ser todavía materia irritativa y compleja. Entre la propaganda y la negación no vamos a encontar la verdad si es que deseamos recostarnos alguna vez en su áspera superficie.
Fijemos la mirada simplemente en ellas. En las víctimas. En lo diversa de sus condiciones y circunstancias.

Bebes robados, niña acribillada con su padre militar, jóvenes conscriptos desaparecidos, otros asesinados en un cuartel de frontera, familias secuestradas de sus hogares, policias despanzurrados por bombas, sindicalistas detenidos o asesinados en la vía pública, embarazadas sofocadas por corrientes eléctricas, militares fusilados en oscuros sótanos, jóvenes adormecidos para ser arrojados al mar.
Víctimas que fueron dejando decenas de familiares victimizados por las injustas pérdidas. Y un tendal infinito de acusaciones mutuas, anhelos de revancha, odio y venganza.

Hace treinta años unas víctimas les negaban a las otras sus derechos y reivindicaciones.
- Fuimos las primeras agraviadas por ustedes. Ustedes son culpables. Se lo merecen.
Hoy, las víctimas negadas ayer, investidas por la actual corrección política de superioridad moral, le niegan visibilidad, reparación y reconocimiento a aquellas víctimas negadoras del pasado. Justicia y penas para unos criminales, ninguna justicia ni pena alguna para otros.

Más allá de buscar exclusivamente castigos ejemplares, reivindicación política o reconocimiento ideológico sólo se podrá evitar la reiteración pendular cuando las víctimas puedan reconocer la humanidad del otro ultrajada del mismo modo. Eso no significa confundir víctimas con victimarios, sino igualar víctimas con víctimas.

Podemos aceptar el destino irredento u optar por un largo y árido camino que vaya cicatrizando mismas heridas, aceptando la marca sufrida en el alma y el cuerpo de toda otredad, aligerando la carga de sufrimiento común, optando por resiliencia en lugar de resistencia, hermanando intimidades y angustias y alivianando el peso común de la injuria recibida.
Victimas que atraviesen su destino, que comprendan sin justificar, que se reconcilien sin olvidar, que olviden sin negar. Víctimas que abandonen su condición victimizante, que trasciendan su dolor, que se permitan liberar de abusivos manipuladores y de anhelos falazmente justicieros.

Es lo que hacen las naciones, los pueblos y las personas humilladas por catastrofes sociales para superar la barbarie humanizada, la tragedia infligida, el fatalismo maniqueo, el pasado congelante, la asfixia del resentimiento, el círculo reiterado de la venganza y el desprecio.

Es una elección. Enterrar el pasado en la historia o permitir que el pasado nos ahogue en su perpetuo presente.

NOTAS AL PIE
1 De Heriz,
Enrique, Mentira, Editorial Edhasa, 2005, pag. 529-530
2 Ejercito Revolucionario del Pueblo, organización guerrillera de origen trotskista, brazo armado del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) muy activa en los años 70 junto a la organización de izquierda perónista Montoneros, con el objetivo de la lucha revolucionaria y la toma del poder.
3 CGT Confederación General del Trabajo. Central única de los trabajadores de la República Argentina.
4 Golpe de estado iniciado el 24 de marzo de 1976 y concluido el 10 de diciembre de 1983, llamado Proceso de Reorganización Nacional.
5 "Tras la humillación que suponía que les afeitaran la cabeza en público, las tondues - las "rapadas" o "pelonas" - solían ser obligadas a desfilar por las calles, a veces al son de un tambor, como si Francia reviviera la revolución de 1789. Algunas eran untadas de alquitrán, otras iban medio desnudas y a algunas les pintaban la cruz gamada por todo el cuerpo.(...) En Villedieu, una de las víctimas fue una mujer que simplemente había trabajado como limpiadora en la Kommandantur. Sólo en el departamento de Manche, 621 mujeres fueron arrestadas bajo la acusación de collaboration sentimentalle. En otros lugares, a algunos hombres que habían trabajado voluntariamente en fábricas alemanas, también les afeitaron la cabeza, pero aquello solía ser una excepción. Las mujeres eran casi siempre el primer objetivo. Era envidia disfrazada de ofensa moral. La envidia la provocaba la comida que habían recibido como consecuencia de su actuación. Sencillamente, aquellas jóvenes eran el chivo expiatorio más fácil y vulnerable, en particular para los hombres que deseaban ocultar su falta de credenciales en la Resistencia".
Beevor, Anthony, El día D, La batalla de Normandia, Editorial Crítica, 2009, pgs. 564, 565.
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