"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

miércoles, 6 de abril de 2011

los policías que abandonaron la santa maría de los buenos aires

Ministra de Seguridad Nilda Garré

Se levanto iluminada aquella bella mañana de otoño. Al mediodía llamó a la Presidenta, que emocionada la felicitó. A la tarde preparó las gacetillas de prensa que sus militantes periodísticos difundirían serios y orgullosos, una hora después.  Esta vez le habían dado una buena tunda a su maldito enemigo, bien bajo la línea de flotación. El enemigo, tras su primer asombro, festejó sonriente esa misma noche. Podria victimizarse una vez mas. Llamó presuroso a sus ministros que rápidamente convocaron a la prensa.
A la mañana siguiente miles de padres preocupados y niños despreocupados, centenares de enfermeras desprotegidas y médicos angustiados y millones de alegres porteños tendrían su merecido.

Buenos Aires no era una fiesta.

Diario Perfil
Diario La Nación 
Diario Página 12

2 comentarios:

Félix dijo...

Un saludo.

“Es la razón de estado una cadena, que, roto un eslabón, queda inútil, si no se suelda. El príncipe que, reconocido el daño de sus resoluciones, las deja correr, más ama su opinión que el bien público; más una vana sombra de gloria que la verdad; quiere parecer constante, y da en pertinaz. Vicio suele ser de la soberanía, que hace reputación de no retirar el paso.
En esto fue tan sujeto a la razón el emperador Carlos V, que habiendo firmado un privilegio, le advirtieron que era contra justicia; y, mandando que se lo trujesen, le rasgó, diciendo: “Mas quiero rasgar mi firma que mi alma.” Tirana obstinación es conocer y no enmendar los errores; el sustentallos por reputación es querer pecar muchas veces y complacerse de la ignorancia; el dorallos es dorar el hierro, que presto se descubre y queda como antes. Un error enmendado hace más seguro el acierto, y a veces convino haber errado para no errar después más gravemente; tan flaca es nuestra capacidad, que tenemos por maestros a nuestros mismos errores; dellos aprendimos a acertar. Primero dimos en los inconvenientes que en las buenas leyes y constituciones del gobierno. La más sabia república padeció muchas imprudencias en su forma de gobierno antes que llegase a perficionarse”
“Más debemos algunas veces a nuestros errores que a nuestros aciertos, porque aquellos nos enseñan, y estos nos desvanecen”.

Idea de un príncipe político-cristiano representada en cien empresas

jazzmen dijo...

Mo amigo Félix: un orgullo volver a escuchar tus maravillosas intervenciones. Tengo un mail tuyo (marcado en negritas) a la espera de que el tiempo deje de tiranizarme. No me olvido de v/honrosa majestad.

Pardiez!!!! que palabras las vuestras.

Tu amigo lejano más no olvidado

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