"La vida me enseñó que a veces no es posible seguir agarrado a las cosas hasta que duelan las manos, hay que saber soltar a tiempo, antes que el dolor sea caro para las manos y las cosas." Sammy Szusterman (1951-) argentino, arquitecto y amigo

domingo, 26 de abril de 2009

de Cádiz a los Andes

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". 1

Podría ser leída como una novela de aventuras, de capa y espada. Valor, temple, orgullo, honor militar, amores, intrigas y acción.
Homenaje implicto al gran Arturo Perez Reverte.
O quizás como una pequeña gran novela histórica, lo más fiel posible a la verdad documental. O tal vez como un fragmento histórico inédito y desconocido a ambos lados de ese océano tan hispano americano, mal bautizado como atlántico.

O posiblemente como todas ellas a la vez. Sorprendente, amena, sugerente, bellísima. Contundente a la hora de definir el perfil del hombre.
Y ese hombre no es nada más ni nadie menos que el gran José de San Martín. El libertador del sur americano, el cruel combatiente, el admirador de las ideas francesas del 89, el masón conspirador.

La logia de Cadiz, puede resultar tan atractivo para sudamericanos que conocen desde la cuna su imagen de procer estagnado en bronce, como para españoles que ignoran su envergadura épica, su compromiso con la libertad y sus injustos avatares políticos.

Nacido en la actual provincia argentina de Corrientes, tuvo su bautismo de fuego en la mismisima España, luchando por un rey reaccionario y detestable como Fernando VII contra el invasor, sus admiradas fuerzas napoleónicas. Y participó de la primera derrota de las tropas gabachas en Europa, la mítica batalla de Bailén.

Paradojas del destino, el mismo luchador por España, continuó su apasionante derrotero, con ideas francesas libertarias, creando el primer ejercito profesional sudamericano en las primeras décadas del XIX y venciendo a la madre patria en notables batallas por los llanos argentinos, las montañas y los valles chilenos y los mares peruanos. Cruzando enfermo con su novel ejército la imponencia de los Andes.

Peleó en ambos bandos, inequívocamente por los mismos valores.

El mismo que sería traicionado por la incipiente e influyente oligarquía porteña, envidiado y despreciado por sus poderosos compatriotas y que terminaría su vida exiliado en patria francesa, aquella de sus juveniles ideales, compartiendo sus ancianos días finales en compañia de su única hija.

Un previsible final tan argentino como español, hijo natural de un destino hermanado, que vemos aplicados simbolicamente en un Capitán Alatriste como efectivamente en el capitán/general libertador de America.

Sintomas de una enfermedad común que les reservamos tanto a los héroes como a nuestros actores sociales más valiosos: el desprecio, el exilio, la humillación, la descalificación, el desagradecimiento. Paradojas del destino, su cuerpo yace en una nave secundaria de la Catedral porteña, lejos de los peregrinos de la nave principal por su condición masónica. En la fachada una llama eterna que lo rememora, viene iluminando tenuemente los acontecimientos políticos más destacados y contradictorios de la crucial Plaza de Mayo.

"Para ser un estadista hay que saber soportar la difamación, o desmerecerla - dijo el general -. Puedo soportar una y mil cargas de caballería, pero no puedo aguantar la calumnia", 2 dirá un anciano desconsolado a un tal Honore de Balzac en su casa de las afueras de Grand Bourg en una amarga sobremesa de su exilio francés.

Jorge Fernández Díaz, nos llevará de la mano por un San Martín vital y desconocido, furioso e implacable guerrero, auténtico revolucionario, sensual amante, intrigante y frontal a un mismo tenor.

Desde las oscuras iniciaciones masónicas de su logia en Cadiz, podemos disfrutar de un San Martín muy lejos del bronce, un san martín de putas por España, conspirando en Londres, disciplinando paupérrimos soldados, amando y abandonando, combatiendo ferozamente en las barrancas de un convento o desayunando amablemente el día después de la cruel batalla con el capitán español vencido.

Un libro para disfrutar en una o dos tardes lluviosas, en los cielos plomizos de Buenos Aires, Santiago, Lima, Segovia, Madrid, Barcelona o Cádiz, imaginando héroes audaces y olvidados, disfrutando de intrigas, batallas, infamias, soledades, amores vacuos, traiciones e ideales derrotados.


Un libro tan corto y cautivante que merece muchas más tardes lluviosas para ser releído.




NOTAS AL PIE
1 pg. 11, Pérez Reverte, Arturo y Carlota, El Capitán Alatriste, Aguilar Alfaguara, 1996.
2. Fpg. 231, Fernández Díaz, Jorge, La logia de Cádiz, Grupo Editorial Planeta, 2008. Investigación histórica: Daniel Gonzaléz.

COMENTARIO DESTACADO
Un espacio para rendir homenaje a los que complementan mis reflexiones.

Félix dijo...

Sé que andan mal las cosas por el momento, que los mexicanos intentan acabar con los argentinos enviándoles “gripe porcina”, que los argentinos mandan para España “dengue autóctono”, que los españoles enviamos la última receta para solucionar la crisis económica, que mas que curar puede llegar a matar de risa. Y ante tanta tribulación aparece el último artículo de jazzmen, perdón, los dos últimos.
Ignoramos la envergadura épica de tantos personajes que San Martín no podría ser diferente y eso que nuestros decimonónicos héroes fueron determinantes en lo que hoy tenemos.
Estaba, hace muchísimos años, estudiando el siglo XIX -la perdida de las colonias- y mi padre, que jamás me dio un consejo, me dijo que posiblemente habría que verlo todo de una forma diferente y me dio un libro “La Guerra de las Comunidades” de Juan José Guaresti (hijo) donde comprendí que la formación de las nacionalidades americanas, de los federalismos, no fue exclusivamente fruto de unos levantamientos, que existía una tradición desde el siglo XVI de enfrentamiento contra el poder real, que esa primera “revolución burguesa” no se desarrollaría en España, pero sí en América.
Pero de todas formas, dónde vamos a llegar, ahora hablando de “masones”, pero… Jazzmen, si vas dar la razón a nuestro viejo dictador, todo esto es un auténtico “contubernio judeo-masónico”.
Queda aplazada cualquier discusión sobre Reverte, siempre me he declarado un auténtico “avinaretista”.

1 de mayo de 2009 2:42

4 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Vidas extremas, pasiones extremas. Nuestras mentes amamantadas en la rutina y el letargo necesitan medicarse con pequeñas dosis de adrenalina ajena para reacomodarse en la modorra.
Aquellos hombres tan bravos, estas vidas tan pobres.
Uno entiende una vez más a aquel caballero manchego en sus deseos de carnalizar sus sueños.

jazzmen dijo...

"Aquellos hombres tan bravos, estas vidas tan pobres" No creo que leer sea comparable al Prozac.
un abrazo
miguel

Félix dijo...

Sé que andan mal las cosas por el momento, que los mexicanos intentan acabar con los argentinos enviándoles “gripe porcina”, que los argentinos mandan para España “dengue autóctono”, que los españoles enviamos la última receta para solucionar la crisis económica, que mas que curar puede llegar a matar de risa. Y ante tanta tribulación aparece el último artículo de jazzmen, perdón, los dos últimos.
Ignoramos la envergadura épica de tantos personajes que San Martín no podría ser diferente y eso que nuestros decimonónicos héroes fueron determinantes en lo que hoy tenemos.
Estaba, hace muchísimos años, estudiando el siglo XIX -la perdida de las colonias- y mi padre, que jamás me dio un consejo, me dijo que posiblemente habría que verlo todo de una forma diferente y me dio un libro “La Guerra de las Comunidades” de Juan José Guaresti (hijo) donde comprendí que la formación de las nacionalidades americanas, de los federalismos, no fue exclusivamente fruto de unos levantamientos, que existía una tradición desde el siglo XVI de enfrentamiento contra el poder real, que esa primera “revolución burguesa” no se desarrollaría en España, pero sí en América.
Pero de todas formas, dónde vamos a llegar, ahora hablando de “masones”, pero… Jazzmen, si vas dar la razón a nuestro viejo dictador, todo esto es un auténtico “contubernio judeo-masónico”.
Queda aplazada cualquier discusión sobre Reverte, siempre me he declarado un auténtico “avinaretista”.

Félix dijo...

*COMENTARIO
*CONTENIDOS ADICIONALES
Si es de justicia publicar el mejor comentario, ese no es el mío, es el de Unamuno. Y aunque él no conoció el artículo de Jazzmen, sí hizo todo lo posible para que en su futuro ese texto existiera.

“Ante todo, los hombres. Siempre me ha interesado más el individuo que la muchedumbre, las biografías que las historias generales y la psicología más que la sociología. Me parece que fue uno de los grandes aciertos de Sarmiento el de escoger la figura de Facundo Quiroga para trazar en torno a ella el cuadro de la lucha entre la civilización y la barbarie y uno de los grandes aciertos de Mitre el de tomar a Belgrano y a San Martín para agrupar en torno a ellos la historia de la emancipación de la repúblicas del Plata y aledañas. Con la ventaja acaso a favor de Mitre -a cambio de otras desventajas- de que, como decía Alberdi a Sarmiento en la tercera de sus cartas quillotanas, se debe escribir la historia de los buenos más bien que la de los malos e historiando a Belgrano, a Rivadavia, a San Martín, a Moreno, etc., se habría podido educar a la juventud en el “amor a la libertad” más bien que en el “odio personal a los malvados”. Y añadió: “Plutarco no historió a los pícaros para servir a la educación”, lo cual puede aplicarse al Plutarco americano, es decir, a Mitre, historiador de Belgrano y San Martín.

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