
“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”.
Existen mejores palabras que las del gran Winston Churchill para definir la corriente dominante que nos gobierna hoy?
Obsesionados con la épica lucha contra los interesados, parciales, monopólicos y “nada neutrales” medios, hacen alarde de un fanatismo propio de obtusos cruzados, principistas y extremos, en nombre de un progresismo, que no le hace ascos a la acción directa, a la ocupación indiscriminada del espacio público, a la descalificación abusiva del pensamiento diferente, a la manipulación sistemática de la verdad, al abuso clientelar de la pobreza, a la bastardización de los derechos humanos, a la corrupción solapada, al espionaje interior y al autoritarismo descarnado.
Progresismo del cual absorbí sus más nobles principios: igualdad, fraternidad, libertad, sensibilidad social, derechos humanos, democracia representativa y republicana, pero que, visto la aplastante omnipotencia de su variante actual, reaccionaria, vulgar y fanática, he decidido voluntaria y tal vez definitivamente autoexiliarme.





La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.





















































2 reflexiones más:
le dije ya que éramos dos?
myriam: no me lo dijiste, pero lo suponía.
La ironía es saber si nos hemos autoexiliado del progresismo o el progresismo argentino se ha exiliado de sí mismo.
besos
miguel
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